Fuera de las canchas, brotes de racismo y violencia. Dentro de ellas, Milan se consagra rey europeo y del Mundial de Clubes, con un Kaká deslumbrante, en un año cuya mayúscula sorpresa la dio Inglaterra al quedarse fuera de la Eurocopa.
El brasileño Kaká cerró un año perfecto, al ser considerado el mejor jugador del mundo en una votación impulsada por la FIFA y en la que el argentino Lionel Messi (Barcelona, de España) fue segundo y el portugués Cristiano Ronaldo (Manchester United, de Inglaterra) figuró tercero.
Esa distinción tiene un gran valor porque se realizó entre capitanes y técnicos de todos los seleccionados del mundo.
Kaká, de 25 años, cerró así un año perfecto, ya que sumó todos los premios posibles: Balón de Oro de France Football, mejor futbolista y goleador de la Liga de Campeones y mejor jugador para las revistas World Soccer y Onze Mondial.
El encanto del futbol quedó opacado por episodios de racismo y violencia en estadios europeos, con Italia como epicentro de dos muertes: una de ellas al despuntar el año y que afectó a un policía en Sicilia y la otra a un hincha del Lazio, tras un disparo aparentemente accidental de un agente durante un choque en noviembre entre fanáticos rivales.
A raíz de este último, se desataron otros episodios de violencia en diversos estadios y en Roma vándalos sembraron terror al asaltar la sede del Comité Olímpico Italiano y una Comisaría.
Además de la violencia física, los campos de futbol europeos se vieron plagados de decenas de brotes xenófobos y racistas, básicamente en España, Italia y Alemania.
La principal burla la suelen sufrir jugadores negros, quienes escuchan sonidos similares a los de un mono cada vez que se acercan a la pelota.
Preocupado por estos problemas, el Presidente de la UEFA, Michel Platini, lanzó a fines de noviembre una petición desde Bruselas en defensa del futbol.
Platini insistió en que la colaboración entre los Gobiernos europeos, las fuerzas de la ley y los organismos deportivos es clave para salvaguardar los valores de este deporte.
“El deporte, y el futbol en particular, se está convirtiendo en algo enfermizo en algunos países debido a esta terrible lacra”, dijo Platini.
“La popularidad de nuestro deporte atrae a gente de ideas extremistas y grupos minoritarios que acuden a los estadios para difundir su ideología nihilista”, agregó el francés en una carta desde Bruselas a las federaciones europeas.
Aun salpicado por esos problemas, el futbol siguió cautivando multitudes.
Quizás la principal sorpresa del año en el balompié universal fue la eliminación de Inglaterra de la Eurocopa al caer 3-2 ante Croacia. A los ingleses sólo les bastaba con empatar en su estadio de Wembley para clasificarse, pero un gol del sustituto Mladen Petric a los 77 minutos lo sumió en la tristeza.
Esa derrota le costó el puesto al técnico Steve McClaren y en su lugar fue designado el italiano Fabio Capello, de 61 años, quien heredará un plantel que incluye a figuras como Wayne Rooney, Michael Owen, Steven Gerrard y David Beckham.
No fue un buen año para Inglaterra, ya que Liverpool cayó en la final de la Liga de Campeones 2-1 ante Milan, en Atenas.
Milan ganó así su séptima Copa de Europa, la quinta para su gran capitán Paolo Maldini, quien a los 39 años igualó la marca del argentino Alfredo Di Stéfano con el Real Madrid, aunque el récord sigue en poder del español Francisco Gento, con seis títulos.