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Porfiados vs. caprichosos
Danilo Arbilla
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... le ha de resultar muy llamativo a Fernández que, a sólo 48 horas del reestreno presidencial kirchnerista, aparezcan el FBI y un Fiscal EE.UU con pruebas, ... que certifican que los dólares de Wilson eran un envío de Chávez para ayudar al financiamiento de la campaña electoral de Cristina.

No es lo mismo porfiado que caprichoso. Una cosa es ser terco, tenaz, obstinado y otra variable, antojadizo, arbitrario, voluble, gratuito, improcedente, inestable, veleta y algo así como malcriado.

Se puede afirmar, por ejemplo, que los hechos son porfiados. Esto es, son como son, gusten o disgusten a quien sea. Por otro lado, hay gobernantes que son caprichosos y quieren que las cosas, los hechos, sean como a ellos se les antoja.

De ahí los conflictos con la prensa: esta refleja lo que ocurre, tal cual, y los gobernantes caprichosos se enojan y cierran radios y canales de TV y no le dan papel ni publicidad oficial a las publicaciones que no se portan bien.

Los venezolanos votaron en contra del plan constitucional chavista. Ese es el hecho. El comandante Chávez dice que fue “un triunfo de mierda”. Suena a gratuito, a improcedente.

No se puede ser tan voluble: hasta ese momento su legitimidad se la daban todas las elecciones y referendos ganados. No importaba si para ello hubo algunos “conteos” que dejaron dudas y alguna gente pudo votar varias veces o si se premió a los medios de prensa amigos, si se repartió dinero a manos llenas a los comités bolivarianos o si se amenazó a los funcionarios públicos que no fueran “rojo, rojitos”.

Hasta ahí la legitimidad de las urnas era incuestionable y para siempre. En este último caso, sobre el cual nadie se atrevería a pensar que hubo algún “incentivo oficial” —léase abuso— para los votantes del No, resulta que fue nada más que un “por ahora”.

En Argentina la inflación de este año será del 18 por ciento. El índice oficial marca la mitad: lo dice Kirchner y lo ratifica Cristina. La realidad dice 18 y la voluntad gubernamental nueve. Pero los hechos son porfiados y no ceden ante los caprichos. Esto lo saben los argentinos. También lo sabe el presidente del FMI, el socialista francés Dominique Strauss-Kahn, quien de visita por Buenos Aires advirtió públicamente que “no se puede tener una política económica apropiada sin tener como mínimo un índice creíble”.

Alberto Fernández, “reelecto” como primer ministro o jefe de gabinete de los Kirchner, debe ser uno de los personajes menos queridos del Río de la Plata. Su “caída” , es decir, su vuelta a llano, que indefectiblemente algún día se va a dar, es un sueño común que alimentan a diario muchos, muchos argentinos: kirchneristas y no kirchneristas.

A Fernández, a quien le gusta practicar la ironía, lo que sale mucho mejor cuando se está arriba, le resultaba “muy llamativo”, que Alejandro Guido Antonini Wilson, el hombre de la maleta con los 800 mil dólares, cada vez que ingresaba a Buenos Aires de inmediato viajaba a Uruguay, dando a entender así que ese era el destino final del empresario y lobbista venezolano y de sus dólares.

Para los funcionarios del gobierno uruguayo, tan de izquierda y progresistas como el argentino, esa era una acusación antojadiza de Fernández, pero este insistía en que se trataban de meros hechos.

Seguramente en estos días también le ha de resultar muy llamativo a Fernández que, a sólo 48 horas del reestreno presidencial kirchnerista, aparezcan el FBI y un Fiscal estadounidense con pruebas, testimonios y cómplices, que certifican que los dólares de Wilson eran un envío de Chávez para ayudar al financiamiento de la campaña electoral de Cristina. Si fuera así, y se probara fehacientemente, significaría que fueron violadas las normas electorales de Argentina y que habría que anular la elección de octubre pasado, que permitió el enrosque de los Kirchner.

Sin duda este hecho puede aparecer como llamativo, sobre todo por el momento en que aparece. Cualquiera podría pensar que fue elegido. Otros, que Cristina tuvo mala suerte o comenzó con el pie izquierdo y, al decir de los argentinos, es “mufa”. Cabe que sólo se trate de hechos, que se dieron cuando tenían que darse y no más.

Para otro Fernández (Aníbal) ex ministro del Interior de Kirchner y actual Ministro de Justicia de Cristina, se trata de una “canallada”, una “estupidez”, consecuencia de los problemas de Estados Unidos con Venezuela . La flamante Presidenta habló de “una operación” de USA contra las excelentes relaciones entre Argentina y Venezuela. Si esa es la realidad, y no referencias caprichosas para eludir el bulto, el tiempo lo confirmará.

Mientras tanto el FBI ya ha planteado el tema en la Justicia y el fiscal está actuando. Hay varios implicados, y se habla de grabaciones con altos, altísimos jerarcas venezolanos. Se trataría de hechos y si efectivamente es así, estos son porfiados y no hay capricho o caprichosos que los puedan frenar.

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