La mujer no es forma
redonda.
Es triangular.
El triángulo de la raíz: Son sus piernas.
Más arriba la flor:
Triangular.
Y en los pechos:
El triángulo del fruto.
Y si llegas a ver en
su rostro algún triángulo,
bendecido eres por Dios.
1998-1999
Metamorfosis
A Franklin Caldera
Yo era un joven
de ojos lánguidos,
de pelo crespo duro
deseando fuera liso.
Y un día me lo
di a alisar
para que al fin el copete
se deslizara chorreando
por mi amplia frente.
Me compré unos lentes
oscuros que transformaron
el agresivo sol en tenue
apacible cielo.
Y me volví más lánguido
aún, más fabricante
de mi propio mundo.
Entonces sorbí un poco
de la deleitosa vida
en cámara lenta
donde el sueño penetra
en lo que llamamos realidad.
Y el sueño alza y se extiende:
alas coloridas
y yo, centro.
Y las nubes que siempre
habían sido amigas
eran ahora mi vecindario
o mi cama.
La pared cabecera
de la cama
era fabuloso circo
de espléndidos malabares.
Supe lo que Ray Coniff
quiso decir.
Y por qué al Jazz
lo podían pintar.