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Andrés Oppenheimer habló ayer ante una audiencia de empresarios, periodistas y políticos, que incluyó al ministro de Hacienda, Alberto Guevara. ( LA PRENSA/ R. ORTEGA )
Oppenheimer: hay que atraer inversiones
Amparo Aguilera
economía@laprensa.com.ni
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El periodista y columnista argentino, experto en temas latinoamericanos, Andrés Oppenheimer, destacó ayer que los países que hoy día jalan inversiones, invierten en educación y apuestan a un consenso social, son los que están reduciendo la pobreza.

Contrario, según reveló, a las naciones que están enfocadas en ideologías y que basan su futuro en el pasado.

Oppenheimer, quien brindó una conferencia en Managua sobre Cuentos Chinos, su más reciente libro, aclaró “que países, desde comunistas hasta derechistas, que están disminuyendo sus niveles de pobreza, tienen en común el hecho de que son países capta capitales, capta inversiones... Lo vemos en China, en España, en Polonia, en Irlanda, en India, en otros”, detalló.

En cambio “los países que no están reduciendo la pobreza, lo único que tienen en común es que son países espanta capitales, ahuyentan la inversión... y bueno, en América Latina hay varios ejemplos”, planteó.

El columnista recordó que en la década de los setenta, América Latina recibía el 51 por ciento de todas las inversiones mundiales en los países en desarrollo

Asia, en tanto, recibía el 21 por ciento, según datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).

“Pero hoy día es exactamente al revés: Asia recibe el 52 por ciento de todas las inversiones en el mundo en desarrollo y América Latina sólo el 33 por ciento. O sea se invirtieron los roles”, refirió.

“Y uno podría decir, bueno: las inversiones extranjeras, eso es cosa de los ricos, eso ayuda a los empresarios, vienen inversiones ... y los ricos compran su casa en Miami, pero eso no reduce la pobreza. Sin embargo está pasando exactamente lo contrario: hay una relación directa entre los países que reciben inversión extranjera directa y entre los países que reducen pobreza”, agregó.

En ese contexto especificó que en Asia, un bloque capta inversiones, la pobreza se redujo del 50 por ciento de la población de la década del setenta, al 19 por ciento de la población de hoy.

En América Latina, mientras tanto, la pobreza sólo se redujo “apenitas” pues esta pasó del 43 por ciento en la década de los setenta, al 39 por ciento hoy.

“¿Qué significa esto? Que los países que crecen, crecen por inversión”, recalcó.

“Yo que tengo muchos años de recorrer América Latina sólo conozco tres formas de que un país pueda crecer y reducir la pobreza: una: pedir plata al Fondo Monetario Internacional (FMI), tú pides plata al FMI, la usas para construir puentes, carreteras, lo que sea. Bueno América Latina tiene una experiencia con el FMI y no es precisamente una receta que recomendaría”.

A la anterior sumó una segunda. “Agarrar al petrocaudillo del momento, a Hugo Chávez (Presidente de Venezuela), y pedirle que lo convierta en su colonia... pero eso tampoco es muy recomendable, es una apuesta muy riesgosa”, subrayó.

Argumentó que: “Chávez puede estar hoy, puede no estar mañana, puede cambiar de humor. Entonces poner el futuro de un país en manos de un Presidente extranjero no es una receta a largo plazo”, insistió.

La tercera opción, de acuerdo a Oppenheimer, es “la única que yo creo que muchos países comunistas, derechistas, centristas, de arriba y abajo, de todos los colores, están optando, que es la de crecer mediante la inversión nacional y extranjera... A esa hay que apostar”.

GUIARSE POR EL PASADO NO AYUDA

Sin embargo mencionó que en algunos países de América Latina tienen obsesión por el pasado y se guían por la ideología.

Mientras en países como los asiáticos hay obsesión por el futuro y son naciones que se guían por el pragmatismo.

“En América Latina los ejemplos sobran: Chávez hablándole al país frente al retrato de Simón Bolívar... Chávez hasta le cambió el nombre al país para llamarlo República Bolivariana de Venezuela. Chávez te habla, y habla bastante, menciona a Bolívar como la inspiración de sus medidas. En Argentina es (Juan Domingo) Perón”, recordó.

Es decir: “Estamos obsesionados con la historia. Yo no tengo nada contra la historia, me apasiona la historia, pero usar la historia como guía de nuestras acciones del presente me parece una apuesta destinada al fracaso porque Bolívar pudo haber sido una personalidad extraordinaria en aquella época, pero se murió en 1830, ¡en 1830!”, refirió.

“Murió 150 años antes de la invención de la internet. Perón murió 10 años antes de que empezará la internet. Entonces qué pueden decirnos Bolívar, Perón, Lázaro Cárdenas en México, Sandino en Nicaragua, con el mayor respeto, en un mundo de hoy, globalizado, en el que un joven de 25 años en Suiza enciende su computadora y ordena que salgan 700 millones de dólares de Nicaragua y los coloca en Singapur, en otro país. Es otro mundo”, recalcó.

