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Una unidad de la Patrulla Fronteriza de EE.UU. vigila con equipos de rayos infrarrojos un área del valle Otay Mountain, cerca de San Diego, California, en busca de ilegales que cruzan hacia territorio estadounidense desde México. (LA PRENSA/AP/l. Ignelzy)
Deportación acecha a miles de guatemaltecos
EE.UU. rechaza solicitudes de asilo de gente que huyó de la guerra en los ochenta o en los noventa
Peter Prengan
Especial de AP
Un millón huyó desde 1960

Desde el inicio de la guerra civil en la década de 1960, hasta los acuerdos de paz de 1996, más de un millón de guatemaltecos han huido de su país, la mayoría hacia Estados Unidos. Decenas de miles lograron la residencia legal gracias a una ley de amnistía en 1986.

Los que llegaron a fines de la década de 1980 y la de 1990, sin embargo, se encontraron inmiscuidos en la política de la Guerra Fría, mientras el gobierno estadounidense le daba ayuda militar a los dictadores en Centroamérica.

Las solicitudes de asilo eran rechazadas rutinariamente en ese entonces. Los grupos por los derechos civiles y los historiadores dijeron que Estados Unidos deseaba entonces evitar el tener que reconocer que sus políticas causaban la huida de miles de personas de la región.

Una demanda contra el gobierno estadounidense terminó en 1991 con un acuerdo para que los guatemaltecos y salvadoreños pudieran solicitar nuevamente el asilo si habían sido rechazados.

Ley no les ayudó

En 1997 el Congreso aprobó la Ley de Ajuste Nicaragüense y de Ayuda a Centroamérica, (Nacara) la que entre otras cosas le permitió a los guatemaltecos protegidos por un acuerdo de 1991 pedir la residencia en Estados Unidos. Sin embargo, la ley no incluyó a los guatemaltecos que llegaron luego de 1990. Ellos tuvieron que esperar junto a cientos de miles de otros solicitantes.

LOS ÁNGELES/AP

El guatemalteco Carlos Sigüenza aún recuerda como si fuera ayer las amenazas de muerte que recibía en su casa a finales de los ochenta, cuando su país se encontraba en medio de una guerra civil de 36 años que dejó cientos de miles de muertos.

Las cartas le decían que se uniera a la guerrilla o sería asesinado. Al negarse a obedecer, varios hombres armados trataron de matarlo a tiros y Sigüenza huyó a Estados Unidos. Su esposa Elizabeth y sus dos hijos lograron reunirse con él dos años después.

Los Sigüenza pidieron asilo político en la década de los noventa, pero mientras procesaban las solicitudes, les dieron permisos de trabajo y tarjetas del seguro social.

EE.UU. no ve amenazas en Guatemala

Sin embargo, ahora las autoridades quieren deportarlos a ellos y a otros miles de refugiados guatemaltecos tras rechazar sus solicitudes de asilo. Estados Unidos determinó que no enfrentan amenaza alguna una década después del fin de la guerra civil.

Grupos de derechos humanos guatemaltecos tratan de evitar las deportaciones, al señalar que no es la culpa de los solicitantes el que haya pasado tanto tiempo entre sus solicitudes y el procesamiento de las mismas.

“Es injusto permitirles trabajar aquí, tener a sus hijos aquí y luego decirles que se vayan”, dijo Byron Vásquez, director del grupo Casa de la Cultura de Guatemala, en Los Ángeles.

Las autoridades migratorias dijeron que las solicitudes son evaluadas en base al grado presente de riesgo o posibilidades de persecución en otra nación y si eso no existe, entonces no hay base alguna para la solicitud de asilo, indicaron.

“No es correcto asumir desde un principio que iban a obtener el asilo de inmediato”, dijo Marie Sebrechts, vocera del Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos. “El asilo no tiene que ver con el estado de un país, sino con los individuos y una persecución específica”.

Sebrechts reconoció que tomó años se procesan muchas solicitudes, pero se negó a aclarar la razón para ello.

El retraso ocurrió cuando el gobierno enfrentó una multitud de solicitudes de asilo en las décadas de 1980 y 1990, al tiempo que surgían demandas y cambios en las leyes que obligaban a las autoridades a reconsiderar solicitudes que habían rechazado.

200 mil solicitudes en proceso

Los grupos que apoyan a los solicitantes calculan que más de 200,000 guatemaltecos residentes en Estados Unidos han presentado solicitudes de asilo que están aún siendo procesadas desde la década de 1990.

La cifra no ha podido ser verificada porque 1995 es el primer año en que los Servicios de Inmigración y Ciudadanía cuentan con datos específicos sobre las solicitudes de naturales de ese país.

Solamente en 1995, un año antes de terminar la guerra civil, 22,006 guatemaltecos pidieron asilo, de acuerdo con los datos existentes. Este año el gobierno estadounidense rechazó 581 solicitudes, más que en los últimos siete años combinados, señalan los registros.

Viene una demanda

Durante los últimos años los casos de miles de solicitantes han sido dirigidos a las cortes migratorias, donde se ordenó la deportación de muchos.

La Casa de la Cultura se prepara para demandar judicialmente al gobierno para que le conceda la residencia legal a los guatemaltecos que pidieron asilo entre 1990 y 1998.

“Si el sistema los hubiera tratado justamente en su momento, muchos serían residentes legales desde hace tiempo”, dijo Judy London, de la firma de abogados Public Counsel, la cual representa a los inmigrantes.

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