Cuando el pasado 8 de septiembre el lanzador derecho de origen boricua Joel Piñeiro subió al box en faena de relevo y se anotó un rescate contra los Rangers, quizá no imaginó que estaba en un ensayo que podría abrirle un chance en su futuro cercano en las Grandes Ligas.
Es más, ni siquiera sabía que sería agente libre, pero los Marineros no le dieron contrato para este año y se tuvo que ir al mercado.
Piñeiro es nacido en Río Piedras hace 27 años. Ganó 14 juegos en el 2002 y 16 en el 2003, sin embargo, sin explicación aparente, su nivel de dominio decayó y no llegó siquiera a 10 victorias en ninguna de las tres campañas siguientes en Seattle.
Nada de eso nos importaría de no ser porque Piñeiro es la más reciente adquisición de los Medias Rojas, el equipo en el que el nica Devern Hansack irá a pelear un puesto en febrero próximo cuando inicien los entrenamientos.
Así que agreguen otro rival a los ocho que ya tenía el costeño en el bullpen de Boston. Y quizá Piñeiro es el más complicado de vencer porque se le ha firmado y asignado un rol: cerrador, un puesto al que Hansack le había puesto la mira debido a lo poblado que está la rotación de abridores.
“Informes de los scouts señalan que Piñeiro es más efectivo en los dos primeros episodios y que luego pierde dominio”, señala el diario Boston Globe. Y así es.
En sus primeros 15 lanzamientos, a Piñeiro le batean para .248, que contrasta con el .364 que acumula cuando supera la barrera de los 30 envíos.
En 24.1 innings como relevista, el boricua ponchó a 20 bateadores, es decir una frecuencia de 7.4 por juego de nueve episodios. En cambio, como abridor, asestó el tercer strikes a 67 oponentes en 141 entradas, lo que da un average de 4.3 abanicados por juego.
De modo que el camino se ha llenado de más piedras para Hansack, cuyo mayor inconveniente es la fragilidad de sus antecedentes, pero aún no está dicha la última palabra.