El ritmo de crecimiento de la economía de Nicaragua en los últimos 16 años ha sido lento y condicionado. Por eso el Gobierno debe desarrollar con urgencia planes de crecimiento enfocados a combatir de manera eficaz el desempleo, la falta de acceso a la educación y la salud, para elevar la calidad de vida de más del 45 por ciento de la población nicaragüense, que vive en condiciones de pobreza.
Estas son algunas de las propuestas que plantea la doctora en Historia Económica por la Universidad de Barcelona, España, Roser Solá Montserrat, quien actualmente trabaja en un compendio sistemático sobre la estructura económica de Nicaragua en casi un siglo y medio.
En el estudio Un Siglo y Medio de Economía Nicaragüense: Las Raíces del Presente, Solá dedica una gran atención a los cambios estructurales promovidos por la revolución sandinista y su preocupación por lo social y por la modernización del país.
Por sus destacadas investigaciones y reflexiones económicas tanto a nivel internacional como nacional, la Universidad Centroamericana (UCA) le otorgó un doctorado honoris causa a la cooperación humana a Solá.
En esta ocasión Solá sistematiza un análisis sobre el rumbo de la economía nicaragüense y los hallazgos del pasado.
¿Cómo valora usted el ritmo de crecimiento de la economía nicaragüense en los últimos 16 años?
El crecimiento de la economía de Nicaragua en los últimos 16 años ha sido muy condicionado, muy marcado por dos elementos: por los efectos de casi los 10 años de guerra, de confrontación que vivió el país (década del ochenta) y por las políticas de reajustes de los organismos multilaterales.
El hecho de los efectos de la guerra y las políticas económicas aplicadas por el gobierno sandinista y el cierre de tantas empresas estatales ocurridos durante los años ochenta, provocó que en los años noventa Nicaragua tuviera la tasa de desempleo más alta en Centroamérica, cuya tendencia nos ha perseguido hasta hoy.
Yo creo que todos nuestros países vecinos (Centroamérica) tienen problemas de desempleo, pero como Nicaragua ninguno. Esta crisis se ha agudizado aún más con el rápido crecimiento de la población.
Mientras la población empezó a crecer no hubo equilibrio con la generación de empleo, de tal manera que absorbiera esta mano de obra disponible y continuamos con este problema: no se están creando empleos.
A esta situación se sumaron los programas de ajuste de los organismos internacionales, la apertura de las fronteras comerciales, el modelo del neoliberalismo, todo esto fueron golpes de muerte para la economía nicaragüense.
¿Por qué plantea usted que la apertura del mercado exterior fue un golpe de muerte para la economía nicaragüense?
Bueno, porque al abrir las fronteras las pocas Pymes (pequeñas y medianas empresas) y las pocas empresas que todavía podían estar produciendo se fueron a la quiebra total, porque no eran competitivas para salir al exterior.
Los productos que llegaban del exterior eran mejores, buenos, bonitos y baratos, por eso muchas microempresas nicaragüenses tuvieron que cerrar.
Por lo tanto, no se crearon empleos, las pocas empresas que habían como no eran competitivas cerraron y por consiguiente aumentó más el desempleo.
Pero las exportaciones de Nicaragua han crecido gradualmente desde hace varios años. Por ejemplo este año se incrementó en un 20 por ciento...
Claro, porque Nicaragua se apuró para adaptarse a los cambios que exigía la apertura del mercado exterior e incluso hoy continúa intentando diversificar su producción.
En los primeros años de apertura del mercado, los productos de exportación eran muy pocos y gradualmente incrementaron su nivel. Ahora exportamos carne, café, tabaco y otros como el ganado en pie, productos avícolas y pesqueros. Esto ha permitido al país el crecimiento de las exportaciones y un mejor aprovechamiento del mercado.
Pero todavía hace falta mejorar. Hay productos, por ejemplo, que necesitan de refrigeración, lo cual significa que se requiere de una mayor inversión, pero parece que en Nicaragua hay una renuencia en hacerla (inversión).
