La fiscal Eyra Jirón pidió la pena de 27 años de cárcel para Jorge Giovanni Sanabria Pérez, un educador especial contagiado con el Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (sida), a quien un tribunal de jurado declaró culpable de los delitos de violación agravada, abusos deshonestos y lesiones sicológicas, en perjuicio de cuatro niños que estaban recluidos en un centro de protección especial.
En el juicio, que terminó cerca de las 10:00 de la noche de este lunes, declararon los cuatro niños afectados, uno de 8 años, otro de 10 y dos de 11. Todos reconocieron a Sanabria como su agresor ante el jurado y la juez Tercero de Distrito Penal de Juicio, Rosario Peralta.
Las víctimas estaban internadas en un centro de atención especial a niños de la calle, ubicado en Villa Austria, a donde el acusado llegó a trabajar el pasado año 2006 y abusó de los infantes.
Entre los agravantes que presentó la fiscal Jirón se encuentra la mayor ilustración del acusado con respecto a los infantes, así como el abuso de confianza porque se aprovechó de la cercanía y autoridad que tenía para con las víctimas.
NO MENOS DE 20 AÑOS DE CÁRCEL
La fiscal Jirón pidió 20 años por el delito de violación, cuatro por los abusos deshonestos y tres más por las lesiones sicológicas. La defensa pidió la pena de 21 años para su representado, pero será hasta dentro de cuatro días que la juez Peralta leerá la sentencia a Sanabria Pérez.
Durante el juicio llegaron varios forenses a declarar, entre ellos Patricio Solís, quien certificó la enfermedad terminal de Sanabria Pérez. Otros dictámenes forenses indican que a los niños no se les detectó ser portadores del Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH).
Los niños permanecen bajo el resguardo del Ministerio de la Familia (Mifamilia), mientras Sanabria Pérez está preso en la Cárcel Modelo de Tipitapa.
Según la acusación que presentó el Ministerio Público, el procesado empezó a trabajar como educador de ese centro, ubicado en Villa Austria, en junio del 2006. Como docente del Hogar, el imputado estaba obligado a tratar directamente con los niños extraídos de focos de riesgo o maltrato, abandono familiar, vendedores ambulantes e inhalantes de pega.
En septiembre de 2006, el acusado aprovechando que estaba de turno como responsable del centro, en la noche se dirigía al cuarto donde dormían sus víctimas, entre ellos un niño de ocho años que tiene rasgos de retardo mental, se acercaba a la cama y aprovechándose de la falta de afecto que sufrían los menores, elegía a uno, le besaba la cabeza y se acostaba a su lado para luego desnudarlo y tocarle sus órganos sexuales.