Managua
04:29 am
23.08.07
Regístrese gratis aquí  |  Administre su perfil de usuario  |   
Portada
Última Hora
Política
Nacionales
Economía
Campo & Agro
Regionales
Editorial
Deportes
Sucesos
Internacionales
Opinión
Revista
Vida Social
Cartas al Director
Caricaturas
Agenda de Eventos
Eventos Empresariales
Tecnología
Religión y Fe
Mosaico
Entrevista
Enfoque
Hablemos del Idioma
Noticias >> Nacionales
Uno de los pocos libros publicados en los que se utilizó la memoria del archivo histórico de la Cruzada Nacional de Alfabetización fue Hombres Nuevos en Otro Mundo, del geógrafo francés Alain Musset, junto a las medallas originales que le otorgó la Unesco a Nicaragua. (LA PRENSA/ C. CORTEZ)
La brigada con la misión de ir más allá de enseñar
Además de alfabetizar, los miembros de la Brigada de Rescate Histórico Germán Pomares Ordóñez tenían la orden de recopilar testimonios. Con estos archivos hoy se enseñan valores a las nuevas generaciones que poco saben de lo que se califica como la más grande hazaña educativa del país
Arlen Regina Pérez
nacionales@laprensa.com.ni
También hubo una brigada cultural

El ex ministro de Educación, Carlos Tünnermann, explicó que los brigadistas fueron entrenados para otros propósitos, además de enseñar a leer y escribir.

Entre estos propósitos estaban enseñar a los campesinos a lavarse las manos antes de comer y otras medidas de higiene.

”Aprendieron a hacer letrinas, en la cruzada se hicieron miles de letrinas, se les enseñó a purificar agua con pastillas de cloro, a los brigadistas se les dio estas pastillas”, detalla Tünnermann.

Añadió que la brigada cultural fue organizada por el Ministerio de Cultura y tenía entre sus propósitos recoger las canciones populares y música folclórica.

“Fueron localizados muchos sitios arqueológicos”, asegura el ex ministro de Educación.

Margarita Vannini, directora del Instituto de Historia de Nicaragua y Centroamérica, de la Universidad Centroamericana (IHNCA-UCA), una de las coordinadoras de la brigada de rescate histórico, detalla que la brigada cultural tenía el trabajo de identificar sitios arqueológicos, entrevistar y buscar cuentos, leyendas, música y canciones populares.

“Lamentablemente ese material no lo preservamos nosotros. Inicialmente creo que estuvo en el Ministerio de Cultura y cuando éste cerró, esa colección se dispersó”, expresa Vannini.

“Si la hubiéramos tenido, la habríamos incluido dentro de la memoria del mundo. Si la recuperamos y alguien la tiene, de repente hay copias, debería estar incorporada al archivo de la CNA”, añade.

Hazaña irrepetible

“Había una mística que quién sabe si se va a repetir, más ahora que hay una desmitificación de los principios revolucionarios. En aquella época la conducta de los dirigentes era congruente con la praxis, que es lo que logra convencer a la gente. Ahora hay una gran incongruencia entre lo que se dice y lo que se hace”, afirma Carlos Tünnermann, ex ministro de Educación.

Hace 27 años, 60 mil jóvenes salieron a diferentes partes del país con la misión de enseñar a leer y escribir. Pero 214 de ellos llevaban además la misión de recopilar información para evitar que aquella hazaña fuera olvidada.

Estos muchachos eran los integrantes de la Brigada de Rescate Histórico Germán Pomares Ordóñez.

Distribuidos en seis escuadras, fueron doblemente brigadistas, además de enseñar a leer, su trabajo de recopilar testimonios ha permitido que con el pasar de los años se enseñen valores.

“Esta fue una brigada que salió paralela a la Cruzada Nacional de Alfabetización (CNA), a la par de los jóvenes que fuimos a alfabetizar sale una brigada de 214 miembros que salen a alfabetizar pero a la vez con la misión de realizar entrevistas a personajes que formaron parte de la insurrección, de la historia”, comenta Lissette Ruiz Contreras, directora de la biblioteca y archivo histórico del Instituto de Historia de Nicaragua y Centroamérica, de la Universidad Centroamericana (IHNCA-UCA).