Cuando uno lee el Cafta (Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos) nosotros estaríamos muy bien posicionados con una serie de vegetales que podría producir el país.
Por ejemplo, la pitahaya tendría mayor salida, pero pasa que hay empresarios que han empezado con ello, pero en el camino se encuentran sin transporte frío, sin caminos y con una gran dificultad para la exportación.
No pueden salir por el Atlántico porque no tenemos puertos de aguas profundas y por eso van a dar la vuelta hasta Puerto Cortés (Honduras).
Se puede afirmar que la falta de inversión en la infraestructura vial y marítima es la mayor desventaja que tiene Nicaragua frente al mercado exterior?
Por supuesto. Uno de los mayores obstáculos es la mala infraestructura portuaria y vial. No tenemos buenas carreteras al Atlántico y mucho menos puertos.
¿Por qué ha habido muy poco interés de parte de los gobiernos en invertir en la infraestructura, si es una de las principales arterias de la producción nacional?
No ha habido ningún gobierno en la historia de Nicaragua que haya tenido capacidad de inversión en infraestructura, porque para eso deberíamos tener un sistema impositivo diferente.
En Nicaragua estamos asegurando los tributos de una clase determinada, que es aquella a la cual se le descuenta en sus haberes el pago de sus impuestos, pero el sistema tributario de las grandes fortunas de Nicaragua de los grandes empresarios está exento de pago de impuestos.
Los únicos que tributan son los pequeños y los medianos trabajadores, y si tributa solamente este sector entonces es poco dinero que entra al país. Los que deberían engrosar las arcas del Estado, que son los grandes empresarios y exportadores, no lo hacen.
Pero además de las recaudaciones de tributos, Nicaragua también podría recurrir al Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE) y otros. Así que en este sentido creo que los gobiernos no han visto que es básico y elemental la inversión del sistema de infraestructura vial y portuaria para empujar el crecimiento económico.
A la falta de infraestructura se suma el retraso de la agricultura y la ganadería. Tenemos una ganadería y agricultura muy atrasada, poco tecnicismo. ¿Por qué tenemos este atraso?, porque no hay financiamiento para estos sectores, no hay asesoría tecnológica.
¿Cuánto aportan estos sectores al crecimiento de la economía nacional?
Ese dato es lo más sorprendente. Este sector mediano aporta al menos un 60 por ciento del Ingreso Interno Bruto del país (PIB). Este aporte viene de un sector ganadero y agrícola atrasado.
Ahora también quiero agregar que otro de los factores que influye negativamente en el crecimiento de la economía es la falta de inversión en la educación. Nicaragua en este momento está hipotecando su futuro, porque no estamos invirtiendo en educación primaria y secundaria que requiere el país.
Un país que no cuida su educación ahora, significa que dentro de 20 ó 30 años tendrá una mano de obra analfabeta práctica.
Una cosa es que le enseñes a leer las vocales y otra cosa cuando a un campesino le das un pesticida y le dices que el 10 por ciento debe aplicar. ¿Qué es el 10 por ciento, no entiende, no puede entender cantidad de indicaciones para la mejora tecnológica de su producción?
Entonces este analfabetismo funcional nos paraliza, porque hace que nuestros productos tengan un rendimiento mucho más bajo que el resto de la región.
¿Por qué a lo largo de estos últimos años esta crisis se ha profundizado más en la economía nacional?
Cuando se da el neoliberalismo y las firmas con el Fondo Monetario Internacional (FMI) la primera cosa que hicieron fue el recorte de los gastos sociales.
Esta reducción en el gasto social significó menos escuelas, menos viviendas y menos inversión en la salud. Estos recortes acentuaron más la crisis, la cual persiste hoy . Y además se continúa evadiendo los impuestos.
Al cierre del año el Gobierno proyecta un crecimiento por encima del tres por ciento. Es posible una reducción de la pobreza con esas proyecciones?
En absoluto. Para lograr reducir la pobreza se requiere de un crecimiento de un siete o un ocho por ciento de crecimiento anual. El compromiso que existe con los programas de reducción de la pobreza no se cumplen en absoluto.
