Como diputados que tenemos que aprobar la partida presupuestaria para la Presidencia de la República en el 2008, ¿cómo hacemos ahora para distinguir o separar el gasto legítimo de la Presidencia de la República con el gasto de la Secretaría del Frente Sandinista, donde usted despacha? le pregunté al presidente Ortega durante el encuentro que sostuvimos el pasado lunes 3 de diciembre.
Agregando, es como si en sus respectivos mandatos el doctor Alemán hubiera trasladado la sede de la Presidencia a la hacienda El Chile o al 380; o si don Enrique hubiera trasladado la sede de la Presidencia a El Raizón o si mi madre hubiera trasladado la sede de gobierno a su casa en Las Palmas. ¿Cuánto presupuesto le hubieran asignado los diputados sandinistas, digamos al 380, que es la sede nacional del PLC?
Es muy difícil, contestó Ortega, agregando que la razón por la que habían cerrado el edificio de la Presidencia es para ahorrar dinero, y que justificando su apertura ahora como “La Casa de los Pueblos”, diciendo que las instituciones del Estado van a pagar alquiler por los actos que van a realizar en la misma, en lugar de pagarlo en salones de los hoteles.
También afirmó el Presidente, a manera de justificación, que en los tres gobiernos que le precedieron hubo confusión Estado-partido, porque mi madre despachaba en Las Palmas, Alemán en El Chile y Bolaños en El Raizón, ya que él los había visitado a los tres ex presidentes en sus respectivas residencias.
Debo decir que mi madre no gobernó desde la casa de Las Palmas, sino de lo que quedó del antiguo edificio del Banco Central, frente a la Asamblea Nacional y tanto el presidente Alemán como Bolaños lo hicieron desde la recién construida Casa Presidencial, que hoy Ortega desprecia por considerarla muy cara para que él despache, pero no para los Consejos de Poder Ciudadano o para que sea la “Casa de los Pueblos” y despache allí doña Rosario.
Destacando este simbolismo, un ciudadano me comentó el día del anuncio: “Qué inteligente doña Rosario, mientras él despacha en el garaje de su casa, ella se va a despachar a Casa Presidencial”.
Como en aquella reunión no hubo oportunidad de réplica y yo no soy como Chávez, de los que interrumpen cuando otros están en el uso de la palabra, o se la toman por asalto, es menester aclarar ahora, que es muy diferente que un presidente reciba a alguien en su casa, por una deferencia especial, o que tenga una oficina, a que traslade oficialmente la sede de gobierno a su casa, que a su vez es la sede de su partido. Dicho sea de paso, este nunca fue el caso de mi madre, quien ni siquiera tenía un partido que la respaldase o con el cual confundir lo que es del Estado o lo que es del partido.
El presidente Ortega se ha empecinado en seguir despachando los asuntos de Estado en la sede de su partido, que también está ubicada en el mismo “complejo” o traspatio de su casa. Dicha sede tiene para colmo una decoración sicodélica, que más bien parece una discoteca de los años setenta, tipo “La Tortuga Morada”, lo cual dista mucho de la prestancia que debe tener una casa presidencial.
¿Cómo hacemos los diputados para asignar recursos a esta novedosa sede presidencial, que por ahorro es también la sede del partido y la residencia privada del Presidente?
El presidente Ortega nos aseguró en el encuentro, que tuvo lugar en la Asamblea Nacional frente a todos los medios de comunicación, que los gastos de la Secretaría del FSLN corren por parte del partido y no son financiados con fondos del Estado. Le tomaremos la palabra en la Ley de Presupuesto 2008.
¿Cuál será la razón verdadera por la cual Ortega no quiere despachar en la Presidencia de la República y separar claramente lo que es asunto de Estado y lo que es de partido? Claramente no es por ahorro, pero si lo fuera, creo que los nicaragüenses estamos dispuestos a pagar el precio de la democracia, que exige una clara separación Estado-partido, ya no digamos del Ejército y de la Policía.
Como todos recordarán, esta confusión existía plenamente en los ochenta, durante el pasado gobierno autoritario de Ortega y creíamos haber superado, pero aparentemente estamos involucionando. Ojalá, por el fortalecimiento de nuestra democracia, esta tendencia que estamos viendo con preocupación se revierta.