Managua
03:14 am
05.01.07
Regístrese gratis aquí  |  Administre su perfil de usuario  |   
Portada
Última Hora
Política
Nacionales
Economía
Campo & Agro
Regionales
Editorial
Deportes
Sucesos
Internacionales
Opinión
Revista
Vida Social
Cartas al Director
Caricaturas
Agenda de Eventos
Eventos Empresariales
Tecnología
Religión y Fe
Mosaico
Entrevista
Enfoque
Hablemos del Idioma
Noticias >> Editorial
¿Adiós a Taiwán?

A la decisión de Daniel Ortega de trasladar la sede del gobierno al viejo Centro de Convenciones Olof Palme se le pueden hacer diversas lecturas. En primer lugar la de que se trata de un mensaje claramente autoritario, al decidir —antes de tener siquiera la autoridad presidencial— hacer uso de una propiedad que no es el de gobierno central, sino del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS), como es el Olof Palme.

En segundo lugar, el mensaje igualmente autoritario de repudiar la Casa Presidencial que fue construida precisamente para ser la sede del Poder Ejecutivo de Nicaragua, por el infantil prejuicio ideológico de que fue hecho con fondos donados por el gobierno chino de Taiwán, siendo que las afinidades del nuevo gobernante del país son con la República Popular China comunista.

Por otra parte, de acuerdo con las informaciones disponibles, no es cierto que el funcionamiento de la Presidencia de la República en el Olof Palme será menos caro que en la actual Casa Presidencial. Lo más probable es que sea todavía más costoso, pues la actual Casa Presidencial fue diseñada y construida y está habilitada precisamente para cumplir ese cometido, mientras que el Olof Palme es un obsoleto centro de convenciones que tendrá que recibir grandes inversiones para su rehabilitación y poder mal desempeñar la función de sede presidencial.

Se dice, por otro lado, que este cambio decidido por Daniel Ortega es por su temor a la supuesta existencia de un sistema de espionaje electrónico. Pero los sandinistas son expertos en conspiración y cuentan con el respaldo de los organismos de seguridad de Cuba y Venezuela, de modo que podrían descubrir y desmantelar fácilmente el más sofisticado sistema de espionaje que pudiera haber en Casa Presidencial.

En realidad, de lo que se trata es —como señalamos anteriormente— de enviar un mensaje autoritario y demostrar el prejuicio ideológico sandinista en contra de la República de China de Taiwán. Desde que se construyó la actual Casa Presidencial, durante el gobierno de Arnoldo Alemán, los sandinistas la repudiaron porque fue financiada gratuitamente por el gobierno de Taiwán. Por eso fue que Daniel Ortega dijo que cuando volviera a tener en sus manos la Presidencia de la República, convertiría esa Casa Presidencial en una guardería infantil.

Ahora que recuperó la Presidencia de la República, Daniel Ortega no va a hacer de ese edificio una guardería infantil pero tampoco lo usará como Casa Presidencial. Lo que está haciendo es preparar las condiciones para el momento en que tenga que romper las relaciones diplomáticas de Nicaragua con Taiwán, lo que será inevitable cuando el nuevo gobierno sandinista restablezca relaciones diplomáticas con la República Popular China (RPCh).

Las relaciones diplomáticas de Nicaragua con la RPCh —que fueron establecidas por el primer gobierno sandinista— se rompieron en noviembre de 1990 cuando el gobierno de doña Violeta Barrios de Chamorro restableció las relaciones con Taiwán. El gobierno de doña Violeta no quería romper relaciones diplomáticas con la RPCh, sino tenerlas con las dos Chinas, pero las autoridades comunistas de Beijing siempre han exigido que los vínculos interestatales deben ser exclusivamente con ellas.

Es lógico que ahora, al recuperar Daniel Ortega la Presidencia de la República Nicaragua, va a restablecer las relaciones diplomáticas con China comunista, lo cual significa la inexorable ruptura de relaciones con Taiwán. Y sin duda que aun para Daniel Ortega sería incómodo usar una Casa Presidencial que fue regalada por Taiwán y al mismo tiempo romper directa o indirectamente las relaciones diplomáticas con este país.

El Presidente de Taiwán, Chen Shui Bian, visitará Managua la próxima semana, invitado por el presidente Enrique Bolaños, para estar presente en la toma de posesión presidencial de Daniel Ortega. Esta visita es sin duda un esfuerzo extraordinario en busca de que Nicaragua mantenga las relaciones diplomáticas con Taiwán. Pero es muy difícil, por no decir imposible, que el gobierno sandinista prefiera a la democrática Taiwán —a pesar de que ha sido muy generosa con Nicaragua y lo seguiría siendo con la administración de Ortega— en vez de la totalitaria China comunista. Las afinidades ideológicas entre los izquierdistas son casi siempre más fuertes que el interés material y las conveniencias nacionales.

Es posible que el apoyo material de China comunista a Nicaragua será tan importante como ha sido el de Taiwán. Pero eso está por verse.

Noticias Servicios Suplementos Especiales Publicidad Enlaces
Mapa del Sitio Nicas en el Exterior Contactos Ayuda
©LA PRENSA 2009 Aviso legal Política de privacidad Consultas y Sugerencias
Manual de Estilo de LA PRENSA
Fotorreportajes
Sucesos del 2006: Nicaragua
Búsqueda