La roca grabada más grande de Centroamérica se deteriora a una velocidad alarmante.
Si no se hace algo de inmediato por detener los daños, en poco tiempo se hará pedazos.
Esa es la conclusión a la que llegó el arqueólogo Rigoberto Navarro Genie, tras visitar la isla El Muerto, ubicada en el archipiélago de Zapatera, una de las zonas con más sitios arqueológicos de Nicaragua.
Navarro no sólo basó la tesis de su doctorado en un trabajo sobre la arqueología de la isla Zapatera, sino que también es el arqueólogo que más conoce la isla y su historia.
Al regresar después de varios años, lamentó lo que está pasando con la valiosa piedra.
“Antes se veía planita, ahora se ve convexa, porque el extremo se está cayendo, se está deteriorando a una velocidad increíble. La cantidad de grietas se ha multiplicado y la cantidad de bloques caídos en los extremos también”, indicó el arqueólogo.
GRABADOS DESDE ANTES DE CRISTO
La excavación de esta piedra gigante terminada en 1981, en la que participó Navarro, determinó que la roca tenía 50 metros de largo por 25 metros de ancho, y más de 120 figuras grabadas aproximadamente desde el año 650, Antes de Cristo.
“No hay en Centroamérica, que yo conozca, un lugar que contenga esta cantidad de dibujos en una sola roca, grabada y tallada por los indígenas, con una gran cantidad de motivos, es única y la estamos dejando perder”, lamentó el experto.
Navarro explicó que la piedra contiene elementos relacionados a la astronomía, entre los que destaca una cruz orientada con exactitud hacia los cuatro puntos cardinales. Además, refleja tradiciones y eventos especiales que se desarrollaban entre los habitantes de Zapatera, lo que puede incluir sacrificios humanos dedicados a los dioses que adoraban los antiguos nicaragüenses.
“Este sitio es especial, lo hicieron allá arriba porque desde ahí se ve la salida y la puesta del sol, se conjugan aspectos paisajísticos, astronómicos y meteorológicos, y desde ahí mismo podían ver la Punta de la Figura, Sonzapote y las piedras grabadas recién descubiertas, éstos son los puntos más importantes de la isla Zapatera”, comentó Navarro.
El problema es que la roca está socavada tres metros por debajo. Parte de ella está en el aire. El paso del tiempo y las visitas, tanto de personas como de animales, le hacen peso y aligeran su rotura, según el diagnóstico preliminar del arqueólogo.
“Esa parte se está cayendo a una velocidad tan rápida, que calculo que en un año y medio se va a desprender”, afirmó Navarro. De hecho, hay figuras que ya se separaron de la roca original.
Rafael Córdoba, quien está al cuido de la roca, aseguró que se pondrá en contacto con tres especialistas para que éstos determinen qué hacer para evitar el deterioro.
También buscará a embajadas que han apoyado la arqueología nicaragüense.
Córdoba aceptó reubicar un rótulo que invitaba a los visitantes a pararse justo en la zona dañada. Pero enfrenta dos inconvenientes: está interesado en atraer el turismo al sitio, y sólo hay dos arqueólogos altamente calificados en Nicaragua para indicar qué hacer.