FIRMAS PRESS. Chávez perdió el mito de la “invencibilidad”. Él expresó que quien votaba por el Sí votaría por Chávez y quien votara por el No lo haría contra él. De hecho convirtió en un plebiscito el referendo por la reforma constitucional. Entonces, si de verdad hubiera sido un referendo revocatorio habría quedado anulado su mandato. De acuerdo a los resultados, Chávez logra el 49 por ciento de los votos a favor, pero con un 44 por ciento de abstención. Esto representa que Chávez obtuvo apenas el 27 por ciento de los votantes inscritos. Un hombre que llegó a tener el 77 por ciento de votos perdió el 50 por ciento del electorado nacional. ¡Sacó menos sufragios que cualquiera de sus adversarios derrotados en anteriores elecciones!
Esto tendrá repercusiones muy importantes. Dentro de su partido todos saben ahora que no es eterno su mandato y tendrán que ir jugando distintas posiciones si quieren sobrevivirlo. En Cuba, Fidel ya alertó en su última reflexión que “no bastaría el triunfo del Sí el 2 de diciembre, las semanas y meses posteriores a esa fecha pueden llegar a ser sumamente duros” para Cuba y Venezuela, como previendo lo que vendría aun triunfando Chávez. Peor será al perder. Fidel ya sabe que es el principio del fin, que no hay presidente vitalicio en Venezuela. Raúl Castro tendrá que tomar sus previsiones y el “chavismo” en Cuba ya no representará el futuro para ellos. Electoralmente, la gente perdió el miedo y la abstención, la próxima vez se minimizará aumentando el poder electivo de la oposición.
El camino al socialismo. Chávez también pidió el voto para el socialismo. Recordemos que el articulado establecía el socialismo para Venezuela y se rechazó. Esto significa que el “norte” de Chávez desapareció y su consigna fundamental: Patria, socialismo o muerte. El pueblo votó en contra del socialismo. Su proyecto fue contundentemente negado. No creará territorios ni vicepresidencias, ni una “nueva geometría del poder”. No controlará al Banco Central ni a la sociedad. No podrá hacer su confederación de países y las leyes habilitantes que tenía preparadas para implantar el socialismo no podrán ser aplicadas porque los ciudadanos se pronunciaron en contra.
La jefatura militar. En las Fuerzas Armadas venezolanas ya muchos oficiales no apostarán al comandante en jefe y le perderán el miedo. Muchos verán a Baduel, quien le robó el liderazgo militar a Chávez y se abrió un camino hacia el poder, primero regional y quizás nacional, mientras que Hugo Chávez ¡No se podrá reelegir!
Chávez sabe contar cañones. El 4 de febrero cuando se vio en desventaja militar negoció su rendición. Igual hizo cuando le pidieron la renuncia el 11 de abril. El presidente debe haber calculado su fuerza este pasado 2 de diciembre mientras se detenía el proceso comicial y no se brindaban los resultados obtenidos durante largas horas. Sabe que las fuerzas armadas no le son fieles a su persona como quisiera, sino a la Carta Magna. Por eso ha querido hacer unas fuerzas paralelas como la guardia territorial y la reserva. Esta derrota se lo impedirá.
El poder de amedrentar. Si el Presidente intentara cerrar a Globovisión o cualquier otro órgano de expresión sería prender no unas “candelitas” sino un fuego que no se pararía hasta arrasar con la pradera. Igual pasará con la pretensión de controlar a la educación privada o acallar a las Iglesias. No podrá cercenar la autonomía universitaria. Se convirtió en un tigre de papel como diría Mao Tse-tung. [©FIRMAS PRESS].