Salón de clases de Anatomía, Facultad de Ciencias Médicas, UNAN-Managua. /FOTOS LA PRENSA/JORGE CABRERA
La Facultad de Ciencias Médicas de la UNAN-MANAGUA
Jorge Eduardo Arellano
AGHN@ibw.com.ni
Fundadores de la Escuela

Sería muy extensa e incompleta la lista de los médicos fundadores de la Escuela. Pero, en estricta justicia, cabe enumerar al doctor Joaquín Solís Piura, electo Decano en 1976 de la Facultad de Medicina de la UNAN en León y a partir de 1980, Viceministro de Salud. Solís Piura fue Profesor Titular de Medicina Interna.
Otros docentes imprescindibles fueron el doctor Fabio Salamanca Toruño, Profesor Titular de Pediatría; el doctor Guillermo Pérez Orozco, Profesor de Medicina Preventiva en 1981; y el doctor Oscar Flores, primer Decano y primer Jefe del Departamento de Gineco-Obstetricia de 1982 a 1985. “Además de haber fungido como Director del Hospital Materno Infantil Fernando Vélez Paiz, era hombre de dilatada trayectoria política, con capacidad de liderazgo, recia personalidad, rigor administrativo e incansable en el trabajo” (p. 26). El doctor Flores fue el Decano idóneo, aceptado plenamente por el Movimiento de Alumnos Ayudantes y la Juventud Sandinista que decidían todos los nombramientos (Ibid). A esta lista cabe añadir al doctor Armando Ulloa, quien fortaleció el departamento de Medicina Preventiva en 1982, siendo su primer Profesor Titular y Jefe. Pionero del Movimiento Alumno-Ayudante, fue enviado al Curso Monográfico de Medicina Social en la UAM-Xochimilco (México) y posteriormente a la Universidad de Paul Savatier, Francia. Ha sido Secretario Académico y Director de la Maestría en Salud Sexual y Reproductiva. Hoy es Vice-Decano General de la Facultad.

De las catorce universidades que en Nicaragua ofertan la carrera de Medicina, la Facultad de Ciencias Médicas de la UNAN-Managua es (después de la de León) la más antigua y de mayor proyección científica. En efecto, ofrece 19 carreras de especialidades médicas y una maestría en salud sexual y reproductiva. Para el 2006 sus egresados en especialidades médicas quirúrgicas eran 1,723. Pero su desarrollo se desconoce. Aquí se difunde con el fin de valorar su importancia actual y trascendencia futura

De hecho, este reportaje se sustenta en la intervención que leí el 3 de marzo de 2007 en el Auditorio 12 “Fernando Gordillo” del Recinto Universitario Rubén Darío, durante el acto de bienvenida a los estudiantes del Primer Ingreso a la Facultad, invitado por su Decano doctor Freddy Alberto Meynard Mejía. En esa oportunidad, expuse una síntesis de la historia de la Medicina en Nicaragua desde el Seminario de León en 1807 hasta nuestros días.

Dos circunstancias explicaban mi presencia. La primera: mi condición de paciente y amigo del médico integral doctor Eddy Zepeda Cruz, uno de los primeros y más orgullosos egresados de esta Facultad, a la que permanece vinculado ejemplarmente. La otra: mi experiencia como autor de la Historia de la Universidad de León (1973-74, 1988) y, por consiguiente, de la enseñanza de la Medicina en el último centro de estudios superiores surgido durante la época colonial en el continente americano.

EL LIBRO DE LOS 23 AÑOS

En relación a la historia de la Facultad de Ciencias Médicas de la UNAN-Managua, resulta imprescindible recurrir al libro de los doctores Guillermo Pérez Orozco, Armando Ulloa González, y de la magíster Dolores Ramos Vega —de nacionalidad salvadoreña— sobre los 23 años, de 1980 a 2003, de esta hoy ya Facultad consolidada, cuyo objetivo esencial es alcanzar la Excelencia Académica, lo cual se ha obtenido en buena medida.

Un párrafo del libro citado me llamó la atención: “Los estudiantes no son sólo el futuro de la Facultad, sino el presente: sin su empuje, sin sus ideas, sin su pasión, sencillamente no existiéramos. Construir sin ellos es matar el ideal antes de tiempo. Tendremos que encontrar la fórmula para acortar distancias y trabajar más juntos, hombro a hombro, porque los estudiantes tienen y son el corazón al que nos aferramos para seguir recordando lo que no se puede olvidar”.