El aumento que ha habido en el presupuesto para los sectores Salud y Educación es un incremento para el gasto corriente, que incluye aumento en los salarios de los maestros y médicos.
Incluso hay que destacar que los maestros tienen un salario tan miserable, que por eso en su mayoría éstos son empíricos. Un maestro empírico ¿cómo puede levantar la educación en este país?
Lo primero que se tiene que hacer es levantar la educación en el país para iniciar el proceso de desarrollo de nación y por ende el combate a la pobreza.
También se debe promover una reforma tributaria justa que permita recaudar más fondos para continuar invirtiendo.
¿Se puede liberar a largo plazo el país de las políticas que imponen los organismos financieros internacionales?
Sí, pero para liberarnos el país tiene que buscar el dinero de su propio país. ¿Y cómo recaudar su propio dinero? A través de los impuestos.
Esto es posible a través de una reforma tributaria, porque con ese dinero se pueden pagar mejores salarios a los maestros, a los médicos, en fin a los sectores sociales clave en el proceso de la lucha contra la reducción de la pobreza.
Pero ¿cómo se debería transparentar el manejo real de los fondos recaudados a través de un nuevo sistema de tributos equitativo y justo?
Claro, es ahí donde el Poder Judicial juega un papel fundamental. Cuando una persona ve violentados sus derechos y que ha habido un robo de por medio, el Poder Judicial debe estar ahí para hacer cumplir la ley. Lo mismo la Contraloría General de la República y sobre todo el pueblo, que es el que debe exigir una mayor transparencia en el manejo de los impuestos.
Pero si tenemos un Poder Judicial que está politizado a como aparece en los medios de comunicación, admitiéndolo el presidente de la Corte, en que el Poder Judicial está partidarizado, qué garantía ofrece a los manejos del tributo e inversión nacional.
Por eso a mi criterio también en el Poder Judicial se deben impulsar profundas reformas para que funcione con transparencia.
TODO CAMBIO GENERA INCERTIDUMBRE
La especialista en investigaciones sobre las estructuras económicas de Nicaragua, Roser Solá Montserrat, plantea que entre las estrategias que debe aplicar el Gobierno con urgencia para combatir de manera más eficaz la pobreza en el país está facilitar más la inversión pública mediante la creación de un clima de inversión seguro y estable.
A criterio de Solá, esta estabilidad de inversión se proyecta a través de “una imagen de país recto y transparente en sus acciones, porque hasta que no logremos esto tendremos que vivir de las limosna y de las remesas”.
¿Cómo valora usted el clima de inversión actualmente ?
En este momento no muy bueno. Estamos un poco estancados, porque yo veo que la inversión externa está a la espera de ver qué es lo que está ocurriendo en Nicaragua. Todo cambio de gobierno genera incertidumbre.
A su criterio ¿qué imagen de país proyecta Nicaragua actualmente en el exterior?
También creo que debemos mejorar. El hecho de que el presidente (Daniel) Ortega haya hecho causa común con (Hugo) Chávez , (Presidente de Venezuela) y con la izquierda latinoamericana, a un sector inversionista esto le puede dar un cierto miedo.
Pero insisto que se debe mejorar la imagen del país para atraer la inversión y empezar a crecer.
Diversos sectores han criticado la posición del Gobierno frente al mercado. Mientras por un lado tiene un discurso populista, por otro defiende el libre mercado...
Pero qué otra posibilidad tiene el Gobierno si no es el libre mercado. En este momento es muy difícil tener una economía planificada y socializada totalmente.
A diferencia de lo que está haciendo Chávez en este momento, pero Chávez tiene una cosa que no tiene Nicaragua, él tiene miles de millones de dólares en petróleo.
Entonces cuando uno tiene ese respaldo tan grande como es el petróleo que tiene Venezuela, entonces puede darse el lujo de decir voy socialista u otra cosa.
Èl (Chávez) puede darse ese lujo, Nicaragua no tiene ese estado económico. Y lo único que Chávez puede darle al país a cuentagotas lo que quiera. Y el día que no esté Chávez qué vamos a hacer? Nada.