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(La Prensa/Cortesía Hoy)
Oposición: ¿Ser o no ser?
Un año después, la oposición comienza a despertarse y busca cómo enfrentar el comportamiento arrollador del partido de gobierno. El “Factor Alemán” es su principal escollo.
Por Carlos Salinas Maldonado
domingo@laprensa.com.ni
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El Presidente creó los CPC y se hizo la guerra. Las pretensiones del mandatario Daniel Ortega de legalizar a toda costa los controversiales Consejos del Poder Ciudadano, que los mismos sandinistas han llamado el “brazo armado” del FSLN, logró que la macilenta oposición se uniera en la Asamblea Nacional “para frenar” al Presidente, bajo un grupo denominado “Bloque contra la dictadura”.

Son 52 diputados. Ésa es su fortaleza. Tienen un denominador común: “frenar” lo que llaman las “ambiciones dictatoriales” de Ortega. Y podrían tener el respaldo del 62 por ciento del electorado que no votó por el Presidente y mover a su favor el descontento que la mayoría de la población tiene hacia la actual administración, según las más recientes encuestas.

“Si hay un movimiento que catalice el deseo de la población, ese será el que se vuelva fuerte”, advierte Alberto Saborío, ex candidato a la Presidencia por el Partido Conservador.

ALN-PC, MRS, PLC y la recientemente creada Bancada por la Unidad -disidentes de ALN- forman el bloque opositor. ¿Pero qué tan fuerte es este nuevo proyecto de oposición? Representantes de los tres principales grupos afirman que hay fuertes diferencias políticas entre ellos que no los hace ponerse del todo de acuerdo. Esa es su debilidad.

Otro escollo a salvar es el “Factor Alemán”. Esta semana el Tribunal de Apelaciones de Managua confirmó la condena a 20 años de cárcel por corrupción para Arnoldo Alemán y, por otro lado, las bancadas liberales introdujeron un proyecto de amnistía que podría devolverle la libertad. El riesgo es que si en esta tercia por el control de la libertad de Alemán gana el Frente Sandinista, los diputados del PLC leales a Alemán podrían terminar emigrando del bloque opositor y regresar al pacto con Ortega.

Sine embargo, Enrique Quiñónez, diputado por el PLC, afirma que no habrá marcha atrás, a pesar del golpe a su caudillo. “Cualquier sacrificio nuestro está por debajo de los intereses de la patria, y en ese sentido la posición de los diputados liberales va a ser firme y nos vamos a mantener pase lo que pase”, dijo consultado por Domingo.

Edmundo Jarquín, coordinador del MRS, dice que la posición de los diputados del PLC no es “estática”, sino “muy fluida, cambiante y compleja” y que se pueden esperar pugnas entre aquellos sectores dentro del partido que están “dispuestos a acompañar al ex presidente Alemán a cualquier precio” y aquellos que creen que el pacto de 1999 entre Alemán y Ortega -que garantizó repartir los poderes del Estado entre ambos caudillos- les ha cobrado un alto precio: garantizarle a Ortega quedarse en el poder, siendo minoría política.

El tema que más los separa actualmente es la aprobación, en el seno de la Asamblea Nacional, de una amnistía o indulto que proteja al ex presidente Alemán y a Eduardo Montealegre, constantemente amenazado por su supuesta participación en la emisión de Cenis (Certificados Negociables de Inversión) durante la crisis que afectó al sistema financiero del país por la quiebra fraudulenta de bancos y que representó al Estado un daño económico por más de 270 millones de dólares, según cálculos de la Procuraduría General de la República (PGR).

La amnistía es rechazada sin discusión por el MRS. Edmundo Jarquín dijo que no apoyarían ese proyecto, que, según él, no contaría con los votos necesarios para ser aprobado. Eduardo Montealegre, presidente de ALN, es más ambiguo al respecto. En entrevista con Domingo no confirmó ni negó que su bancada negocie una amnistía que lo proteja a él, y dice que por el momento “todo se limita a una discusión sobre el tema”.

Quiñónez, sin embargo, lo tiene claro. Dice que el PLC, junto con las otras dos bancadas liberales tienen los votos para aprobar una “amnistía amplia”, que según el diputado “es necesaria para quitar ese chantaje que tiene el Frente Sandinista sobre nosotros”.

