La Plaza de la Revolución fue el escenario, anoche, del acto de instalación de los Consejos del Poder Ciudadano (CPC) que, como de costumbre en los actos en que participa el presidente Daniel Ortega, inició con una hora de retraso.
El evento fue una mezcla de devoción religiosa, fervor revolucionario y nostalgia: cánticos a La Purísima seguidos de consignas partidarias y música de Bob Marley y John Lennon, fueron antecedidos por el Himno de la Alegría y, por si hiciera falta, el Himno Nacional.
En la misma plaza convergió la reinauguración de la ex Casa Presidencial, ahora convertida en “Casa de los Pueblos”, la inauguración de un inmenso árbol de Navidad y hasta un altar a la Virgen de la Inmaculada Concepción, en una coreografía completada por enormes carteles de Carlos Fonseca y Augusto Sandino.
En contraste con otras actividades, los invitados estuvieron cómodamente sentados en un acto formal, lleno de fuegos artificiales, donde hasta Santa Claus se paseó entre los asistentes ofreciendo fotos con él, a 30 córdobas.
Una oración por Venezuela, solicitada por el presidente Ortega y que nunca se dio, fue otro de los asteriscos de esta actividad sandinista en que además destacó el anuncio de la primera dama, Rosario Murillo, ahora secretaria del Conpes, quien dio a conocer que la actividad estaba siendo transmitida en directo a Libia.
El saludo al Presidente de ese país, Moammar Gadafi, no se hizo esperar, aunque por la diferencia de horario, en Libia serían las cuatro de la madrugada.
PRIMER ACTO DE CPC CON EMBAJADORES
Durante la actividad le tocó la suerte a cinco nuevos embajadores ante Nicaragua, presentar sus cartas credenciales en tan singular actividad, en que los CPC “ejercieron” por primera vez un acto de su democracia directa, o del “pueblo presidente”.
Los himnos de Francia, Colombia, Guinea, Canadá y Sudáfrica se dejaron escuchar en la presentación de los diplomáticos.
Con la canción oficial de los CPC, una versión de One Love, de Bob Marley, adaptada por la Camerata Bach, Macolla y Phillip Montalván, se dio por finalizado el acto, en el que Ortega saludó a los invitados, con una taza de café, y el responsable de los CPC a nivel nacional, Elías Chévez, vio de lejos la instalación.
La plaza terminó más vacía de lo que inició, y la gente apenas llevó ánimos para aplaudir, en un evento que sobresalió más por su nivel de organización, laboriosa coreografía y mucho orden.