En total se grabaron 4,200 entrevistas, contenidas en 6,923 cintas que corresponden al archivo oral de la Cruzada Nacional de Alfabetización.

Las seis escuadras de la Brigada Germán Pomares Ordóñez, fueron: Ernesto Ché Guevara, Héroes de Monimbó, Héroes y Mártires Desconocidos, Luis Tablada, Mildred Abaunza y la escuadra Ulises Rodríguez Maradiaga.

“El archivo oral cuenta con 6,923 casetes, ordenados por municipios, entre ellos Matagalpa, Masaya, Carazo, Jinotega, la Costa, algo muy bien organizado”, detalla Ruiz.

Manifestó que desde esta brigada nace el afán por resguardar la memoria de la CNA. “Además se guardaron 60 diarios de campo de esos brigadistas”.

Los coordinadores de esta brigada fueron: Salomón Delgado, Mireya Guerrero, Gilberto López Rivas, Mauricio Mata, Manuel Ortega, Thelma Robles y Margarita Vannini, esta última es ahora directora del IHNCA-UCA.

“Se pensó ese proyecto como un subproducto de la CNA, nos dieron la responsabilidad a un grupo de profesores de la UNAN- Managua (Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua)”, detalla Vannini, quien relata que los brigadistas eran estudiantes universitarios que fueron capacitados en técnicas de historia oral, técnica de entrevista, uso de la grabadora, y en la historia de Nicaragua.

“Distribuimos a los 214 en escuadras y se integraron al Ejército Popular de Alfabetización, eran alfabetizadores con una doble tarea”, remarca Vannini.

Para esta labor se habían realizado entrevistas anteriores a comandantes guerrilleros que habían estado en diferentes frentes de guerra, para determinar en qué zona se había dado mayor participación popular, dónde se dieron mayores niveles de represión, y dónde la población se había organizado mejor.

“Pedimos que nos fueran colocando en esas zonas. Los logramos distribuir en prácticamente todo el país”, recuerda Vannini.

Para este trabajo se recibió la asesoría de dos antropólogos mexicanos.

Vannini comentó que se ha calculado que para transcribir todas las cintas del archivo oral de la CNA se necesitarían tres o cuatro personas trabajando por cinco años.

En estos archivos, de acuerdo a Vannini, se puede conocer sobre el heroísmo, la creatividad, formas de lucha que el pueblo se inventó, hasta las enormes ilusiones que se tenían con el derrocamiento de la dictadura somocista.

El primer libro publicado con el material de las entrevistas es dedicado a la insurrección en Masaya y se titula Y Se Armó la Runga.

El último libro publicado, en el que se usaron estos archivos es Hombres Nuevos en Otro Mundo, del geógrafo francés Alain Musset, quien se encontró con mapas que los miembros de esta brigada hicieron de los lugares donde alfabetizaron. “Él argumenta que la lectura del paisaje es una lectura cultural y política. Al final se reprodujeron siete diarios de campo de estos brigadistas”, indica Vannini.

El IHNCA tiene el proyecto de digitalizar las cintas, para trabajarlas sin manipular los originales.

EL MUSEO PERDIDO Y LOS NUEVOS MUSEOS

Vannini recordó que el Museo de la Alfabetización creado por el Gobierno después de la CNA contenía más de cincuenta mil diarios de campo y diferentes objetos que ya no se recuperaron.

Carlos Tünnermann, ministro de Educación en la época de la CNA, comentó que el museo se hizo en honor a los mártires de esta hazaña educativa.

El museo, según Tünnermann, se inauguró un par de años después de la CNA, pero desapareció con el cambio de Gobierno.

“Se mantuvo en el 90 y luego se decidió que se iba a trasladar a un local del Ministerio, pero nunca conocí ese local”, asegura Tünnermann.

Con la celebración del XXV aniversario de la CNA se crea el Tren Cultural, como una nueva metodología de enseñanza de este hecho histórico.

Con el Tren Cultural el IHNCA hizo un llamado para constituir una colección que de alguna manera sustituyera la pérdida del primer Museo de la Alfabetización.

Temiendo que desmontaran el museo —como efectivamente ocurrió—, Tünnermann mandó a retirar las dos medallas que la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) entregó a Nicaragua.