Alberto Saborío opina que la empresa de aprobar una amnistía que proteja a los dos líderes liberales es un suicidio político.

“No puede haber amnistía. Si se apoya un indulto, el bloque opositor se queda sin bandera para las próximas elecciones y se puede conformar una nueva fuerza política que encare las esperanzas de la gente... El MRS podría ser la fuerza que encare las esperanzas de la gente, si ALN apoya una amnistía”, afirmó el político, para quien la aprobación de una amnistía sería como un nuevo pacto.

Para Saborío la “maniobra” de meter preso a Alemán apunta a debilitar al PLC, y los diputados de ese partido tienen que analizar cuál será su nueva postura: si deciden apoyar a Alemán, esa decisión podría debilitarlos frente a sus bases y el electorado, lo que se reflejaría en una mayor pérdida que la registrada en las elecciones del año pasado.

Alemán, además, pone en jaque uno de los principales proyectos que pueden garantizar la fortaleza de esa oposición: lograr la unidad entre los partidos liberales. La falta de coincidencias al respecto y las diferencias y ambiciones políticas, han causado que cuatro diputados de ALN se separaran del partido, para conformar un bloque aparte. Alegaron que su salida de ALN se debía a diferencias con el líder del partido, el ex banquero Eduardo Montealegre, quien ha afirmado en varias ocasiones que no puede haber unidad entre ALN y PLC, mientras Alemán domine al último partido.

Pero las diferencias no sólo son entre liberales. La división de la nueva oposición incluye al MRS, que es visto de reojo por los diputados del PLC. En palabras del diputado Quiñónez, “podemos estar juntos, pero no revueltos”.

“Yo tampoco comparto muchas situaciones del MRS. Yo mañana puedo dejar sentada mi posición de que tanta culpa le achaco al Frente Sandinista como al MRS. En algún momento pienso que algunos miembros de la cúpula del Frente Sandinista deberían estar presos y también miembros de la cúpula del MRS. Pero en este momento nos unen ciertos temas específicos”, afirmó.

El Frente Sandinista apuesta por mantener débil al PLC, afirman los políticos consultados para este reportaje. Oposición y partido de Gobierno se mantienen en pie de guerra, debido a la insistencia del segundo de mantener vivos a toda costa a los CPC. Para Edmundo Jarquín, sin embargo, los cálculos políticos del partido de Gobierno no le están arrojando los resultados esperados.

“Daniel Ortega tiene una situación cada vez más compleja. Por un lado está fracasando estratégicamente, porque después de su primer año de gobierno no ha hecho ningún progreso en atender los problemas que más importan a los nicaragüenses. Y por otro lado está teniendo dificultades en impulsar las reformas que le permitan seguir en el poder. Las cosas no le están resultando como él las tenía previstas. No es que esté Daniel Ortega totalmente derrotado, pero está hoy en una posición bastante más compleja y más débil de lo que estaba cuando inicio su gobierno”, afirmó.

Para Alberto Saborío, la tendencia del PLC es que la mayoría del partido se va a plegar al nuevo bloque opositor, porque según su análisis, el ex presidente Alemán, “poco a poco va a desaparecer como líder”.

Pero el partido de Gobierno tiene una poderosa carta bajo la manga: el control de los Poderes del Estado que le garantizó el pacto que firmó con Alemán en 1999. Saborío dice que mientras el PLC buscaba beneficios económicos con ese pacto, el Frente Sandinista puso en marcha toda su maquinaria para garantizarse el control del poder: reformó la Constitución para su beneficio, asegurándose un bajo porcentaje (35%) para ganar las elecciones presidenciales y repartiéndose las instituciones del Estado.

Esa estrategia le permite al FSLN ejercer presiones sobre el PLC y ALN, a través de sobornos y chantajes, así como la ventaja de renegociar un nuevo pacto con ese partido.

“Esa es la gran debilidad del bloque, sobre todo en la cúpula del PLC, porque se va a mover según sus intereses inmediatos”, advierte Saborío. Está por verse si ese nuevo bloque es lo suficientemente fuerte para ganar las batallas iniciadas por el presidente Ortega con su capricho de mantener vivos los controversiales CPC.

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