LOS ESTUDIANTES Y SU NIVEL ELEVADO

Yo he comprobado in situ que esa distancia (y el trabajo en conjunto) ya se ha acortado tres años después de la publicación del libro. Sin duda, es la Facultad que mejor funciona en la UNAN-Managua, dotada de mejores condiciones físicas y de más equipamiento —incluyendo dos laboratorios recientemente instalados. En fin, se constata verdadero ambiente de universidad. Así lo indica el nivel elevado de los estudiantes y su régimen de estudios, cuyas asignaturas les consumen todo el tiempo, especialmente Anatomía y Fisiología.

“En términos de organización, es la más completa de la UNAN-Managua y la que tiene el criterio más elevado de ingreso. El estudiante es más selectivo y procede, en su mayoría, de colegios privados” —observó el profesor de Filosofía Pablo Kraudy. Y así es. De acuerdo con el “Examen de Primer Ingreso Estudiantil del Año Académico 2007”, los mejores ocho promedios correspondieron a dichos centros. El mayor (97.75) lo obtuvo la bachillera Fabiola Avilés Argüello, del Colegio Nuestra Señora del Rosario de Fátima (Rivas). A ella le siguieron Carlos Mayor Castro (94.97) del Pureza de María (Villa Venezuela, Managua); Elianne Plazaola Osorio y Engels Romero Obregón, del Centroamérica (Managua) y de Nuestra Señora del Rosario de Fátima (Rivas), respectivamente.

MATRÍCULAS Y ACTIVIDADES DE EXTENSIÓN

La matrícula, entre 1998 y 2002, fue la siguiente: 1.207, 1.208, 1.211, 1.145 y 1.183; y la de 2005: 1.189 estudiantes, distribuidos en seis años. Desde entonces se ofertan 200 nuevos ingresos a la carrera de Medicina y Cirugía. Se calcula que en todas las universidades privadas ingresa anualmente un total de 230 estudiantes. Por su lado, en las dos públicas (UNAN-Managua y UNAN-León) ingresan 350. El Hospital Militar “Alejandro Dávila Bolaños” y la Facultad de Medicina de la UAM son las universidades privadas a las que ingresan mayor número de estudiantes.

En cuanto a las actividades de extensión, figuran en primer lugar las prácticas médicas profesionales, en los cuales 800 estudiantes —desde el segundo año de la carrera— se insertan en diversos ámbitos del aprendizaje. A saber: las escuelas, las comunidades y centros de salud, con el fin de brindar servicios de atención de carácter preventivo y de promoción. Otras actividades se han dado dentro de estos proyectos: 1. Municipio saludable, Alcaldía de Managua con cooperación OPS/OMS; 2. Mortalidad Materna que coordina el MINSA; 3. Comunidades afectadas por el Mitch; 4. Actividades de vacunación a niños menores de cinco años; 5. Primer Seminario Nacional sobre enfoque de género y salud; 6. Primer congreso de Atención Primaria en Salud; 7. Primer Simposio sobre Atención a las personas de Tercera Edad.

LA JORNADA CULTURAL Y DEPORTIVA DE NOVIEMBRE 2006

Conviene destacar, entre las actividades de extensión y sociabilidad interna, la primera Jornada Cultural y Deportiva, que tuvo lugar en el Recinto Universitario del 20 al 24 de noviembre de 2006. Se organizaron diversas comisiones de trabajo, integradas por docentes y estudiantes. Durante esta jornada, que se dedicó al doctor Wilfredo Álvarez, se otorgaron premios a los ganadores en las diversas disciplinas deportivas y culturales. Al doctor Álvarez se le entregó un diploma de reconocimiento.

Ocho fueron esas disciplinas: beisbol, futbol, tenis de mesa, volibol, baloncesto, ajedrez, kitball e interpretación musical. Participaron en total 452 jugadores, 15 organizaciones, 7 árbitros, 12 administrativos, 4 candidatas a Señorita Medicina, 6 Miembros del Jurado Calificador de las candidatas y el jefe del Departamento de Deportes.

