Benazir Bhutto sufrió ayer el mismo trágico destino que su padre y dos hermanos, al morir en un atentado que siembra de incertidumbre el futuro político de Pakistán, cuando faltan sólo once días para unas cruciales elecciones generales.
“Toda mi familia se sacrificó” por la democracia en Pakistán, dijo Bhutto ayer en su último mitin, minutos antes de fallecer por la acción de un terrorista suicida en Rawalpindi, ciudad cercana a Islamabad.
La dos veces primera ministra (1988-1999 y 1993-96) y líder del Partido Popular (PPP) había retornado a Pakistán hace sólo 71 días, tras ocho años y medio en el exilio, y después de alcanzar un pacto de reparto de poderes con Pervez Musharraf bajo presión de EE.UU.
En virtud de ese pacto, Musharraf fue reelegido presidente sin oposición del partido de Bhutto y cedió el mando del Ejército.
Bhutto, a cambio, consiguió que se cerraran los casos abiertos por presunta corrupción durante su Gobierno y una enmienda a la Constitución —pendiente de aprobación por el futuro Parlamento— que le permitiría encabezar el Ejecutivo por tercera vez.
El otro líder de la oposición, el también ex primer ministro Nawaz Sharif, no sólo responsabilizó a Musharraf de haber diseñado un “plan” para acabar con la vida de la ex primera ministra.
La propia Bhutto dijo en una entrevista con EFE, el pasado mes de noviembre, que el primer atentado contra ella, que causó 147 muertos en Karachi el pasado 18 de octubre, el mismo día de su regreso a Pakistán, no habría sido posible “sin el consentimiento de Musharraf”.
De hecho, la propia Bhutto recibió duras críticas de algunos en su partido por avenirse a negociar con Musharraf, cuando fue otro dictador paquistaní, Zia ul-Haq, el que acabó con su padre, el ex primer ministro Zulfikar Alí Bhutto, ahorcado en 1979.
Junto a Benazir, sus dos hermanos varones entraron en política tras la muerte del padre, aunque fue la hija la que recogió el legado de Zulfikar Ali convirtiéndose en jefa de Gobierno con sólo 35 años.
Uno de los hermanos, Shawanaz Khan, murió envenenado en circunstancias misteriosas durante su exilio en Cannes, el 18 de julio de 1985.
El otro, Murtaza, líder de una facción escindida del PPP, murió en un tiroteo con la Policía el 20 de septiembre de 1996.