MEDALLAS PERDIDAS ERAN COPIAS

En 1980 la Unesco entregó la Medalla Nadezhda Krupskaya, hecha de plata, por el logro de la CNA y en 1982 le entrega a Nicaragua una de bronce por la educación de adultos.

“Yo las conservé porque estaba el rumor que el nuevo Gobierno iba a desmantelar el museo, las mandé a retirar y dije que las iba a guardar hasta que hubiera una institución seria que se encargue de resguardarlas”, comenta el ex ministro de Educación.

“Nunca fueron mías, las tenía en depósito, esas medallas las ganó la juventud de Nicaragua. Considero que hice lo correcto porque las guardé hasta que llegó esa institución, las guardé junto con varios archivos”, añade.

Estas medallas se dieron por mucho tiempo por perdidas. Según Tünnermann la confusión surge porque en el museo desaparecido se exponían unas réplicas.

“Las réplicas se hicieron en yeso, están tan bien hechitas que al principio nadie notaba que no estaban las originales, por cuenta cuando desmontaron el museo también se lo creyeron”, explica Tünnermann.

Ambas medallas están en la colección del IHNCA que la Unesco incorporó a la Memoria de la Humanidad.

La directora de la biblioteca y archivo histórico del IHNCA comenta que no se exponen en el Tren Cultural porque no presta las condiciones de museo, por ser un museo itinerante donde se moviliza gran cantidad de gente.

“No tiene condiciones para mostrar objetos con este valor, que solas no dicen nada, son muy sencillas, pero son reconocimiento internacional”, añade Ruiz.

Considera que el reconocimiento de la Unesco al archivo del instituto es también un reconocimiento a quienes trabajaron y conservaron esos archivos.

“Es una extensión de aquella brigada que salió en los 80, porque quien ha coordinado todo esto es quien coordinó la Brigada de Rescate Histórico”, comenta Ruiz.

Ruiz participó en la CNA, como la mayoría de los trabajadores del IHNCA.

Ella estuvo como alfabetizadora en Carazo, en la comarca Río Seco, a siete kilómetros de la ciudad de Diriamba.

“Ha sido parte de la generación más clara, con un nivel de conciencia más social, se politiza mucho el hecho de la Cruzada, pero yo tenía 13 años y no teníamos una formación ideológica, sí teníamos una alegría, un impulso, un entusiasmo, por querer demostrar una igualdad social”, recuerda Ruiz.

Considera que recordar la CNA es recuperar hechos importantes para la formación de los jóvenes que ahora tienen muchas carencias.

“Carecen de esa toma de conciencia, se van acostumbrando a verlo todo más normal, ven la pobreza de una forma más normal, no se inmutan ante alguien que los pueda asaltar, no hay valores solidarios, de cooperación”, agrega.

En el diario de campo de Rómulo Sánchez Leytón, de la escuadra Héroes de Monimbó, se lee: “Anoche pensaba; esta es la última vez que duermo en esta casa, esta cama construida de cuero me contaban tiene más de 70 años, a veces la sentía muy tiesa, después doña Lila le puso unos trapos para que durmiera más tranquilo, claro está, nunca reclamé nada, siempre traté de acomodarme con lo que había”.

Estos brigadistas soportaron al vivir en el campo y al caminar y buscar sus entrevistas, pero además debieron justificar su trabajo de preservar aquella hazaña.

“Hoy no hubo entrevista, fui a sondear un posible entrevistado; no conseguí lo que buscaba, platicando con una muchacha entrevistada me dijo que mucha gente piensa mal de estas entrevistas, le pregunté por qué y se lo reservó; yo le di otras explicaciones”, se lee en el diario de campo de Sánchez.

Justamente por haber enseñado más que a leer, el ex ministro de Educación, Tünnermann, recibe el reconocimiento de la Unesco en nombre de los “jóvenes, maestros y trabajadores, quienes fueron artífices del triunfo sobre la ignorancia”.

Noticias Servicios Suplementos Especiales Publicidad Enlaces
Mapa del Sitio Nicas en el Exterior Contactos Ayuda
©LA PRENSA 2009 Aviso legal Política de privacidad Consultas y Sugerencias
Manual de Estilo de LA PRENSA
Fotorreportajes
Sucesos del 2006: Nicaragua
Búsqueda