Mala racha
Este ha sido un mal mes para el socialismo del siglo XXI. Una mala racha. En Chile, Hugo Chávez se percató que ya pasó del hablador gracioso al charlatán insoportable. Ya no lo celebran. No son sólo dimes y diretes con George Bush. Es también con el rey Juan Carlos de España, con el presidente Uribe de Colombia, la presidente Bachelet de Chile, Alan García de Perú, Rodríguez Zapatero de España... En Nicaragua, Ortega se enredó con sus CPC. Parecía fácil. Sólo era apretar nuevamente a Arnoldo Alemán y los CPC nacerían con toda la legalidad que les da el pacto. Pero algo salió mal. Y ahí está la criatura moribunda, alimentándose artificialmente de los frijoles de Enabas, el arroz donado de Taiwán, las purísimas del Estado… Caras lánguidas en la casa de El Carmen.
Golpe fuerte
Pero el golpe más fuerte llegó este domingo cuando Hugo Chávez fue derrotado por primera vez en las urnas. No se lo esperaba. De repente se dio cuenta que no va a ser el Presidente vitalicio de Venezuela, que la admiración que antes le prodigaba la mayor parte de la población pasó a ser apatía y luego esta se convirtió en hastío y que si sigue tensando la cuerda vendrá la violencia. No fue una simple derrota a las reformas constitucionales de Chávez. Fue algo más grande. Un golpe a sus sueños mesiánicos.
Demócrata a la fuerza
Y así como el oficialismo danielista pregona la buena salud de los CPC, aunque los carguen tiesos y con sondas por todos lados, en Venezuela, el chavismo intenta demostrar que no dolió el golpe. Y hablan del talante demócrata de Chávez porque aceptó la decisión del pueblo y de la imparcialidad del Consejo Electoral por dar a conocer los resultados aunque le fueran adversos a su jefe. Y se olvidan los que dicen esto que el mismo Chávez reconoció que durante ocho horas vivió un dilema…¿Qué dilema era ese? Y se olvidan también que esa institución electoral dio a conocer los resultados sólo hasta que Chávez resolvió su dilema y decidió reconocer su derrota por alguna poderosa razón.
Mandaderos
Según el modelo de democracia directa que el presidente Ortega promueve, los CPC se reunirán, plantearán sus problemas al Ministro y este resolverá en correspondencia. Sólo hay un problema: estos ministros no resuelven ni una operación de dos más dos… Les han quitado cualquier capacidad para resolver sin consultar arriba. ¿Cómo un Ministro que no tiene autorización para hablar ante un periodista va a poder decidir a la hora que un grupo de ciudadanos le exponga un problema? El modelo de gobierno que hemos visto hasta ahora es el de uno que se mueve a pasos de tortuga porque todo se consulta “arriba” y no “abajo” como quieren hacernos creer. Si alguna vez vemos a los CPC haciendo algo, va a ser porque así se decidió en la cúspide de la pirámide y no al revés. Serán mandaderos.
Mala tos
Cuando el diputado Gustavo Porras saludó a Daniel Ortega como “Presidente del Gabinete Nacional de Poder Ciudadano y Jefe Supremo de las Fuerzas Armadas de este país, Jefe del Ejército Nacional y la Policía Nacional” uno necesariamente se pregunta: ¿Qué mosca le picó a este? ¿Qué necesidad tenía de mezclar los CPC con el Ejército y la Policía? ¿Cuál es el mensaje que les quería dar? ¿Quién le encargó decir eso? Otra vez: mala tos le siento al gato…