El gobierno de Cristina Kirchner ya se lanzó en abierto enfrentamiento con Estados Unidos (EE. UU.) a quien acusó de buscar una crisis en América Latina mediante la descalificación de sus gobiernos, en tanto ratificó su alianza estratégica con Venezuela.
Estados Unidos ha planteado, mediante una investigación judicial, que los 800,000 dólares que se le incautaron al empresario venezolano-estadounidense Guido Antonini Wilson estaban aparentemente destinados a la campaña de Kirchner.
El gobierno argentino de nuevo acusó ayer a la Casa Blanca de armar una “formidable operación” para “poner en crisis” a los gobiernos de América Latina ante el fracaso de sus “planes hegemónicos para la región”.
Así lo reiteró el Jefe de Gabinete, Alberto Fernández, en una editorial bajo el título Excusas e impunidad, que publicó el diario La Nación.
“Perder el control de los recursos energéticos venezolanos o bolivianos, ver cómo se independizaron Argentina y Brasil de la manipulación que sobre sus economías ejercían los organismos internacionales de crédito, sentir que queda al descubierto la insuficiencia de sus políticas que no han podido liberar a rehenes en Colombia dan cuenta del retroceso de aquellas fuerzas hegemónicas”, apuntó el funcionario.
La reacción se inscribe a la investigación judicial en Estados Unidos, que el gobierno argentino sospecha manipulaba desde la Casa Blanca, cuyos ribetes revelaron un supuesto aporte ilegal de Venezuela para financiar la campaña de Kirchner.
El jefe de Gabinete calificó la investigación como “un pretexto” y acusó al gobierno estadounidense de “valerse de mecanismos de descalificación con el objeto de inquietar a la región y poner en crisis las buenas relaciones” entre sus gobiernos.