Seis miembros del jurado de conciencia declararon ayer a Carlos Alberto Aguilar Barberena, de 21 años, culpable por el delito de asesinato en perjuicio de Lemon E. Grove.
Grove, de 49 años, estilista de profesión, fue agredida salvajemente el 25 de mayo del presente año en su casa de habitación, ubicada del puente Papa Q dos cuadras hacia el norte, en Granada.
Uno de los vecinos de la víctima informó a la Policía de Granada que había una persona pidiendo ayuda y quejándose. Cuando la Policía se hizo presente, encontró salvajemente golpeada a la ciudadana estadounidense, nacida en Illinois, quien vivía en una casa de Granada desde hace más de tres años. El 27 de mayo Grove murió en el Hospital Lenín Fonseca.
El fiscal auxiliar Juan Ramón Jarquín, acompañado de Zaira Guadamuz, defensora de la familia de la víctima, dijo que la forense fortaleció el argumento de que los rasguños que el acusado presentaba se los había hecho Grove, independientemente de lo que la prueba de ADN revelara.
Las pruebas fueron analizadas por los forenses nicaragüenses y por la norteamericana Tina Marie Delgado, licenciada en biología con una maestría en ciencia forense, analista de ADN, quien trabaja para el laboratorio del FBI en Estados Unidos y ha trabajado infinidades de casos de ADN, quien explicó que dos personas no pueden tener el mismo ADN, exceptuando los gemelos idénticos, cuyo ADN es el mismo durante toda la vida.
SIETE GOLPES EN EL CRANEO
En el juicio mostraron las evidencias recolectadas en el cuerpo de la víctima, así como muestras de uñas de Carlos Alberto Aguilar y Lemon Grove, tres hisopos con fluidos vaginales de Lemon, una pieza de ropa procedente de la vivienda de la víctima y cuatro muestras de referencia de sangre seca .
Según el doctor Silvio Mora, de medicina legal de Managua, se valoró a Lemon concluyendo que la causa básica de su muerte fue por politraumatismo contuso con características propias.
Este politraumatismo le produjo un trauma craneoencefálico severo, el cual le ocasionó una hemorragia. “La causa principal de su muerte es un edema cerebral y la causa intermedia es el trauma encefálico”, concluyó el experto.
Señaló que la manera en que murió Grove, desde el punto de vista legal, fue violenta, dolorosa y homicida.
Según el doctor Mora, Grove presentaba siete golpes en el cráneo, así como en el rostro, la frente, nariz, mejillas, escoriaciones, ojos con hematomas, antebrazo fracturado, quemadura por fricción en el cuello y equimosis en todo el cuerpo.
La defensa del Ministerio Público se basó en el testimonio de cuatro médicos, seis policías, los vecinos y amigos de Grove, además de objetos, fotos, exámenes médicos y autopsia del cadáver.
La defensa, a cargo de la licenciada Edith Salinas Barberena, se basó en la declaración de Tamara Yahoska Gómez, compañera de vida del acusado, quien aseguró que los rasguños se los había propinado ella al momento de una discusión con este, un día antes del crimen.
El fiscal Jarquín dijo a LA PRENSA que están superando lo que anteriormente era el sistema inquisitivo, donde se necesitaban dos personas para demostrar un hecho, porque si no estaban las dos personas no tenían pruebas, señalando que el sistema anterior dejó a la sociedad marcada de que si no había testigo ocular no había delito, pero en este caso y con la evolución del derecho procesal y el derecho penal, constatan de forma evidente este tipo de delito.
"Si bien nadie miró, hay testigos que dicen que oyeron que alguien se tiró la tapia, además de que la puerta no fue violentada", dijo.