La jefa de la Policía Nacional, primera comisionada Aminta Granera, justificó y avaló la agresión que miembros de la seguridad del presidente Daniel Ortega cometieron contra Jorge Loáisiga, periodista del Diario LA PRENSA, aunque reconoció que ni siquiera son miembros de la Policía Nacional.
Granera indicó que Loáisiga “de forma intempestiva pretendió acceder a un área restringida, rebasando el perímetro de seguridad establecido, esto provocó que fuera retirado del área por las fuerzas de seguridad asignadas en el Plan”.
Más adelante, Granera calificó la acción de “irresponsable”.
Sin embargo, la versión de Jorge Loáisiga y otros periodistas de medios independientes es totalmente distinta. El testimonio completo de Loáisiga sobre los hechos está en la página 4 A.
MATONES DE AZUL
La agresión ocurrió el miércoles por la noche, cuando Loáisiga intentó entrevistar al embajador de los Estados Unidos en Managua, Paul Trivelli.
Trivelli participaba en un acto en compañía del presidente Ortega. En esa oportunidad, varios civiles uniformados con camisetas azules golpearon a Loáisiga cuando este trataba de llegar corriendo al sitio donde estaba dando declaraciones Trivelli. Luego que cuatro desconocidos inmovilizaron a Loáisiga, lo entregaron a dos efectivos policiales quienes lo esposaron.
“Imagínese que en un área donde hay cantidad de personas, penumbra y alguien corre con algo en la mano, donde tenés los cordones (vallas) y tratan de irrumpir y violar los perímetros de seguridad, la actuación es inmediata”, justificó la jefa policial.
Dijo que ni los hombres de camisetas azules ni los policías sabían que Loáisiga era periodista de LA PRENSA, sino hasta que lo detuvieron y otros colegas salieron en su defensa.
Granera reiteró varias veces, ayer en conferencia de prensa, que los agresores de Loáisiga no eran policías, pero sí los llamó “colaboradores”, personas de “mucha confianza” de Ortega desde hace muchos años, y que ayudan en la custodia del mandatario. Sin embargo, negó que pertenezcan a los Consejos del Poder Ciudadano (CPC).
“PUEDEN ACTUAR”
Lo llamativo es que Granera aseguró que estos “colaboradores” o agentes encubiertos, como cualquier otra persona, tienen la facultad de evitar un supuesto acto vandálico cuando uno o varios ciudadanos violan los perímetros de seguridad durante una actividad como la del pasado miércoles.
“Gracias a Dios era un periodista buscando una entrevista, quién me dice a mí que el día de mañana no sea un delincuente armado y que busque cómo quitarle la vida al Presidente de la República o embajadores, es obligación de cualquier ciudadano detenerlo para prevenir un acto que puede ser mucho mayor y una tragedia nacional”, manifestó la primera comisionada Granera.
Otra de las justificaciones de la jefa policial, acerca de la golpiza que le propinaron a Loáisiga, quedó en evidencia cuando expresó que el mandatario que está de turno tiene la potestad de formar su sistema de seguridad personal, además del que le puede garantizar la Policía Nacional. Para ser más convincente dijo que la ex presidenta Violeta Barrios de Chamorro decidió que su protección estuviera a cargo de oficiales venezolanos.
TURBAS DIVINAS Y POLICÍA BIEN GRACIAS
Por su parte Marcos Carmona, secretario ejecutivo de la Comisión Permanente de Derechos Humanos (CPDH), expresó que la Policía Nacional no puede prestarse al juego de llamar a los CPC colaboradores, porque no se le puede delegar funciones de trabajo o seguridad a quienes reprimen a los ciudadanos que opinen en contra de las acciones del actual Gobierno.
Carmona lamentó que durante la agresión a Loáisiga los agentes policiales se dedicaran a observar lo que ocurría, o sea se convirtieron en cómplices.
