Dirigentes de la oposición salvadoreña manifestaron su disconformidad con la forma en que la Organización de Estados Americanos (OEA) realizó una reciente auditoría del Registro Electoral, por considerarla incompleta.
Norma Guevara, de la Comisión Política del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN, izquierda), dijo que la OEA se limitó a revisar una muestra de documentos de identidad para emitir su informe, sin haber constatado in situ la existencia de personas, defunciones o direcciones domiciliares.
Por su parte, Juan José Martel, de Cambio Democrático (CD, socialdemócrata), aseguró que la comisión técnica de la OEA “en ningún momento” tuvo acceso al registro electoral completo, sino a muestras documentales que le proporcionaron el Tribunal Supremo Electoral (TSE) y el Registro Nacional de Personas Naturales (RNPN).
Tanto Guevara como Martel aseguraron que la OEA entregó el resultado de la auditoría sólo al presidente del TSE, Walter Araujo, cuando lo convenido era que tras completar el estudio se diera a conocer a todos los partidos.
El pasado 20 de diciembre la comisión de la OEA encargada de la auditoría anunció la conclusión de la misma y declaró que el Registro Electoral “es en términos generales un instrumento confiable”.
Al día siguiente, el TSE afirmó, en campos pagados de diarios locales, que los resultados de la resolución “confirman la transparencia de este instrumento, garantizando así los procesos electorales del 2009”.
En enero del 2009 se celebrarán en el país elecciones legislativas y municipales y en marzo del mismo año las presidenciales, en fechas aún no determinadas por el máximo organismo electoral.
En el actual registro aparecían muchos nombres duplicados y de personas fallecidas, así como repeticiones de nombres en varios municipios, por lo que algunos partidos habían manifestado su disconformidad porque ponía en duda algunos resultados electorales.
Guevara declaró que el informe “es una especie de telegrama en chino porque dos frases y unas tres expresiones no dicen mucho del contenido, nos ha costado obtenerlo, pero hoy que ya lo tenemos nos queda clara una cosa: que la auditoría no ha finalizado, porque esto no puede ser tomado como el fin de la auditoría”.
Matizó que “no estoy diciendo que el informe tiene falta de credibilidad, sino que la auditoría tiene un alcance menor que el que esperábamos, debido a que el tiempo en que fue hecha no alcanzó para una etapa de campo para constatar la veracidad de las personas”.
Sin embargo, añadió que “hay que reconocer que (la OEA) ha hecho recomendaciones importantes que ayudarán a mejorar el registro”.