El Gobierno de México aseguró que el sector agrícola del país aterrizará “suavemente” con la apertura total del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (Nafta, por sus siglas en inglés), lo que tendrá lugar el próximo 1 de enero, pero reconoció que 2008 “no será un año fácil” para el campo local.
El secretario de Agricultura de México, Alberto Cárdenas, afirmó que hay “elementos para pensar” que al país le “debería de ir bien”, tras la desgravación total del comercio de frijol, maíz, leche y azúcar, los últimos cuatro productos agrícolas pendientes por liberalizar en el Nafta.
“Lo que mejor nos puede pasar como sociedad mexicana y rural es que logremos avanzar bien y más rápido en la integración con las economías de Canadá y Estados Unidos (los miembros del Nafta junto a México)”, señaló Cárdenas.
Ya no se trata de “proteger” a los productores locales o de estar a la “defensiva”, sino de “ir al ataque”, destacó.
Reconoció, sin embargo, que el campo mexicano actual no es el que quisieran, porque no alcanzaron a hacer la tarea completa. “Nos quedaron muchos pendientes y no fue suficiente el tiempo para transformarnos adecuadamente”, admitió.
No obstante, indicó que durante 2007 el Gobierno mexicano “transformó” las políticas, presupuesto, reglas y programas de apoyo para el campo, los cuales deben “sacar a la gente de la pobreza, crear riqueza y distribuirla mejor”.
CUESTIONA SUBSIDIOS
El ministro mexicano criticó los altos subsidios que conceden Estados Unidos y Canadá a sus sectores agrícolas, y advirtió que México “jamás” podrá alcanzarlos.
En esta nueva fase del Nafta, vigente desde 1994, “buscamos el respeto entre países y el trato igualitario”, aseguró Cárdenas, para quien México entra a la apertura total “con más activos que pasivos”.
Actualmente, los tres socios del tratado han desgravado unas 1,100 partidas arancelarias agrícolas, en tanto que las de maíz, fríjol, leche y azúcar han caído de niveles cercanos al 250 por ciento a 11 por ciento en promedio en el marco del acuerdo comercial.
El próximo año “no va a ser un año fácil ni tranquilo”, según el secretario, porque “la volatilidad de precios (de alimentos) está a la orden del día”.
En materia de azúcar, Cárdenas alertó que el precio del endulzante elaborado en México, país que produce 5.3 millones de toneladas, es todavía más caro que el estadounidense, por lo que es necesario ser más competitivo en la cosecha y el refino.
Una posibilidad para mejorar los ingresos de los ingenios, dijo, es que “cogeneren energía o que produzcan etanol algunos de ellos”.
Por el lado del frijol, dijo que “no se espera” que Estados Unidos. “inunde” a México con el grano, porque el incremento de la cosecha de maíz amarillo en ese país, que utiliza para elaborar etanol, ha motivado a los campesinos estadounidenses a disminuir los cultivos de otros productos como el fríjol.
México exporta frijol a Estados Unidos, y en 2007 logrará “quizá un superávit en la balanza comercial frijolera” con ese país, afirmó.
EN AGENDA DE LA OMC
La Organización Mundial de Comercio (OMC) aceptó a mediados de diciembre arbitrar el diferendo sobre los subsidios agrícolas estadounidenses, a pedido de Brasil y Canadá, que estiman que Washington supera los límites autorizados por las reglas del comercio internacional.
Durante una reunión de sus 151 Estados miembros, la OMC aceptó ser el árbitro de las demandas presentadas durante el año por Brasilia y Ottawa contra Washington, luego de que las tres partes no lograran solucionar su diferendo en consultas bilaterales, anunciaron fuentes cercanas del organismo rector del comercio mundial.
La OMC designará a un grupo especial de expertos para examinar el diferendo. Estos jueces tienen en principio seis meses para llegar a un veredicto, que luego puede ser objeto de una apelación.
A inicios de octubre, Estados Unidos afirmó que el monto de sus subsidios agrícolas alcanzó entre 10,100 y 18,900 millones de dólares por año entre 2002 y 2005, menos que el límite de 19,000 millones fijado por la OMC, según dice.