Andrómaca, de Alfredo Guzmán, puso acento nicaragüense al texto de Eurípides para reflejar, en el Festival de Teatro Clásico de Mérida, el drama de una esclava inmigrante amenazada de muerte si no abandona la tierra que no le pertenece.
Medio aforo del Teatro Romano pudo disfrutar ayer del estreno de la obra que cerrará el ciclo de representaciones que han tenido lugar en este enclave durante la LIII edición del festival, en la que ha destacado la figura de la mujer con argumentos de rabiosa actualidad.
El espectáculo gira en torno a la problemática de la inmigración, un tema que ya aparecía en las obras grecolatinas y que sigue candente en la sociedad del momento.
Andrómaca, representada por la actriz Magelda Campos, era la esposa de un gran héroe, Héctor, pero tuvo que salir de su país cuando acabó la guerra de Troya y al igual que las mujeres de todos los vencidos, fue entregada como esclava a Grecia.
Como los inmigrantes del siglo XXI, esta extranjera no encuentra una vida mejor en otra tierra que no es la suya, una desdicha a la que hay que añadir otra más como consecuencia de un hijo bastardo que tiene con el rey Pirro, que ahora es su amo. La envidia, el poder y la insistencia del ser humano por hacer diferencias entre razas se ve reflejada en la mujer de Pirro, Hermíone, a quien da vida Amarilis Soza, que no puede consentir que viva en su país el hijo de una esclava extranjera.
Todo acaba con la expulsión de Andrómaca del país, junto con su hijo y su confidente, Cefisa, representada por Zoa Meza.
Andrómaca expresa su tristeza y el añoro por su tierra y los suyos, al mismo tiempo que se enfrenta a los que la discriminan y les intenta hacer ver que es un ser humano como los demás.
La versión de Guzmán acompaña el texto con música y movimientos de los personajes, a veces sin sentido, que amenizan la continuidad de la escena.
El espectáculo recibió los aplausos de las cerca de 1,500 personas que se encontraban entre el público y el director mostró el “inmenso placer” que obtuvo por el trabajo que la compañía Alcyone Teatro había hecho en el Teatro Romano.
Sin embargo, lamentó que, “ninguna representación de la embajada de Nicaragua en España asistiera al estreno del espectáculo, a pesar de que, hace tres meses que sabían perfectamente que un grupo de actores de Nicaragua iba a actuar en el festival”.
Por su parte, Soza, dijo emocionada que el escenario había sido el “más inmenso territorio” en el que ha actuado y aseguró que los actores dieron lo mejor de ellos durante la obra.