“El pueblo de Nicaragua no puede estar sometido a presiones como esta, como las que se vivieron en los años ochenta, recordemos que en los ochenta estas turbas divinas eran para reprimir al pueblo, no podemos pensar en sacar a las turbas divinas porque representa el terror y pueden crear la anarquía entre los nicaragüenses”, aseguró Carmona.
Una nota de prensa de la CPDH dice que la agresión a Loáisiga es un peligroso precedente de la utilización de los CPC como órganos de terror, a través de los cuales se pretende amedrentar a la ciudadanía y silenciar las voces de denuncia que la población quiera hacer en ejercicio pleno de su libertad.
SON FUERZAS DE CHOQUE
Otra de las organizaciones que se pronunció en contra de la agresión a Loáisiga fue la Cámara de Comercio Americana de Nicaragua (Amcham).
“Hacemos un llamado a la Jefatura de la Policía Nacional para que, como única institución facultada por la ley para brindar seguridad personal al Presidente de la República, no permita que elementos ajenos a dicho cuerpo policial realicen acciones al margen de la legalidad, como lo ocurrido con el licenciado Jorge Loáisiga”, indica parte del comunicado difundido ayer.
Los miembros de Amcham indican que la Policía debe realizar una investigación del caso para garantizar que en un futuro la labor periodística no sea entorpecida por supuestos elementos paramilitares, que al margen de la ley den la impresión de que actúan como fuerzas de choque de las autoridades gubernamentales.
TREMENDO ERROR
Mientras tanto el Alcalde sandinista de Managua, Dionisio Marenco, criticó ayer el “abuso” que la seguridad privada del presidente Daniel Ortega cometió en contra del periodista Jorge Loáisiga.
“Son hechos (la agresión contra Loáisiga) que no deben ocurrir y me parece que la seguridad que rodea al presidente Ortega abusó con el periodista y yo pienso que no debería ocurrir”, dijo Marenco.
A juicio del Alcalde, la seguridad del Presidente debe tener conocimiento directo de la identidad de los periodistas, por lo cual “no es necesario llegar a esos extremos. Fue un error tremendo”.
ALN Y PLC CONDENAN AGRESIÓN
El presidente de la Alianza Liberal Nicaragüense (ALN), Eduardo Montealegre, repudió en un comunicado de prensa la “actuación delictiva de las nuevas fuerzas de seguridad privada del Presidente de la República” y señaló que “desde que la presidenta Violeta Barrios de Chamorro, viuda del Mártir de las Libertades Públicas, derrotó al Frente Sandinista en 1990, los nicaragüenses hemos gozado de absoluta libertad de prensa y de absoluta libertad para expresar nuestras ideas y posiciones”.
Mientras, el diputado del Partido Liberal Constitucionalista (PLC), Wilfredo Navarro, anotó que los agresores de Loáisiga son miembros de los Consejos del Poder Ciudadano (CPC) que instalan Ortega y su esposa, Rosario Murillo, e indicó que “eso demuestra que Ortega está creando una fuerza paramilitar que está protegida por la Policía porque hoy (ayer) la Policía los defendió”.
El PLC añadió a través de su vocero Leonel Teller que “claramente son los CPC paramilitares los que inician la golpiza contra Jorge”.
Las diputadas liberales María Eugenia Sequeira y Jamileth Bonilla coincidieron en que la golpiza contra el periodista y el maltrato a otros reporteros recuerda las agresiones y persecuciones de los años ochenta, durante el primer gobierno de Ortega, en contra de la libertad de prensa y de expresión.
Por su parte, el experto en derecho constitucional, Gabriel Álvarez, indicó que “las funciones de Defensa y Gobernación, de seguridad ciudadana y defensa del territorio deben de ser lo más celosamente delimitadas (por la Policía Nacional) en el ejercicio, porque así como hay un respeto a la autoridad, este no es a los ciudadanos porque ellos no pueden ser autoridad”, en alusión al mandato constitucional de las atribuciones de esta institución.
“Hace muy mal la Policía y sus mandos si en vez de poner mano en el asunto y resolver el problema se hace en comentario que no abona a la clara administración de competencia”, recalcó Álvarez.