El ingeniero Fernando Flores, delegado en Chontales de la Empresa Nacional de Acueductos y Alcantarillados (Enacal), anunció que en enero del 2008 empezarán a aplicar un plan emergente, para que la población de Juigalpa no sufra mucho por la falta de agua en el verano, porque el proyecto de trasladar agua del Lago Cocibolca a esa ciudad concluirá hasta en diciembre próximo.
Dijo que a inicios del Año Nuevo en el municipio de Juigalpa comenzarán el plan emergente con la instalación de tres kilómetros de tuberías, en los barrios Las Canoas, Padre Miguel, San Antonio, Nuevo Amanecer, Tamanes y la zona siete, porque allí el agua llega con poca presión.
Juigalpinos consultados por LA PRENSA esperan el próximo año tener un mejor servicio de abastecimiento de agua potable y una distribución equitativa, debido a que este diciembre todavía en algunos barrios de la ciudad sufren por la carencia de ese líquido.
Miquelina Toledo Velásquez, del barrio Carlos Núñez, de Juigalpa, afirmó que en verano a su casa llega el agua potable una vez al mes y a medianoche; y en invierno llega cada ocho días y a veces cada 15 días, razón por la que siempre recogen agua en barriles, bidones y botellas plásticas, para los quehaceres de la casa y calmar la sed.
Para lavar la ropa sucia van a los pozos cercanos a su vivienda, porque el agua, principalmente en verano, les llega a medianoche y por horas.
Toledo manifestó que actualmente reciben agua cada cinco días en su barrio, motivo por el cual pidió a las autoridades de Enacal, de Chontales, que mejoren el servicio de agua potable.
PESIMISMO
“No creo que nos mejoren en verano (próximo) el servicio del agua potable, no le veo esperanza. Todavía con el proyecto (del Lago Cocibolca) que nos den agua por lo menos tres veces al mes”, comentó Toledo.
La señora Carmen Acevedo Urbina, de la zona cuatro del barrio Minvah, en Juigalpa, tiene la esperanza de que para el año 2008 Enacal les brinde un mejor servicio de agua y una distribución justa, una vez que concluya el nuevo proyecto, que es traer el agua potable del lago hasta la ciudad, por tuberías.
Dijo que este año tuvo que hacer una “pajita” a orillas del medidor de su casa, porque no le subía el agua ni a la llave del lavandero ni al inodoro.
Casi al final del verano pasado, miles de juigalpinos se vieron obligados, alguna vez, a bañarse con un litro de agua, que recolectaban en envases plásticos.
El delegado de Enacal dijo que las tuberías que existen en algunos barrios de Juigalpa son de dos y tres pulgadas de diámetro, por lo que instalarán de cuatro y seis pulgadas.