Apresurado Carlos subió las escaleras, pensando que encontraría objetos que deslumbrarían su imaginación. Su primera imagen fue una fotografía de dos niños reposando en la basura; al ver hacia su derecha creyó ver mal, pero no. Estaba viendo claramente un pequeño cerro de basura que en su cúspide tenía una diminuta imagen virginal. Con curiosidad se acercó a ver la obra. La observó por varios minutos y luego se dirigió a leer el racional de la obra, intentando descifrar lo que el artista quería manifestar con la pieza Nuestra Señora de la Chureca.
Mientras observaba el trabajo, se acercó una joven edecán, que se supone intentaría aclarar las dudas que Carlos López, un hombre de 46 años, tuviera sobre la exposición.
Al repasar las piezas, Carlos se mostraba cada vez más asombrado, sin demostrar por qué, hasta que a orillas de una de las 25 obras que se exponen en el Salón de los Cristales del Teatro Nacional Rubén Darío (TNRD), en un tono ligeramente burlesco dijo a la joven edecán: —Ve hombré, en la próxima bienal participo yo. Ya vi que no es necesario hacer gran cosa para participar.
El comentario ruborizó a la joven y sorprendió a aquellos que lo logramos escuchar, pero luego dejó una duda: si eso piensa un espectador promedio, ¿qué dirán los críticos de arte?
Aníbal Almanza, director del Instituto de Bellas Artes de la Universidad Católica, reflexiona que en el arte y sus últimas tendencias no se trata de hacerlo mejor o peor, ni se trata de si gusta o no gusta, sino de elevar a la categoría de arte lo que se podría llamar “cualquier objeto”.
“Respecto a las obras hechas de desechos u otro material, se trata de descontextualizar la basura del basurero y hacer arte este desperdicio, pasando también por procesos creativos, complejos de explicar, pero es arte…”, dice Almanza.
En la VI Bienal de Artes Visuales, organizada por la Fundación Ortiz-Gurdián y dedicada a Orlando Sobalvarro, participaron un total de 38 artistas, con 75 proyectos, entre ellos instalaciones, web-instalación, vídeos y pintura. De las 75 obras se seleccionaron 25 para ser expuestas, de 17 artistas.
La VI edición de la Bienal de Artes Visuales tuvo como ganador a Wílber Carmona, con una web instalación llamada Espíritu; que consiste en un cuarto oscuro y que para entrar hay que tomar un número. Al entrar se ve una página web en la que segundo a segundo muestra cómo aumentan las cifras de natalidad, mortalidad, infecciones de VIH, abortos, etc.
Sobre su obra, Carmona explica que en sí es la composición de los elementos mostrados, desde el aparato para tomar un número hasta la página web que se muestra; la cual no es de su autoría, sino una página que llegó a su vida por casualidad.
¿SE LE PUEDE LLAMAR ARTE?
Para Luis Morales, director del Instituto Nicaragüense de Cultura y ganador de la III Bienal de Artes Visuales, la evolución del arte se ha dado de forma rápida. “Lo que no evolucionó en medio siglo, evolucionó en 50 años”, dice.
“En el siglo XXI el artista no es el artista. Ese es un cambio importante. La obra de arte no sólo está en los museos, ni en las galerías; se sale de los museos, de las galerías, se sale a la calle, vive en la calle. La obra de arte vive, está y se hace en la calle… Ya un artista no es el que tiene un estudio en una escuela académica, sino que un artista puede ser cualquier persona; cualquiera está en la capacidad de crear una obra de arte”, agrega.
Sobre este mismo aspecto, Cristina Cuadra, ganadora del segundo lugar en la última Bienal con su obra Columpio en el Mombacho dice que “el concepto original de arte nunca puede ser trastocado, lo que sucede es que se están presentando nuevas formas de ver, de experimentar la realidad, y eso es lo que ‘choca’, incomoda a ciertas sensibilidades, pero es un proceso humano profundamente cultural”, argumenta.
Por su parte, Juanita Bermúdez, coordinadora de la Bienal de Artes Visuales, considera que la presentación del tipo de obras, se debe a la evolución del mundo y del arte. “En la segunda y la tercera Bienal la gente se quedaba horrorizada y decía ‘dónde están los cuadros, yo vengo a ver cuadros’. No entendían que el arte ha evolucionado, y que estos son los lenguajes en que los artistas contemporáneos se expresan”, sugiere.
A pesar que ya pasaron tres Bienales desde el inicio de esa “evolución del arte”, estas nuevas concepciones artísticas siguen causando polémica y hasta burlas en torno de la calidad y autenticidad artística de las piezas que participaron. Como lo sucedido con Carlos, quien al salir de la exposición —que estará abierta hasta el 13 de diciembre— lucía una irónica sonrisa en su rostro.