PERSONAL DOCENTE Y PUBLICACIONES

El personal de la Facultad es de 162 docentes en la actualidad, con diversos tipos de contratos; desde tiempo completo hasta profesor-horario. La relación de estudiantes por docente a tiempo completo es de 18 estudiantes por cada uno.

Sin contar la reseña histórica de Pérez Orozco, Ulloa González y Ramos Vega, ha producido tres libros de texto: Población y salud reproductiva (1997) de Armando Ulloa González; Estadísticas demográficas y de salud pública (1997) de William Genet y Rosa Julia Gómez; Apuntes de sexualidad humana (sin año) de Auxiliadora Marenco y otros tres autores; una Memoria del Taller Nacional sobre los servicios de salud reproductiva, una novela histórica: Aníbal o el destino (2000) de Juan Aladino Méndez; una obra de consulta: Conservemos nuestros recursos naturales y el derecho ambiental en Nicaragua (sin año) de José Tomás Dávila Arriola; y la obra de investigación: El huracán Mitch y sus efectos sobre la salud reproductiva en el SILAIS de Chinandega (2000) de Armando Ulloa González, Freddy Cárdenas y Roberto Gutiérrez.

MISIÓN Y VISIÓN

La Facultad de Ciencias Médicas de la UNAN-Managua tiene como tarea fundamental formar recursos humanos en salud con un alto grado de competencia científica y responsabilidad en los procesos de promoción, prevención, curación y rehabilitación de la salud. Su objetivo, por tanto, es elevar el nivel de salud de la población.

Como actor social, tiende a jugar un rol protagónico en los procesos relacionados con la investigación, la transferencia o aplicación de tecnologías en el campo de la atención a la salud, ya sea a nivel individual o colectiva; de manera que el Estado y otros entes reguladores, propicien el desarrollo de prácticas profesionales y la aplicación de tecnologías científicamente válidas, culturalmente aceptables y que puedan ser soportadas por la economía nacional y apoyada por la comunidad.

Respecto a su visión, concibe un desarrollo institucional de reconocida competencia científico-técnica que corresponda a la necesidades de la sociedad. Para ello, deberá formar profesionales del sector salud que estén altamente calificados, con capacidad de atender las demandas de salud de la población en un momento histórico determinado, manteniendo un monitoreo sistemático de los avances tecnológicos de los servicios de salud, tanto a nivel nacional como internacional.

Además, deberá generar y difundir información científica que contribuya a la formación y/o evaluación de políticas, planes y programas de salud. En fin, debe conducirse con una nueva filosofía administrativa incorporando criterios empresariales para garantizar su crecimiento, desarrollo sostenido, social, científico y financiero.

ANTECEDENTES HISTÓRICOS

A partir de 1947, la Universidad de León fue elevada a rango nacional, alcanzando la autonomía en 1958 y ofreciendo una mayor calidad en la enseñanza de las ciencias médicas. Pero si bien no hubo Facultad de Medicina en Managua durante los años 60 y 70, no por ello dejó de existir en los hospitales capitalinos un programa de educación médica, que coordinó por mucho tiempo el doctor Roberto Calderón Gutiérrez, y en el cual brillaron médicos eminentes como Henry Debayle, Rafael Gutiérrez, Mario Flores Ortiz, Víctor Manuel Picasso y otros más.

Pero fue hasta 1980 que se inició en Managua el 4to. y 5to. año de Medicina para descongestionar la plétora estudiantil en la ciudad de León, donde no existían suficientes condiciones para acoger un número mayor de estudiantes, especialmente por las limitaciones hospitalarias. En 1981 se produce la apertura del primer año de la carrera en Managua. Desde ese momento, los estudios de Medicina podían seguirse tanto en León como en Managua.

LA FACULTAD DE MANAGUA: HIJA DEL PROCESO REVOLUCIONARIO

Ya para el año de 1983 la Escuela de Medicina de Managua era una realidad, con presupuesto propio. El libro de los doctores Pérez y Ulloa, y de la magíster Ramos, puntualiza esa historia desde su “parto”: como hija del proceso revolucionario de los años ochenta y hermana menor de la Facultad de León. Nacida como respuesta cuantitativa y cualitativa a la inmensa población desatendida en el país (un médico para cada 2000 habitantes, encontrándose la mitad de los facultativos en Managua y León), se proyectó hacia la comunidad y definió el perfil del médico general para poder integrarse coherentemente al nuevo Único Sistema de Salud.

