Nicaragua tendrá reservas de energía nuevamente a partir de enero, después de un año y medio enfrentando apagones cada vez que una planta generadora salía del Sistema Interconectado Nacional (SIN).
Esto lo anunció el Ministro de Energía, Emilio Rappaccioli, durante una conferencia de prensa realizada ayer martes.
El funcionario aseguró que desde enero a diciembre del próximo año Nicaragua contará con reservas de aproximadamente el 20 por ciento de la energía necesaria.
Aunque eso parecía improbable hace un mes, Rappaccioli aseguró que la posibilidad se dio a raíz del convenio firmado entre el Gobierno y la compañía petrolera Esso, que le permitirá al primero importar todo el combustible que el país necesita, es decir, diez millones de barriles de petróleo al año.
Eso se sumó a las plantas generadoras de energía que donó Taiwán este año, que garantizarán 180 megavatios producidos con búnker.
Las proyecciones del Ministerio de Energía y Minas para el 2008 son de contar con 96 megavatios en reservas de energía en enero, 88 en febrero, 91 en marzo, 80 en abril y 66 en mayo.
El bajón en mayo se deberá al cese del aporte de generación eléctrica de los ingenios azucareros, pero en junio las reservas subirían a 114 megavatios, 169 en junio, 171 en agosto y 178 en septiembre. Para noviembre y diciembre del 2008 el promedio sería de 133 megavatios de reserva.
CERRARÁ PLANTA LAS BRISAS
“La demanda promedio podría estar un poco arriba de los 500 megavatios. La reserva está arriba del 20 por ciento, es buena, nos protege ante contingencias múltiples”, comentó Rappaccioli.
De esta manera, el ministro anunció el cierre práctico de las plantas Las Brisas Uno y Las Brisas Dos.
El Gobierno “no las va a tocar del todo” a partir de este anuncio, debido a que ambas son antiguas y trabajan con diesel, lo que supone un gasto de 250 dólares por cada megavatio servido por hora, el más alto pagado por Nicaragua.
Con la salida prácticamente definitiva de Las Brisas, la generación más cara la tendrán las plantas Hugo Chávez, también a base de diesel, que se utilizarán sólo para emergencias.
Será el primer paso hacia el cambio de matriz energética de Nicaragua, según Rappaccioli, que trabaja en un 80 por ciento con derivados del petróleo, y las pretensiones son de cambiar el porcentaje hacia una mayoría de energía renovable.
La falta de reservas, junto a los altos precios del petróleo, creó la mayor crisis energética desde los años ochenta.