Un total de 40 estudiantes se graduaron ayer de la escuela Bello Amanecer, en Tipitapa. Se trata de un grupo de reos de la Cárcel Modelo, que tienen esperanza de una mejor vida después de pagar sus condenas.
Un hombre se graduó de la educación primaria a los 54 años de edad. Un extranjero desfiló con una mamá postiza para recibir su diploma, y un joven ahora apunta a la universidad cuando en libertad jamás pensó bachillerarse.
Estos son sólo algunos ejemplos de esperanza y superación que se vieron ayer en la Modelo, la cárcel más grande de Nicaragua, donde pagan sus condenas más de dos mil presos del país, entre ellos los más peligrosos.
En total se graduaron 11 estudiantes en la VII Promoción de Bachilleres y 29 salieron en la XXII Promoción de Primaria de la escuela Bello Amanecer. El alcaide Oscar Molina catalogó esta camada como “oro puro”, basado en que es lo mejor que el Sistema Penitenciario Nacional puede ofrecer a la sociedad.
Esas palabras fueron respaldadas por Calixto Moreno Sovalbarro, quien alcanzó un promedio de 99 puntos en sus notas para bachillerarse, con lo que se le reconoció como el mejor estudiante.
El mejor estudiante invitó a sus compañeros a “no desfallecer, que luchemos con nuestro intelecto, estas paredes no podrán truncar nuestros sueños”.
A la petición de Moreno de estudios universitarios, Molina respondió que es un hecho, pues el rector de la Universidad Nacional Agraria (UNA), Telémaco Talavera, así lo anunció.
El guatemalteco Pablo Casariego fue uno de varios extranjeros que se graduaron con mamá postiza. Aseguró que buscará cómo bachillerarse, y si le da tiempo, será universitario.
A Juan de Dios García le enorgulleció terminar la primaria después de los 50. No aspira a la universidad, pero quiere cambiar de vida, ser un ejemplo, y recibir clases de teología.
Moreno resumió lo que todos sintieron: “Afuera jamás me hubiera graduado”.