Muchos nicaragüenses el próximo año iniciarán pisando tierra en Costa Rica.
Durante todo el mes de diciembre, el Consulado de Costa Rica en Managua ha permanecido abarrotado de nicaragüenses en busca de una visa que les permita entrar legalmente a territorio costarricense.
En los últimos días ha sido notorio observar a cientos de personas de pie, sentadas y hasta acostadas en el piso, formando largas filas, en espera del trámite migratorio que les permita sellar sus pasaportes con la visa de turista para entrar a Costa Rica o para otro servicio del Consulado.
Algunos que ya trabajan en ese país vinieron a visitar a sus familiares y ahora regresan a sus puestos laborales, otros se aventurarán a encontrar un empleo que les permita mejorar sus condiciones de vida.
En este Consulado se entregan los papeles que se requieren para la visa y se les hace entrega de un sello que dice “Servicios Consulares a pagarse en Costa Rica”, donde deben pagar aproximadamente 27 dólares.
DESPUÉS DE VACACIONES LA AGLOMERACIÓN SERÍA PEOR
Los que ya son residentes en Costa Rica sólo hacen entrega de su pasaporte para que se los sellen y presentan su cédula de residencia.
El Consulado abre durante la mañana y hasta el mediodía, por lo cual las filas son largas.
Muchos acuden ahora porque aseguran que luego de las vacaciones de fin de año la espera por estos servicios migratorios podría ser mayor.
NICAS SON INNEGABLE FUERZA LABORAL
Al hacer un balance de lo que fue el 2007 para los inmigrantes nicaragüenses, la presidenta de la Asociación Ticos y Nicas: Somos Hermanos, Margarita Herdocia, destacó que el logro más significativo “ha sido la comprensión de la sociedad costarricense acerca de la importancia de los migrantes, especialmente como fuerza laboral”.
Efectivamente, es un logro intangible que aún no se puede medir, pero cabe recordar que este año, sectores como la construcción y la agricultura pegaron el grito al cielo porque en las construcciones y en las fincas no había la cantidad suficiente de nicaragüenses para seguir edificando enormes complejos turísticos; tampoco hubo tantos para recolectar la cosecha.
El tema seguirá en el tapete porque en enero próximo se espera la llegada de miles de nicaragüenses, que vendrán con sus permisos laborales a suplir la necesidad de mano de obra en esos sectores, pero además porque en los próximos tres años el sector construcción necesitará 120 mil obreros adicionales.