Pero —como afirman los profesionales citados— “nunca fue vista con buenos ojos por las autoridades del Recinto Universitario”. De ahí que el doctor y poeta Roberto Zapata, uno de los docentes y futuro decano, haya popularizado la expresión de que la Escuela de Medicina era “el incordio” de la UNAN-Managua. Prueba de esta situación fue la solicitud, escrita por la Vice-rectoría, de cerrarla alegando falta de infraestructura, pese a que la escuela era apoyada por el Gobierno, el Ministerio de Salud y organismos internacionales como la OPS/OMS y la UNICEF.

LOS INICIOS Y EL PRIMER DIRECTOR

En 1980, como fue indicado, se inició en Managua el 4to y 5to. año de Medicina con 60 estudiantes procedentes de León en distintos hospitales: Manolo Morales, Lenín Fonseca, Psiquiátrico, Dermatológico, Berta Calderón y Vélez Paiz. Se nombraron coordinadores que dirigían la preparación teórico-práctica, sin devengar salario. A continuación, sus nombres:

En Cirugía, doctor Agustín Cedeño; en Medicina Interna, doctor René Argeñal; en Psiquiatría, doctor Santiago Sequeira; en Dermatología, doctor Francisco Gómez Urcuyo (q.e.p.d.); en Gineco-Obstetricia, doctor Álvaro Avilés Gallo; en Pediatría, doctor Jaime Sobalvarro; en Oftalmología, doctor Leandro Chamorro; en Otorrinolaringología, doctor Eloy Izabá Rodríguez; asimismo, se desempeñaba como coordinador de todas las actividades del área clínica el doctor Oscar Jirón, a quien algunos consideran el primer director de la Escuela de Medicina de Managua.

Pero su coordinación fue efímera, siendo sustituido por el doctor Humberto López, director del Instituto Médico Psicológico Nicaragüense (Imepsin), en cuyas sedes funcionaban las oficinas administrativas de la escuela. El doctor López, psiquiatra que incorporaba a la docencia las técnicas del análisis transaccional, asumió formalmente la primera dirección de la Escuela de Medicina.

ASPECTOS DE LOS AÑOS 80

Durante los años ochenta —escenario de un proceso transformador en el cual la Medicina se entendía como una herramienta al servicio del mismo— se dieron, entre otros, seis aspectos:

A) La movilización de los estudiantes en conjunto con los brigadistas de la Gran Cruzada Nacional de Alfabetización. “Para muchos médicos esa fue su primera experiencia profesional” —afirman los autores de la citada reseña histórica de la Facultad. B) El apoyo de la solidaridad internacional que habría de prolongarse durante toda la década. Profesores venezolanos (Oscar Feo, Doris Acevedo, Pedro Luis Castellanos), argentinos (Juan Samaja) chilenos (Fernando Mora, Mario Eppelman) y cubanos (Isabel Álvarez, Rosita de Capote) y la iniciaron. Otras (la colombiana María Eugenia Casas, la costarricense Eyda Camacho, la guatemalteca Dorisella Torres y la dominicana Tirsis Quezada) la prosiguieron. C) El beneficio de la cooperación de países amigos, traducido en la formación de personal docente en Cuba, Francia (el caso del doctor Armando Ulloa) y la URSS; en la presencia de estudiantes norteamericanos que, impregnados de solidaridad, realizaban pasantías —o lo que ellos denominaban clerk ship— y en la incorporación a organizaciones internacionales de Facultades de Medicina. Por ejemplo, ACAFEM a nivel centroamericano y FEPAFEM. En ese contexto se inscribió la celebración del Congreso de la Unión de Escuelas de Medicina de América Latina, inaugurada el 5 de febrero de 1983, con el apoyo de la Facultad de León. D) La integración de la Facultad al Servicio Militar de Reserva, ejerciendo la función estratégica de formar médicos para la guerra civil. Destinados a ese objetivo, sus estudiantes de 4to y 5to. año. Se incorporaban a los batallones sanitarios de refuerzos y reemplazo para dar cobertura a los BLI (batallones de lucha irregular) y apadrinar al batallón blindado “Sócrates Sandino”. En esas acciones, varios muchachos truncaron sus vidas. Un túmulo, hoy descuidado, se erigió en su memoria. Sin sus nombres inscritos (tres de ellos se llamaban Carlos Oviedo, David Tercero y Róger Quintero), se lee en dicho túmulo este ejemplo lapidario de la época: “1984: a 50 años. Sandino vive./honor y gloria/a nuestros héroes y mártires/de nuestra Facultad/caídos en defensa de la Revolución Popular Sandinista./Sin una juventud dispuesta al sacrificio,/no hay revolución./A.T.D./UNEN/JS 19 J./F.S.L.N.” E) La penetración de un aire viciado y ausencia de mística y disposición al trabajo académico, a partir de 1985, con lo cual se perdería la visión integradora, provocando un distanciamiento entre las Áreas Básicas y el de Preventiva más los de las Clínicas. “Desde entonces, no ha vuelto a experimentarse en nuestra Facultad —sostienen los autores citados— la cohesión de los primeros años para la consecución de los objetivos comunes”. Hoy esa deficiencia ha sido superada. F) El bajo rendimiento académico que alcanzaba niveles preocupantes. Para solucionarlo, se reorganizaron los ámbitos de aprendizaje, se establecieron mecanismos de coordinación y se fomentaron los círculos de estudios y la reproducción del escaso material bibliográfico. Era muy difícil atender con calidad y recursos financieros la masiva afluencia de estudiantes en esos años de consolidación de la Facultad: 300 entre el primer y tercer cursos; 150 entre cuarto y quinto. G) La continuación del apoyo internacional, especialmente de las universidades norteamericanas. Estudiantes de Medicina traían pequeñas donaciones para los laboratorios en el área de Microbiología. Se firmaron convenios con la Universidad de Wisconsin para el intercambio y formación de docentes, otro de investigación con la Universidad de Tuff, también norteamericana; y uno más con la de Laval-le Chull de Canadá, proyecto que se descontinuó en 1991.

