Mañana en pelea cumbre de su vida ante Singwancha
Mientras Prawet Singwancha pasaba trabajo la noche del 11 de mayo de este año para asegurar un empate con el boricua José Miguel Cotto en Puerto Rico, en Nicaragua, José “Quiebra Jícara” Alfaro demolía sin piedad a DeMarcus Curley el día siguiente.
El tailandés Singwancha extrajo todo el material de sus alforjas ante Cotto, pero no pudo convencer a los jueces de su éxito. Alfaro, en tanto, no necesitó del juicio de los oficiales para quitar de su camino a Curley, noqueado en ocho asaltos en Managua.
Alfaro y Singwancha estarán frente a frente mañana en Bielefed, Alemania, tratando de adjudicarse el título ligero de la AMB, categoría en la que arrasó Roberto “Mano de Piedra” Durán y que permitió a Alexis Argüello convertirse en tricampeón.
La de mañana, será la tercera pelea de este año para Alfaro, quien relanzó su carrera el 12 de mayo, cuando recurrió a todo su arsenal para derrotar a Curley, un boxeador que vino con la seguridad de ganar, para volver a planos cimeros del boxeo mundial.
Sin embargo, el nica, que es esencialmente un pegador, con una defensa que aún requiere ajustes, pero que exhibió una maestría suprema en el manejo de sus golpes abajo, se alzó con una victoria inobjetable, que ha perdurado en la memoria colectiva como si hubiera sido ayer.
SUS MEJORES ARMAS
El mejor recurso de Alfaro es su poder, pero sobretodo, el momento que atraviesa. Está inspirado, su confianza se ha reconstruido y su carrera está en un instante cumbre. Esa podría ser una mezcla demasiado explosiva para Singwancha mañana.
A sus 24 años, José va a la pelea de su vida. Tiene récord de 19-3, con 18 nocauts. El tailandés, de 30 años, lleva 30-2 y también 18 despachados antes del límite. Eso indica que no es fácil de doblegar, pero tampoco tiene una pegada intimidante.
José llega a este combate con tres meses de adiestramiento continuo, en un año en el que ha ganado sus dos duelos, mostrando significativos progresos en el manejo del contragolpe, los disparos ascendentes y esos ganchos cargados de dinamita.
Defensivamente tiene algunas fisuras, pero ha mejorado de manera ostensible. De otro modo, no podría ser temible con su ataque. Además, aguanta y tiene mucho coraje, tal como lo probó ante Curley, cuando se levantó a noquear tras ser tumbado al inicio.
Quizá lo más importante en Alfaro es que aprendió la lección. Tras sus reveses ante Santos Benavides, César Cuenca y Miguel “Aguacerito” Acosta, se decidió a trabajar en serio y ahora recoge los frutos de ese cambio de actitud y de su compromiso consigo mismo.