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(FOTOS LA PRENSA/R.ORTEGA)
“En la banca la rueda no se inventa todos los días”
Claudia Stadthagen de De la Ossa, gerente general del banco HSBC en Nicaragua
Claudia Stadthagen de De la Ossa, gerente general del HSBC en Nicaragua, el segundo mayor banco del mundo, admite que “la gente le tiene pánico a los bancos”. Por ello dice que quiere contribuir a que el sector financiero y el público en general logren mayores puntos de encuentro. La clave: ofrecer más y mejores servicios financieros
Mario José Moncada
economia@laprensa.com.ni
Mercado regional

Cada país de Centroamérica es, quizás, es poco importante para las grandes empresas o las grandes economías del mundo, pero unidos son un bloque con grandes oportunidades.

Claudia Stadthagen de De la Ossa, gerente general del banco HSBC en Nicaragua, recuerda que el istmo poco a poco está atrayendo la atención de los grandes bancos, especialmente europeos y estadounidenses.

“Latinoamérica como un todo es un foco de atención para los bancos europeos en general y Centroamérica no se queda atrás”, refiere.

“No nos habían visto antes porque con toda Centroamérica junta se hace un país de Suramérica, pero es un bloque (el istmo) que viene creciendo. El comercio que hay entre México, Brasil, Venezuela y Colombia hacia Centroamérica es grandísimo, esto también tiene influencia”, ejemplifica.

En los últimos tres años, especialmente, el sector bancario de Centroamérica se ha lanzado a su internacionalización, es decir a la participación de bancos extrarregionales.

Citigrup, HSBC y GE Consumer Finance, división de General Electric de financiamiento al consumo completaron la adquisición total o parcial de tres bancos regionales: Grupo Financiero Uno, Banistmo y BAC Internacional Bank, respectivamente. Citigroup también adquirió al salvadoreño Grupo Cuscatlán.

Estas y otras operaciones realizadas en la región superan los 5,000 millones de dólares. Para términos comparativos el Producto Interno Bruto (PIB) de Nicaragua, sumó los 5,300 millones el año pasado.

Claudia Stadthagen de De la Ossa, gerente general del banco HSBC en Nicaragua, el segundo grupo financiero más grande del mundo con sede en Londres, parece ser una de las excepciones a la regla, o al menos, a la percepción que se tiene de los banqueros: tímidos, escurridizos o cautos a la hora de hablar con los medios de comunicación, en especial con la prensa económica.

Es elocuente al hablar. Lo hace con soltura y rapidez. Aunque sí es más cauta al responder cuando se le consulta sobre la política nica y la actuación del Presidente de la República, Daniel Ortega, en sus primeros meses de Gobierno.

Está convencida que el sector bancario se debe acercar más a la gente, desarrollando una estrategia para borrar la imagen que los bancos “son sólo para los ricos”. Pero también dice que lo puede hacer brindando nuevos servicios que contribuyan a aumentar la bancarización, es decir la cantidad de personas que tienen acceso a los servicios financieros.

Stadthagen de De la Ossa tiene la misión de hacer que el banco que exhibe el símbolo del hexágono, de colores rojo y blanco, junto a las siglas HSBC, aumente poco a poco su presencia en Nicaragua, de momento concentrada en Managua con dos sucursales.

Con 142 años de experiencia, con presencia en 82 países y con más de 10 mil oficinas en los cinco continentes, atendiendo a 125 millones de clientes, el HSBC apuesta a crecer de forma sostenida en Nicaragua.

Banistmo inició operaciones en Nicaragua el 3 de enero de 2005, pero fue adquirido por el HSBC en noviembre del 2006. ¿Cuál es el balance de estos primeros dos años y ocho meses?

Banistmo empezó pensando inicialmente en atender lo que era la banca corporativa, para efectos de poner a trabajar rápido la plata (el dinero) porque es básicamente lo que quieren los accionistas. Se fue reforzando la red de empleados por decir así, el mismo banco, la estructura interna.

Terminamos el primer año con 18 millones de dólares en cartera (crediticia), siendo en ese momento 20 empleos, sí seguíamos con la única sucursal (la casa matriz en Carretera a Masaya), pero ya habíamos empezado a hablar de hacer otras dos sucursales. Todavía estábamos enfocados mucho en lo que era la parte empresarial y habíamos empezado a ofrecer algunos créditos hipotecarios y prendarios a ejecutivos que trabajaban básicamente dentro de las mismas empresas clientes. Ya en el segundo año obviamente el arranque sí fue mucho mayor, duplicamos la cartera de crédito y terminamos arriba de 40 millones de dólares.

A ello se le agrega mucho esfuerzo del personal, en realidad el grupo que trabaja aquí es un grupo pequeño, pero es un grupo muy esforzado y unido sobre todo.

Aunque la compra del banco (Banistmo) se dio en noviembre (del 2006), no empezamos a tener mayor injerencia por parte del HSBC sino hasta inicio de este año. Eso ha sido una segunda curva de aprendizaje en cuanto a manuales, procedimientos, adecuar muchas cosas, a la manera de ser y hacer de HSBC. Estamos saliendo de esa recta y trabajando muy de cerca en reevaluar el planeamiento estratégico que traíamos inicialmente y ver qué tanto podemos acelerar más el crecimiento del banco.

