Madrid es una ciudad española en la que se mezcla la cultura europea, la diversión moderna y el sabor mediterráneo
Apreciar las calles de Madrid es entender, a gran escala, la herencia arquitectónica que se le dio a la Granada de Nicaragua. La mejor forma de conocer esta ciudad española, que ha logrado esconder la modernidad detrás de majestuosas estructuras antiguas, es movilizándose como la mayoría lo hace: caminando.
Basta con llegar al centro de la ciudad para iniciar interminables caminatas, que más que agotadoras, resultan placenteras. Pues aunque los puntos turísticos están a unos cuantos pasos de distancia, las calles, los parques e incluso las tiendas y restaurantes, son de por sí, verdaderos monumentos.
Alce la vista, desde las angostas y largas calles, para apreciar los edificios de apartamentos con los numerosos balcones que los decoran, y que sin duda evocan aquellas películas de la edad media cargadas de romanticismo.
UN POCO DE ARTE
De día puede visitar el Museo del Prado, una de las pinacotecas más importantes del mundo, que contiene una colección de pinturas españolas, italianas y flamencas, dentro de los que se destacan artistas como Goya, El Greco, entre otros. La entrada cuesta 3 euros y es gratuita a partir de las 2:00 p.m. del sábado.
También puede hacer un recorrido por diferentes monumentos como La Puerta de Alcalá en la Plaza de la Independencia y muy cerca se encuentra la Fuente de Cibeles, que incluye la imagen de la diosa Cibeles, símbolo de la tierra, la agricultura y la fecundidad.
Un lugar que no puede dejar de visitar es la Plaza Mayor, que está situada en el centro de la ciudad, en ella encontrará gran cantidad de tienditas y pequeños cafés; este es un buen lugar para tomarse fotografías junto con la estatua de Felipe III, montado en un caballo, o simplemente para compartir con los amigos.
Esta plaza se utilizó antiguamente para realizar corridas de toros, los juicios de inquisición o las condenas a muerte.
PARA EL GUSTO Y EL PALADAR
Antes de ir a comer , es casi una obligación visitar las múltiples tiendas de souvenir, en las que en más de alguna, lo atenderá algún inmigrante latino.
Puede adquirir para sus amigos o familiares las miniaturas de los principales edificios de España o los típicos abanicos y castañuelas, en una amplia variedad de materiales y precios. Y si usted es un fanático del futbol, también encontrará desde vasos y llaveros, hasta camisetas y balones oficiales de los equipos del Real Madrid y el Barcelona.
En Madrid, la noche saca sus encantos, pasada las 9:00 p.m. la hora propicia para salir a comer, para disfrutar de la variada y deliciosa gastronomía española.
Muy cerca de la Plaza Mayor se encuentran Las Cuevas, un conjunto de restaurantes de Tapas, donde podrá degustar, además de tortas españolas, calamares empanizados, croquetas de jamón ibérico y unos riquísimos boquerones o mejillones acompañados con limón, aceite de oliva y perejil.
Todo acompañado de una refrescante sangría o un vino tinto helado con jugo de limón y la música que uno de los meseros interpreta con la ayuda de un piano.
Luego de darle gusto al paladar, puede seguir caminando por las calles atestadas de peatones, en su mayoría grupos de amigos que buscan pasar el tiempo en algún café o en alguno de los bares que cobran vida en el transcurso de la noche. Es casi seguro que encontrará en alguna acera un dúo de violinistas que hacen vibrar las cuerdas por unos cuantos euros.
PARA AMANECER
Si aún le quedan energías, visite los bares y discotecas donde encuentra a los jóvenes que habían permanecido ocultos durante el día.
Ahí podrá llegar a tomarse un trago o a bailar desde pop hasta reggaeton. También puede degustar los “chupitos” o tragos de licores de sabores, que pueden ser de anís, melocotón o coco.
Un nuevo día está llegando a Madrid, pero el ambiente y la diversión del anterior aún no termina. En la terminal de trenes de Atocha, puede tomar El Ave, un tren que viaja a 300 km por hora y que lo llevará hasta su próximo destino en esta aventura por La Madre Patria.