En ese contexto, mencionó que “la obsesión con la historia puede ser muy buena para entendernos, pero sugeriría que para explicar o para orientar el futuro hay que tomarla con pinzas”.

EDUCACIÓN, OTRO PEGÓN

Oppenheimer también manifestó que el poco estímulo en la educación es otro factor que impide crecer y reducir la pobreza en América Latina.

“Si bien preocupa el discurso que ahuyenta inversiones, también preocupa el rezago educativo, el rezago científico, tecnológico que hay en la región”, dijo.

“Mientras en India practican exámenes de admisión hasta niños de 3 y 4 años que van a entrar al Jardín de Infantes, en nuestros países no tenemos un rigor educativo y así ¿cómo competir?”, se preguntó.

Otro ejemplo de la competitividad en Asia, según Oppenheimer, es que en China las familias invierten dinero y tiempo en la educación.

Los países asiáticos, además, están “produciendo técnicos, científicos, ingenieros a granel. Nosotros estamos produciendo sicólogos, sociólogos, abogados, periodistas a granel”, manifestó.

Ahora, si vemos “¿quiénes son los que nos gobiernan en nuestros países, bueno en casi todos son abogados. En Argentina, Perú, Colombia son abogados. En El Salvador es un comentarista deportivo, en Venezuela un teniente coronel... en China es un ingeniero hidráulico... y en este país se están captando inversiones. En nuestros países, en cambio, se está ahuyentando la inversión con un discurso hostil a la inversión y a los inversionistas”, sostuvo.

O sea en Asia “están poniendo en la alfombra roja a los inversionistas porque un país para crecer, o pide prestado o convence a los propios y a los extranjeros para que el país crezca a largo plazo. Y por qué todo eso es importante, porque es el nuevo mundo de la economía del conocimiento: los países que avanzan, que reducen la pobreza son los que agregan valor a sus productos”.

No obstante, los países que se quedan con su materia prima son los que se quedan en la pobreza. Venezuela, país donde el 90 por ciento de la economía es petrolera, vive en pobreza obscena. Nigeria con recursos naturales es pobre, y los países sin recursos naturales son los más ricos del mundo porque están apostando como locos a la educación, al futuro”, insistió.

“Y en ese es el mundo en el que estamos compitiendo hoy, y es el mundo con el competirán nuestros hijos”, reiteró.

A criterio de Oppenheimer, Chávez con su bloque no hace mella y no ayuda en la región.

“Un inversionista en Pekín, Singapur, Nueva York, no mira los países del Alba: Venezuela, Bolivia, Ecuador, Nicaragua, Cuba, porque representan el 8 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) de América Latina O sea, nada. El centro del poder económico mundial mira mucho más el PIB que las relaciones políticas y la historia de América Latina (en esos términos) se está escribiendo en Chile, Colombia, México, Brasil, Perú”, anotó.

“Entonces hay un fenómeno nuevo en América Latina, estamos viendo gobiernos que mantienen continuidad económica, que se convierten en países serios y que son países con gobiernos de una izquierda moderna y responsable, y en esa medida soy optimista en relación al futuro de la región”, expresó.

EMPRESARIO CORTESANOS

Aunque advirtió al mismo tiempo que el compromiso de los empresarios es fundamental.

“Creo que los empresarios tienen que ser parte de la construcción del país. Pero sí tienen que hablar, tienen que protestar, tienen que gritar. No creo que tengan que ser sumisos. Lamentablemente en América Latina tenemos muchos empresarios cortesanos, en algunos países cortesanos de gobiernos de derecha, en otros países cortesanos de gobiernos de izquierda”, apuntó.

“En Venezuela los empresarios se están llenando de dinero, aunque hablen mal de Chávez en privado, se están recetando dinero y yo creo que los empresarios tienen que tener responsabilidad social corporativa en sus empresas y a nivel nacional tiene que ser una fuerza de cambio positivo. No creo que tengan que quedarse callados”, añadió.

LAS REFORMAS

En cuanto a las reformas constitucionales que impulsa Chávez en Venezuela, refirió que ese país tiene como 30 y pico de Constituciones, y dejó entrever que ve muy difícil que eso ayude a reducir la pobreza en ese país.

“Si hiciéramos una tabla de los países que crecen y no viven la pobreza, veríamos que son los países con menos Constituciones. Los países con más Constituciones son los que más pobres tienen”, destacó.

“Entonces yo creo que esas reformas son ejemplos de los presidentes por perpetuarse en el poder, si vemos a los países más ricos vemos que se dedican a cosas más serias: como atraer las inversiones, cultivar la educación, mejorar la ciencia, la tecnología... y Nicaragua debe apostar a continuar (con las políticas económicas de los últimos años), a la inversión y a la apertura de su economía”, precisó.

Irlanda, de acuerdo al experto, puede dejar enseñanzas al país. “Irlanda apostó a atraer inversiones, incentivó la educación e hizo un pacto nacional. Hoy es el segundo país más rico de la Unión Europea, después de ser el segundo más pobre doce años atrás”, puntualizó.

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