Según las nuevas previsiones económicas del Banco Central de Nicaragua (BCN), la economía del país crecerá igual que el año pasado, pero menos de lo proyectado por el Gobierno. El presidente del BCN, Antenor Rosales, anunció ayer que la economía nacional crecerá entre 3.7 y 3.9 por ciento en el 2007, por debajo del 4.2 por ciento programado. Con ese nivel de crecimiento es difícil reducir la pobreza en Nicaragua, un problema que afecta al 46 por ciento de los 5.1 millones de habitantes del país, indican los análisis del Banco.
“Eso no refleja que crecerá menos sino igual que en el 2006, año en el cual el crecimiento económico del país fue del 3.7 por ciento”, enfatizó Rosales.
En cambio la inflación, que es el alza generalizada de los precios, aumentará más de lo previsto y registrará al final del año entre 9 y 9.5 por ciento.
Esto afectará en especial los alimentos y bebidas.
Antes el BCN había proyectado que la inflación cerraría el año con 7 ó 7.5 por ciento.
Rosales, quien primero dio a conocer las cifras al Vicepresidente de la República, Jaime Morales Carazo y al Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep), argumentó que los factores que limitarán el crecimiento económico del país son el alza del petróleo, los cortes de energía, un “debilitado” consumo interno y el decrecimiento del sector construcción.
Dijo que la construcción podría dinamizarse en lo que resta del año, porque se prevé ejecutar entre 80 y 90 por ciento de la inversión pública.
NO HABRÁ REDUCCIÓN DE LA POBREZA
El economista privado Sergio Santamaría dijo a LA PRENSA que la economía del país crecerá en el 2007 entre 3.3 y 3.4 por ciento, mientras que la inflación cerrará en 10 por ciento.
“Habrá menos crecimiento porque hay menos inversión privada y hay crisis de energía que está afectando a la construcción, energía y agua, y a la industria”, explicó Santamaría.
La Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (Funides) auguró que el crecimiento del país a lo sumo llegará al 3.5 por ciento, al cierre de año, lo que derivará en la generación de menos empleos.
Antenor Rosales admitió que “al ritmo de crecimiento (del 3.7 y 3.9 por ciento) salir de la pobreza que existe en Nicaragua será muy difícil, prácticamente imposible”.
“Para hacerlo requerimos de un crecimiento económico superior al 7 y 8 por ciento”, reconoció el funcionario.
COSEP OPTIMISTA
En este momento la economía, según Rosales, es “arrastrada” por las exportaciones que registran un crecimiento del 19.1 por ciento en el primer semestre del 2007, mostrando dinamismo en productos como la carne, el maní y los lácteos.
Santamaría estima que las exportaciones podrían cerrar el año en 1,150 millones de dólares, predeterminadas por el ciclo agrícola 2006-2007.
El presidente del Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep), Erwin Krüger, señaló que las previsiones del BCN ya las esperaban.
“Las augurábamos, pues por un lado hay una desaceleración económica desde marzo del 2004 y, por otro, hay alza en el crudo y reducción en la producción de café”, opinó.
Añadió que el Gobierno se está acomodando. “Tiene nuevos ministros, son jóvenes y toma su tiempo agarrar las riendas (del país)”.
Lucy Valenti, presidenta de la Cámara Nacional de Turismo (Canatur) y una de las directivas del Cosep, manifestó anoche que según las cifras que les presentó Rosales, de enero a junio del 2007, el turismo muestra un crecimiento del 2.5 por ciento, equivalente en cifras absolutas a 121 millones de dólares, cuando lo esperado era un crecimiento del 13 por ciento.
“Eso nos preocupa, creemos que eso se debe en parte a los cambios de dirección que hay en el Instituto Nicaragüense de Turismo (Intur), que están imposibilitando concretar las estrategias del sector”, recalcó Valenti.
A la fecha el Intur no lleva siquiera el pulso del sector y aduce que la Dirección de Migración y Extranjería no le ha pasado los datos de afluencia de turistas.