Iberoamérica tiene un potencial de producción de biocombustibles equivalente a 54,000 millones de barriles de petróleo, lo que la convierte en una de las grandes reservas energéticas del mundo, según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) de las Naciones Unidas.
El director de la División de Recursos Naturales de la CEPAL, Fernando Sánchez-Albavera, aportó estos datos en un foro de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo en Santander (norte de España.
CONTRIBUCIÓN AL DESARROLLO
Sánchez-Albavera explicó el papel que pueden jugar los biocombustibles en el desarrollo del continente, si se tiene en cuenta que la capacidad de producción de la zona es muy superior a las necesidades internas.
Por ejemplo, dijo, en Perú bastarían 7,000 hectáreas de cultivo para que el país cumpliese el objetivo del 5 por ciento de sustitución de petróleo por biocombustible.
Según las cifras de la CEPAL, el gran potencial de producción de biocombustibles está situado en zonas con niveles de consumo de energía muy inferiores a los de los países occidentales, como son América Latina y África, que suman un potencial de producción equivalente a 130,000 millones de barriles de petróleo.
Sánchez-Albavera subrayó que no todos los países se han dotado de un marco legal para ordenar la producción de biocombustibles sin que esta afecte a otras variables, como el uso del agua, la producción de alimentos o las necesidades de las comunidades locales.
EL CASO DE CENTROAMÉRICA
Los datos de la CEPAL indican que casi el 30 por ciento de la energía que produce América Latina proviene de fuentes renovables, aunque casi toda ella es hidroeléctrica, y apenas se han probado otras alternativas, como la energía eólica.
Este organismo calcula que el año pasado la inversión en energías renovables movilizó en todo el mundo 71,000 millones de dólares, los cuales, sólo 1,000 corresponden a América Latina y prácticamente toda esa cantidad se concentra en Brasil.
Por otra parte, la semana pasada el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE) recordó que el istmo tiene cancha para lanzarse a la producción del etanol a base de caña de azúcar, y de biodiesel a partir de la caña de azúcar.
Guatemala, El Salvador, Honduras y Nicaragua son los países que se están lanzando a esta tendencia.
El presidente del Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE), Harry Brautigham, anunció en esa ocasión la disposición de financiar proyectos de energía renovable como el etanol y el biodiesel en la región para romper gradualmente la dependencia del petróleo.
“Estamos dispuestos a apoyar a los países centroamericanos en todo lo que sea energía renovable y todo aquello que venga a sustituir la dependencia con los hidrocarburos”, afirmó Brautigham.
En Nicaragua el etanol está siendo producido y exportado por la empresa privada, que ha urgido de una ley.