La Cooperativa Agroindustrial de Producción y Servicios S.A. (Cooproleche) de Nueva Guinea, en la Región Autónoma del Atlántico Sur (RAAS), aún sigue a la espera, tras seis meses de gestiones, para que el queso que produce sea aceptado por las autoridades de El Salvador.
No obstante, los socios de este proyecto lechero están esperanzados en que a más tardar en los primeros días de septiembre su planta procesadora sea certificada para exportar sin intermediarios.
Mario Antonio Espinoza Rodríguez, uno de los socios de Cooproleche, confirmó que pese a que ya han cumplido con una serie de recomendaciones, como la ubicación de los servicios sanitarios en lugares adecuados, continúan a la espera de que las autoridades de El Salvador les otorguen el certificado para la exportación del queso.
En un inicio estimaban que el proceso de certificación tardaría entre 15 y 30 días, pero han pasado seis meses sin resultados positivos, agregó.
EL GREMIO
Cooproleche está ubicada aproximadamente en el kilómetro 259 de la Carretera Managua-Nueva Guinea. Está integrada por 234 socios y tiene siete años de estar acopiando leche.
Espinoza de momento declinó estimar los volúmenes que mensualmente estarían exportando, de recibir la certificación, pues ello dependerá también de los volúmenes de leche que a diario acopien.
Pero refirió que la capacidad de acopio actual oscila entre seis mil y ocho mil galones de leche diarios.
Actualmente el 80 por ciento del total de leche acopiada la venden como tal, es decir en estado líquido, y el resto lo procesan y producen queso.
CERTIFICAN MÁS RÁPIDO A EXTRANJERAS
En Nueva Guinea, uno de los principales centros productores de leche del país, existen también empresas de capital hondureño y salvadoreño.
“Las de ellos sí las certifican cuando ellos quieran. A las de nosotros les ponen trabas”, se quejó Espinoza.
“Parece que eso es lo que ha costado un poquito la certificación, porque hay intereses, pues tenemos varias que son más fuertes que nosotros todavía y eso nos ha costado un poco la certificación”, según valoró el productor.
Los productores comercializan la leche a través de intermediarios, lo que reduce los ingresos de los ganaderos.
“ El valor agregado de la leche es lo que más genera utilidades... (con el comercio de) la leche líquida hemos sobrevivido, pero de donde se van a obtener las mejores utilidades es cuando se tengan los mercados internacionales, con lo cual podemos mejorar nuestros ingresos”, proyectó Espinoza.
El Salvador es uno de los principales mercados para los productos lácteos de Nicaragua, pero históricamente el vecino país ha impuesto barreras, entre ellas atrasos en la certificación de las plantas nicaragüenses para el comercio de estos rubros.