Para entonces, la renacida Autonomía universitaria —que en los ochenta, según los autores, había de dormir “el sueño de los justos”— produjo la primera decanatura electa, la cual correspondió al doctor René Argeñal Gómez el 25 de febrero de 1990; a él le siguieron los doctores Gustavo Sequeira, Ramiro Cortez, y el actual Freddy Meynard Mejía.

HACIA LA EXCELENCIA ACADÉMICA

Al doctor Meynard Mejía —secundado por el doctor el vice-Decano General Armando Ulloa y la Secretaria Académica licenciada Angela Rosa Ramos— se le debe el Plan de Desarrollo de la Facultad de Ciencias Médicas (2006-2010). Dicho plan fortalece cuatro aspectos: La gestión administrativa financiera, la docencia, la investigación y la extensión social. No es necesario detallarlo. Basta resumirlo en el lema que él mismo ha acuñado: “Juntos por la Excelencia Académica y el Desarrollo Institucional”.

Cabe, igualmente, señalar que entre sus egresados destacan la doctora Carolina Cantarero, primera mujer neurocirujano de Centroamérica; el doctor Roberto López, Director del Instituto Nacional de Seguridad Social; el doctor Martín Agüero, graduado en Biología Molecular; y el doctor Gerardo Mejía, Director del Hospital La Mascota; el doctor Víctor Moncada, cirujano cardiovascular.

El pasado 30 de junio tuvo lugar una promoción de especialidades médicas —120 graduados— dedicada al doctor Romeo Osegueda (q.e.p.d.), primer profesor de Pediatría y Cirugía de la Facultad.

LABORATORIOS

Recientemente, la Facultad adquirió dos laboratorios, pero aún no se han inaugurado. En el primero, de Anatomía, reciben clases los alumnos del primer semestre de la carrera y el otro—dotado de microscopios y medios audiovisuales— se utiliza para la enseñanza práctica de Histología, Observación de tejidos y Patología.

En uno de ellos observé a estudiantes de Anatomía, atentos y contentos, con gabachas blancas. En otro, dentro de depósitos metálicos, cadáveres preparados a base de la técnica moderna de la plastinación, la cual reduce los riesgos de la formalina aplicada tradicionalmente. Desde luego los cadáveres se mantienen en cuartos fríos y el laboratorio de Anatomía incluye un museo de piezas (cerebro y cortes del mismo, tórax, abdomen, médula seccionada, etc.).

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