La maestra de generaciones Marina López Cisne, originaria del municipio de Dolores, será homenajeada con un acto cultural mañana sábado, como una muestra de agradecimiento de los ex alumnos del sexto grado de la promoción de 1960.
El reconocimiento a su labor magisterial por más de cinco décadas es el objetivo de la actividad, que está planificada para las 5:00 p.m., en la cancha municipal.
El programa contempla la entrega de flores de parte de los mejores alumnos de primaria y secundaria del municipio: Valeria Cerda Calero y Alexandra García.
Juan Palacios, ex alumno y organizador del evento, dijo que la iniciativa es de ocho estudiantes que ahora son adultos y nunca han olvidado quién les enseñó las primeras letras.
“Es una forma de agradecer y reconocer el valor que tiene la persona que te enseña a leer y escribir”, dijo Palacios.
Explicó que la actividad es apoyada por el alcalde sandinista Santiago Espinoza y el Concejo, que la distinguirán como Hija Dilecta del Municipio de Dolores.
La maestra laboró en Nicaragua durante 28 años y luego se fue a Estados Unidos, en 1979, donde continuó su labor docente hasta hace pocos años, cuando su salud se deterioro, y ahora con 78 años está jubilada.
FUE DIRECTORA EN MANAGUA
López Cisne, aunque habita en Estados Unidos, visita su pueblo natal cada año.
“Cuando comencé a dar clases era muy jovencita y no había maestra titulada en el departamento”, dijo la profesora, quien recuerda que estudiaba la carrera de Comercio y aceptó dar clases en una escuela rural de la comunidad San Vicente, de Diriamba.
“Estuve dos años en esa escuela y luego me trasladaron a Dolores, a la escuela del pueblo que en ese tiempo no tenía nombre”, recordó.
La trayectoria de la profesora Marina López se remonta a Managua, donde fue directora de los institutos Salvador Mendieta, de la colonia 14 de Septiembre, la Tenderí y la Centroamérica.
EL MAGISTERIO LA CAUTIVÓ
“Después de conocer las aulas de clase en la zona rural, comencé a estudiar magisterio y me recibí en la escuela de Jinotepe”, dijo.
López procreó cuatro hijos. Uno de ellos es Darwin Urbina López, quien ahora invierte en la construcción de un hotel en Granada.
“Mi madre se recibió con honores en Nicaragua, en la carrera de Ciencias de la Educación y a pesar de estar hospitalizada, así estudiaba para sus exámenes finales”, dijo Urbina.