Los obispos de Centroamérica, Panamá y Venezuela manifestaron su preocupación por la región, ante la falta de programas de desarrollo humano que permitan mejorar la calidad de vida de los ciudadanos, provocando grandes efectos como la división de las familias, al producirse el fenómeno de la migración que obliga a los ciudadanos al abandono de sus familias en busca de mejor vida.
En ese sentido, el arzobispo de Guatemala, Álvaro Ramazini, enfatizó que el drama de la migración la Iglesia católica lo asocia a las exclusiones sociales y a la falta de programas de desarrollo integral.
Sin embargo, los obispos fueron más allá al lamentar que el aumento del narcotráfico, el crimen organizado, la corrupción institucional en la región, sumado a la inoperancia de los gobiernos para dar respuesta a las demandas sociales de sus ciudadanos, crean desconfianza, desánimo e inseguridad en la población de América Central.
“Como obispos nos duele la persistencia y hasta agravamiento de problemas. No es del amor de Dios que no haya mejoras para las grandes mayorías empobrecidas, particularmente indígenas y campesinas, obligadas a la migración forzada al no encontrar en su propio país lo necesario para una vida digna; a lo que se añade el drama cotidiano de cientos de deportados desde México y Estados Unidos”.
“La migración al interior de nuestros países y al exterior sigue fomentándose por la mala distribución de la riqueza, la corrupción, la falta de auténticas políticas de desarrollo integral y el clima de violencia en algunas regiones. Mientras no se logren cambios de mayor justicia social, continuará la movilidad humana”, aseguran los obispos que participaron en Managua del 26 al 30 de noviembre en la asamblea plenaria anual del Secretariado Episcopal de América Central (SEDAC).
LO PASTORAL PARA EL 2008
Durante el encuentro los obispos, también dieron a conocer los lineamientos pastorales para aplicarse el próximo año, partiendo del impulso de la Quinta Conferencia del Episcopado Latinoamericano y el Caribe, celebrado en mayo pasado, en Aparecida, Brasil, donde los obispos del Continente de América Latina fueron exhortados por el Papa Benedicto XVI para llevar a cabo la Gran Misión Continental y convertirse en discípulos y misioneros de Jesucristo, evangelizando en todos los rincones del Continente.
En ese sentido, el arzobispo de Managua, monseñor Leopoldo Brenes, dijo a LA PRENSA que para los primeros días del mes de enero estarán anunciando por medio de una carta pastoral las estrategias de evangelización de la arquidiócesis.
“Nuestras líneas pastorales estarán en la visión y fortalecimiento de las estructuras diocesanas y luego consolidar los consejos parroquiales”, subrayó.
Brenes dijo estar satisfecho por el trabajo pastoral y laical que se está fortaleciendo de cara a la gran misión evangelizadora, como parte del despertar de la Iglesia a un gran impulso misionero, para salir al encuentro de las personas y conducirlas a Cristo. Brenes también exhortó a los políticos a trabajar por el bien común y “no sólo por el bienestar del líder que gobierna”, para evitar divisiones y tensiones sociales que sólo daño le hacen a las mayorías que claman por mejor vida.