La marcha peronista y fotografías de Eva Duarte de Perón y Ernesto “Che” Guevara recibieron en la Casa Rosada a la nueva Presidenta de Argentina, Cristina Fernández, que se dio un baño de multitudes ante “convencidos” de participar en la fiesta y “presionados” por no perder su subsidio de desempleo.
Con la Avenida de Mayo, las calles Rivadavia y Bartolomé Mitre y las Diagonales Norte y Sur cortadas, la multitud se distribuyó a ambos lados de las vallas que marcaron el recorrido que siguió “Cristina”, tras jurar su cargo en el parlamento, mientras cientos de policías se mantuvieron alertas por cualquier eventualidad.
A los carteles celestes y blancos (colores de la bandera nacional) en los que se leía “Cristina Presidente” se sumaron llamadas de atención a la nueva jefa de Estado sobre las asignaturas que su esposo y antecesor, Néstor Kirchner, dejó pendientes.
Entre ellas, el conflicto con Uruguay por una papelera que se construyó en ese país, la soberanía de las islas Malvinas y el cuestionado ente estatal que mide la inflación.
La nota discordante la dieron manifestantes de dos facciones del gobernante Partido Justicialista, que ante la pasividad policial se enfrentaron con palos y el aparente objetivo de estar más cerca de la sede del Ejecutivo.
Por fin asomaron por Avenida de Mayo los granaderos a caballo y tras ellos, bajo el sonido de la Fanfarria del Alto Perú, interpretado en directo por una orquesta, el Audi gris plomo desde el que saludó Cristina.
Fernández se comprometió a seguir luchando, como en el Gobierno de su marido, Néstor Kirchner, contra la desocupación, la indigencia y la pobreza.