Documental recoge relatos de las víctimas
Cada año en Nicaragua mueren 50 mujeres a manos de sus parejas o parientes cercanos.
La violencia intrafamiliar, que muchas veces sigue por años en muchos hogares nicaragüenses, es la violación de derechos humanos más ocultada y más extendida en el mundo, según la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
Para informar y sensibilizar al público sobre la importancia de la defensa de la salud y de los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres, se presentó recientemente en el auditorio del Banco Central en Managua el documental ¡Ya no más! realizado por Félix Zurita.
Con producción de Alba Films y Fundación Luciérnaga, la película enseña a mujeres víctimas de la violencia conyugal, que por primera vez se permitieron romper el silencio y hablar de un tema “prohibido”, que golpea la puerta de todas las casas, sin distinción de clases.
El documental muestra a esposas y madres que tomaron la difícil decisión de denunciar a sus amantes y luchar por una vida libre.
A partir de testimonios, el trabajo de Zurita narra el cotidiano de mujeres nicas marcado por una cultura machista y con claras relaciones de poder de una sociedad patriarcal, donde la mujer sólo representa la fragilidad y sumisión.
El miedo y las constantes amenazas son la barrera que impide a ellas denunciar los abusos físicos, psicológicos, sexuales y económicos que sufren.
Y desafortunadamente las estadísticas no estimulan a que las mujeres delaten a sus compañeros: la mayoría de los casos de asesinato ocurrieron después de una denuncia a la Policía.
ESTADO, EL GRAN AUSENTE
Además, la película denuncia la ausencia del Estado —que debe atender a estas mujeres y ofrecerles un acompañamiento social y psicológico— y también la lentitud de la justicia, que no se esfuerza por cambiar esta situación.
El caso de Paula es un ejemplo de la impunidad en Nicaragua. Tras cinco meses de haber recibido nueve cuchilladas de su marido en el abdomen y en el brazo izquierdo, el agresor sigue en libertad.
!Ya no más! tiene el guión, realización y edición de Félix Zurita. El documental tuvo el apoyo del Fondo de Población de las Naciones Unidas en Nicaragua, la Embajada de España, a través de la Agencia Española de Cooperación Internacional (AECI), la Agencia Catalana de Cooperación al Desarrollo, la Asociación Ciudadana Anti-sida de Cataluña y la Corte Suprema de Justicia de Nicaragua.