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María José Uriarte y Eduardo Cruz. |
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El Instituto de Estudios Estratégicos y Políticas Públicas (Ieepp) consideró ayer que el Ejército de Nicaragua y la Policía Nacional están bajo una “constante prueba de fuego” por parte del presidente Daniel Ortega, quien a menudo recuerda el origen sandinista de ambas instituciones, en 1979.
“Como Instituto nosotros hemos sido consistentes en afirmar que en este período de Gobierno, en especial, el Ejército y la Policía van a estar sometidos a una constante prueba de fuego”, precisó Carlos Arroyo.
La reacción del Ieepp surge luego de que diputados ante el congreso nicaragüense dieran a conocer que emisarios del presidente Ortega manifestaron a magistrados del Poder Judicial, que el actual Gobierno está dispuesto a militarizar el país con tal de imponer a los Consejos del Poder Ciudadano (CPC).
Los CPC mantienen enfrentado al Ejecutivo con una mayoría del Legislativo, mientras que el Judicial quedó partido en dos bandos: los que respaldan a los CPC de Ortega y los que no lo hacen.
Arroyo calificó como “lamentable” que, como en anteriores crisis, la clase política declare que las fuerzas armadas y las del orden público son las garantes de la institucionalidad.
“Lo lamentable de esta situación, es que cada cierto tiempo, ya de manera recurrente, se está generando en la población la percepción de que tanto militares y policías terminan siendo al fin de cuentas los guardianes del sistema y como en algún momento dijeron algunos políticos irresponsables, los centinelas de la democracia”, añadió Arroyo.
El representante del Ieepp aseguró que es la misma clase política la que debe preservar la democracia en el país.
Durante la instalación de los CPC, el pasado 30 de noviembre, el diputado sandinista Gustavo Porras empezó su discurso afirmando que Ortega es el “Jefe Supremo” del Ejército de Nicaragua y de la Policía Nacional.
“Mientras el Ejecutivo, el Presidente de la República, se esfuerza por reiterar cada vez que puede el origen (sandinista) tanto del Ejército como de la Policía, por el otro lado el Ejército como la Policía están en el deber de demostrarle a la sociedad nicaragüense, con hechos y con acciones, que a pesar de esos orígenes han roto definitivamente y para siempre el cordón umbilical que en algún momento de la historia los unió al partido de Gobierno”, señaló Arroyo.