Un grupo de jóvenes profesionales chinandeganos llevaron un momento de alegría a los niños de los barrios marginales en la ciudad de Chinandega.
“Comenzamos regalando juguetes y realizando piñatas para los niños del basurero”, dijo Valkiria Espinoza, al explicar que las metas han variado porque los donantes han crecido.
Apenas son siete, la mayoría ex alumnos del Colegio Mántica Berríos, que se organizaron desde octubre para solicitar a cooperantes anónimos de Chinandega que compartieran con ellos la voluntad de dar a cambio de nada.
Primero llegan hasta la comunidad seleccionada por su estado de pobreza y levantan un censo de los niños y sus edades.
MÁS QUE JUGUETES
Como grupo van creciendo en aspiraciones. “Queremos organizar actividades a lo largo del 2008, para llevar mejores beneficios, sin descuidar la entrega de los juguetes al final de año”, dijo Estrada.
“En febrero realizaremos una fiesta, quizás con Zona 21, buscando fondos para sufragar los gastos de la sustitución del techo de la escuela de Campirano, para que los niños reciban clases en mejores condiciones”, señaló al explicar sus metas.
“Cuando llegamos al reparto le pedimos a los niños que escriban la carta al Niño Dios, luego las distribuimos entre donantes (también jóvenes) y al completar la cuota se compra lo que los niños piden y se entrega junto con un almuerzo donde compartimos algunos juegos con los menores”, relato María Martha Anduray.
Este año se fueron hasta Campirano, comunidad rural que dista 18 kilómetros de Chinandega, en jurisdicción de El Viejo.
“Este año se logró integrar a más jóvenes de dos nuevos colegios, entregamos en el reparto espontáneo Divino Niño y en Campirano”, dijo Juanave Estrada.
El grupo de jóvenes aún no tiene membrete. “Buscamos padrinos para 260 niños y lo logramos”, dijeron satisfechas las voluntarias.
Entre los padrinos identifican al Grupo Comasa, Banpro, dos ferreterías, distribuidora El Carmen y Pollos Tip Top, entre otros donantes.