La instalación del Gabinete Nacional de los Consejos del Poder Ciudadano (CPC), anoche, confirmó que el presidente Daniel Ortega los involucrará en toda la esfera pública y que servirán para fortalecer el poder que ostenta la primera dama, Rosario Murillo, quien es la secretaria ejecutiva del Consejo de Planificación Económica y Social (Conpes) y coordinadora del Consejo de Comunicación y Ciudadanía.
Ortega reiteró que los ministros deben acatar las resoluciones de los CPC y que los alcaldes también deben practicar lo que llamó “democracia directa”.
“El poder tiene que residir en las masas”, manifestó Ortega en la Plaza de la Revolución, y al final sentenció: “La Policía con el poder ciudadano (CPC), con todas aquellas instituciones que participan con la Policía, que den seguridad a todas las familias en estas Purísimas”.
El mandatario nicaragüense fue claro al decir que los CPC existirán con una disposición constitucional que los avale o sin ella, “porque son una realidad”.
Y añadió que Murillo y el diputado Gustavo Porras, secretario adjunto del Conpes, conforman “un buen dúo” al frente de los CPC.
“A los que no les gusta, yo los invito a que se incorporen a los CPC”, dijo Ortega.
SIGUE ATROPELLO AL PARLAMENTO
La semana pasada, 52 diputados rechazaron a los CPC como estructuras del Poder Ejecutivo.
Pero ayer, en La Gaceta, se publicaron tres nuevos decretos presidenciales que vuelven a crear los CPC, los incorporan al Conpes y nombran a Murillo como secretaria ejecutiva de esa organización.
Ortega manifestó que los diputados que se oponen a los CPC se unieron para “soltar veneno, calumnias e infamias”.
Durante la instalación de los CPC y el Conpes, Ortega se vio acuerpado por Lenín Cerna y Bayardo Arce, dos figuras de poder en el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) y de quienes se dice tienen serias diferencias con algunas decisiones del mandatario y la primera dama, Murillo.
“El ministro debe acatar lo que dice el pueblo (CPC) y queremos que esa práctica se lleve a las alcaldías”, aseveró Ortega, quien empezó un largo discurso con un sorbo de café y la Banda Presidencial en su pecho.
El mandatario insistió en que las decisiones de los CPC serán llevadas al parlamento, para “persuadir” a los diputados de que las aprueben, ya que “por el momento” no se puede meter con la Asamblea Nacional, debido a la independencia entre poderes del Estado.
LA MUJER MÁS PODEROSA
Por su parte, Murillo indicó que los CPC nacieron “amparados” en la Constitución y que son imprescindibles como un complemento del Gobierno.
La primera dama ha asumido con el pasar de los meses varias funciones de vital importancia para Ortega, como la vocería del Gobierno y ahora la dirección absoluta del Conpes y los CPC.
“Los CPC somos el gran movimiento social de la democracia directa, del pueblo presidente (...) Configuremos una complementariedad indispensable para un gobierno de la ciudadanía”, anotó Murillo.
Murillo ha hecho valer con creces la promesa de Ortega de que las mujeres ejercerán el cincuenta por ciento del poder.
La primera dama señaló que la “democracia directa” que impulsa el Gobierno sandinista teje “madejas de fortaleza y política social”.
“Hemos nacido para ejercer el poder y cambiar la vida”, continuó Murillo durante su intervención.
Al acto no asistió el Alcalde de Managua, Dionisio Marenco, con quien Ortega y Murillo mantienen una disputa pública.
LOS SÚPER CPC
Tanto Ortega como Porras criticaron a los organismos de la sociedad que se oponen a los CPC.
Ortega aseguró que esos organismos, como el Movimiento por Nicaragua, representan a una minoría de ciudadanos y se han convertido en los partidos “de las fuerzas políticas del imperio”.
Mientras, Porras manifestó que los CPC y el Gobierno de Ortega crearán en Nicaragua un nuevo sistema de vida.
“Nosotros no queremos a esta sociedad antigua, a esta sociedad discriminadora, queremos una nueva sociedad”, precisó Porras.
Y dentro de la nueva sociedad, los actuales movimientos civiles no tendrán mucha importancia, a criterio de Porras.
AL ESTILO DE LIBIA
Los CPC tendrán casi un millón de integrantes, anunció Murillo el pasado 19 de julio.
A pesar del rechazo del parlamento, el Gobierno de Ortega mantiene con vida a los CPC y cada día anuncia que tendrán mayor influencia dentro del aparato público.
Ortega comparó la instalación de los CPC, con la “democracia directa” que se practica en Libia.