La revelación hecha por el diputado leonés Ramón Macías, de la bancada de ALN, de que desde principios de año les están ofreciendo dinero para conformar una nueva bancada, no es en realidad una confesión que nos sorprenda ya que desgraciadamente ha sido práctica común de quienes aprovechándose de las debilidades humanas de ciertos diputados, compran sus conciencias para utilizar sus votos para sus particulares intereses. Por supuesto que esto es en detrimento del pueblo y en la mayoría de las veces para burlar la justicia y la Constitución, o para lograr pasar una ley a la medida del benefactor.
Pero mi propósito no es solo lamentar dicha práctica, sino que a través del análisis pragmático tratar de identificar al corruptor y las características de sus posibles víctimas, si es que se les puede llamar así. Para comenzar, preguntémonos: ¿Quién o quiénes ganan dividiendo a la bancada de ALN-PC? ¿Quién o quiénes tienen la suficiente capacidad económica y poder político para saciar los apetitos de los diputados cañoneados? ¿Cuáles serían las posibles excusas que esgrimirían estos para justificar su traición al pueblo que los eligió?
Mi experiencia y mi conocimiento del actuar de algunos políticos criollos me permiten compartir con ustedes la siguiente opinión, que es a su vez compartida por una buena cantidad de amigos y políticos con los que he consultado. A mi juicio, los que ganan al dividir la bancada de ALN-PC son aquellos que sienten amenazados sus feudos políticos, los mismos que pretenden mantener el control de los poderes del Estado bajo la figura del sistema de cuotas, los mismos que fracasaron en su intento por cambiar nuestro sistema de gobierno, los mismos que sueñan con una Asamblea mediatizada y un pueblo de borregos.
En cuanto a las excusas de los cañoneados para poder ocultar lo inocultable, a algunos amigos se les ocurrieron las siguientes justificaciones: yo diría, me expresó uno, que el líder de ALN es prepotente, que no nos escucha y que está en contra de la unidad. A otro se le ocurrió, que alguien con techo de vidrio y con la Contraloría encima podría ser una presa fácil, o alguien con demasiadas ambiciones y sin posibilidades de lograrlas por él mismo.
Pero volviendo a las declaraciones del diputado Ramón Macías, este está obligado a identificar a quienes le han ofrecido dinero para prestarse a formar otra bancada dentro de la Asamblea Nacional. Digo esto porque la excusa que dicho diputado esgrimió para abandonar la bancada de ALN-PC es infantil, irrisoria y falta de lógica. Lo que argumentó este “padre de la patria” fue que él estaba en total desacuerdo con que el ALN firmara una unidad con el PLC junto a la Unidad de Fuerzas Democráticas, conformadas esta entre otros por el Partido Conservador, el PLI, la Resistencia Nicaragüense, una importante central de trabajadores, personalidades políticas como el doctor José Rizo, Mauricio Mendieta, Enrique Quiñónez y una gran cantidad de líderes del PLC, más otras personalidades con probada vocación democrática.
Y si usted, amigo lector, quiere morirse de risa o jalarse los pelos, le cuento que el diputado Macías se fue a formar una bancadita a la que le pusieron “bancada de la unidad”. Por ello insisto en que si al diputado leonés le ofrecieron plata para dejar la bancada del ALN, cosa que ya hizo, está en la obligación de identificarlos. De lo contrario quedará en el ambiente flotando esa maldita duda. Sobre todo porque en su ciudad de León todos conocen sus sueños y ambiciones y ahora con sus acciones todos conocemos sus limitaciones.
Si esta calificación lo ubica en alguna de las tipificaciones que hemos analizado anteriormente, allá usted si cree que es pura coincidencia.