Después de deleitar la mirada de los espectadores durante 4:48 minutos con un concierto de golpes ascendentes que machacaron al panameño Javier Tello, la noche del viernes en el Casino Pharaohs, Román “Chocolatito” González estaba ayer de regreso a sus entrenamientos en el gimnasio de San Judas.
“La única manera de seguir creciendo es trabajando duro, sin perder el tiempo. Además usted sabe que tengo un compromiso en Japón ahora en enero”, explica, para aclararme al instante que sólo dispone de 10 minutos para dialogar porque a las 11:00 a.m. en punto reinicia su adiestramiento, aunque se levantó muy temprano.
Fuera de los encordados, el “Chocolatito” tiene el aire bonachón de los leones de circo. No infunde temor. Pero en cuanto la campana hace “cling cling” —como él suele decir—, recobra la agresividad felina y ataca de una forma salvaje, justo como lo hizo ante Tello, quien terminó destruido.
González disparó con la certeza de dar siempre en el blanco. Tuvo un excelente manejo de cintura y su defensa resultó inexpugnable para el valiente peleador panameño. Pero lo mejor de Román fueron sus combinaciones, cargadas de ganchos y uppers cuts, que echaron por tierra las intenciones del canalero.
Después de un inicio suave, en el que Tello trató de romper el hielo, el “Chocolatito” se calentó y sometió al panameño a un fragoroso castigo en el que mezcló jabs con ganchos y uppers, que por poco acaban la pelea en el asalto inicial. Sin embargo, el combate se extendió a otro asalto, sólo para agrandar la paliza.
¿QUÉ DIJO GONZÁLEZ?
Ahora un poco frío y fuera del ring, ¿cuál es el balance que hacés de tu trabajo?
Estoy contento con lo que hice. Le doy gracias a Dios, a mis apoderados Silvio Conrado y Fernando Sánchez por el apoyo que me han dado y a los aficionados que me impulsan a trabajar más duro para lucir mejor. La verdad es que me sentí bien y creo que cumplí.
¿Cuál fue la clave para este otro nocaut?
La forma cómo combiné mis golpes y cómo detuve los de Tello. Sentí que manejé bien el gancho y los jabs que le tiré. Yo nunca me sofoco por ir a tirarle a la cabeza a mis oponentes. Prefiero minarlos abajo y ya son movilidad, los acorralo y los acabo.
¿Qué concepto te formaste del panameño Tello?
Que es muy valiente. De eso no tengo dudas. Desde la primera vez que lo tumbé no creí que se pudiera poner de pie, pero se paró. Es que le metí un upper cut que lo dejó mareado. Y cuando se levantó le metí un par de ganchos y de nuevo se fue a la lona. Ahí, ya no quería que se levantara.
¿Por qué?
Porque pensé que ya no tenía ningún chance conmigo y que estaría sufriendo un castigo innecesario. Pero cuando lo veo de pie de nuevo, tuve que volver a darle más y ya no se pudo parar. Le confieso que sentí pesar de ver que estaba como un bolito.
Varios vimos tu cara de preocupación en cuanto el juez detuvo la pelea...
Es que realmente lo vi muy mal y temí que pasara algo peor. Si usted se ha fijado, yo no golpeo tanto a la cara de los boxeadores como abajo. Arriba están sus ojos, sus retinas y sería triste fregar a alguien, pero claro, si se quieren pasar de listos, voy para ahí.
¿Qué viene ahora?
Viene la pelea del 14 de enero en Japón (contra Hiroshi Matsumoto) y no quiero perder tiempo. Necesito llegar en las mejores condiciones posibles porque no puedo darme el lujo de que haya algo que impide que gane mi corona, claro, con la ayuda de Dios.
Se te compara con el inicio de Alexis. ¿Te agrada o te molesta?
A mí me encanta, lo que pasa es que lo veo como que no es correcto que se haga eso con Alexis, porque la verdad, es que aquí no vamos a tener otro como él. Alexis es único.
¿Te gustaría ser como él?
A quién no. Pero yo estoy comenzando. A mí me gustaría que me recuerden como yo, es decir, que yo tenga mi propia historia.