Tantas cosas para comprar, tantas cosas que hacer; ¿se han puesto a pensar en realidad el verdadero significado de la Navidad?
Para algunos sólo se significa dinero; para otros solamente es otra fiesta para celebrar un juego para dar y recibir. Se preocupan tanto en qué color decorar su casa este año y estar metidos en tiendas para ver las últimas decoraciones y descuentos que cuando lo niños quieren escribir su carta para Santa no hay tiempo para esto.
Navidad es más que esto, es el tiempo que podemos usar para compartir.
Al nacer nosotros no tenemos ni idea de lo que sigue después ni lo que nos espera, pero los brazos de quien nos recibe y nos demuestra algún amor y afecto solamente con un abrazo muy fuerte nos hace dejar de llorar y estamos completos. Muchos psicólogos dicen que al nacer ya traemos un porcentaje de cómo vamos hacer de adultos pero también se ha comprobado que con la enseñanza en casa y la convivencia y costumbres diarias también se forma nuestra personalidad y manera de ser.
Por eso es muy importante que nosotros como adultos demos el ejemplo para que nuestros hijos crezcan con las costumbres que nosotros aspiremos que ellos obtengan. Al igual como lo único y lo más importante que ese bebé al nacer sólo necesitaba era un abrazo sincero, familiaricemos continuamente a nuestros hijos que las cosas más valiosas en el mundo y con un significado verdadero son gratis.
¡Qué día más perfecto para demostrarles a nuestro hijos esto que es la Navidad! Mejor seamos el corazón de la familia no la cabeza.
Igual que al sentarnos a pensar a quién hay que darles regalos este año, tomen ese mismo tiempo con los hijos para escribir esa carta que ellos tanto desean o escucharlos en lo que quieren para estas navidades. Ellos al crecer no se acordarán tanto de lo que pidieron en esa carta, pero sí eternamente recordarán el tiempo compartido y esa felicidad. Incluyámolos a ellos en los regales para el resto de la familia no diciéndoles que hay que comprarle tal marca a la abuelita si no que la lista es para enseñarles que es el tiempo para poder compartir un tipo de afecto con esa persona querida algo que sepamos que les hará sonreír porque nos acordamos de ellos. Al mismo tiempo saquemos algo de nuestro closet y que ellos escojan también algún juguete de ellos para regalarlo a los menos afortunados.
Al compartir con otros les demostraremos a nuestros hijos cómo conseguiremos que una sonrisa se forme en un rostro desconocido. La satisfacción de haberle dado un poquito de felicidad a alguien es algo incomparable. Son muchas cosas que nosotros podemos hacer e incluyendo a nuestros hijos le formaremos culturas y maneras que ellos seguirán dando este ejemplo en sus vidas. Acordémonos que si nosotros no lo hacemos, como ellos van a aprender o seguirnos. Que simple pueden ser nuestras compras navideñas si damos regalos que vengan del corazón.
Recordemos en esta Navidad que el regalo que Dios nos dio a todos nosotros fue el regalo más bello, algo que ni con todo el oro del mundo se puede comprar y no hay dos iguales: el nacimiento de su hijo Jesús.