¿Cuáles son los planes futuros?

Nosotros inicialmente teníamos contemplado para el año próximo abrir cinco sucursales más, pensando hacer tres en Managua y dos en los departamentos. Estamos evaluando si de pronto el número es cinco o nos vamos a diez, eso se va a definir probablemente para noviembre.

Pero sí estamos trabajando muy fuerte en el proyecto de desarrollo de las tarjetas de crédito y débito para tener una red (de cajeros), ya que a falta de sucursales, también eso nos da un poquito de aire de tener las maquinitas ahí en diferentes puntos.

¿Apuestan entonces a fomentar la bancarización, es decir el acceso de más personas a los servicios bancarios?

Sentimos que ha habido mucha inquietud hasta cierto punto del público en general y, de verdad, que en la banca la rueda no se inventa todos los días. Nuestra casa matriz para Latinoamérica, que es México, tiene productos muy interesantes, está sumamente desarrollado todo el tema de los servicios en general y en eso estamos trabajando muy de cerca con ellos, para ver cómo podemos irnos adaptando para ir ampliando esa oferta aquí.

Parte de eso tiene que ver con la bancarización. Precisamente con esos productos se trata tal vez que la gente deje de tener miedo al banco, porque sí se siente en general y en toda Centroamérica, que la bancarización está más o menos igual: 17,18 ó 20 por ciento (de la población que tiene acceso a los servicios bancarios). La gente le tiene pánico al banco: “Es que si no voy empericuetado y vestido de saco, me van a sacar a la calle”. La gente tiene esa percepción de que si no sos rico no vas al banco, entonces al final del día guardan la plata bajo el colchón, o en una bolsita enterrada en el jardín, que suena a novela, pero sé de casos que han pasado, que la gente lo tiene ahí.

O sencillamente, en la parte de préstamos acuden a una de estas financieras que ofrecen el cielo y la tierra, donde la tasa es del ocho por ciento, más la comisión de eso, más la comisión de lo otro, pero terminás pagando el 40 por ciento.

Entonces está el temor, hay que ver cómo se educa más a la gente en ese sentido y decirle: el banco es tu amigo. La idea aquí es romper ese hielo que existe en este momento, para que la gente más bien entre a los bancos, no sólo a este banco, sino a los bancos en general, porque obviamente no te sirve de nada tener la plata bajo el colchón, aparte de que es peligroso, tampoco no te genera intereses, entonces ha sido una de las cosas más relevantes en sencillamente la falta de conocimiento del público en general, sobre todo en el interior del país.

¿Hay cancha para que el sector bancario siga creciendo en Nicaragua, pese a que tenemos un buen número de bancos, tomando en cuenta el tamaño de la economía y la situación en general?

Oportunidades de crecimiento definitivamente hay. Los bancos del sistema constantemente están abriendo sucursales, es sencillamente ir llegando más adecuadamente a la gente, pero hay muchísimas oportunidades en el país, pero hay que hacer una campaña importante. De hecho a través de Asobanp (Asociación de Bancos Privados de Nicaragua) nos pusimos de acuerdo a nivel de gremio, se hizo una contratación para ir proyectando un poco más esa imagen.

¿Pero se cuestiona al sector porque, dicen muchos, que poco apoya al sector productivo, y lo hace más al comercio y al consumo?

Ahí hay dos temas importantes en cuanto a esa percepción. Por un lado el pequeño (cliente) que no se acerca al banco porque tiene tarjeta de crédito, se financia con su tarjeta ¿como lo calificás? No lo podés calificar porque en realidad no sabés cómo está gastando la plata. Nosotros conocemos muchas personas ahora que estamos en el Mercado Oriental (con la sucursal en Ciudad Jardín en Managua) que de hecho es lo que hacen, que han conseguido límites interesantillos en tarjetas, o tiene dos o tres tarjetas, su negocio, su flujo de caja, en vez de tener una línea de crédito con un banco, lo manejan con tarjeta de crédito que, aparte que le sale mucho más caro porque los intereses en las tarjetas de crédito son carísimos, entonces esa persona no está calificada en ningún lado, sino en comercio.

Muchas veces también está el tema de quién es el que dice “no me dan financiamiento”. Por ejemplo, en el caso nuestro, que somos un banco que no estamos en el interior del país, pero dentro de nuestra cartera tenemos crédito agrícola… pero sí habrá gente que se está quedando un poco por fuera, porque no pueden dar las garantías necesarias, pero es un tema que los bancos recibimos plata del público y esa plata del público es la que se presta.

Entonces, si me venís a decir: “Mirá aquí te doy 10 mil córdobas para que se los prestés a ese que está ahí, y si no te paga ni importa, yo pierdo mi plata”. Pero no es así. Si el señor pierde los 10 mil córdobas (que le prestó el banco), no me los puede pagar, el banco tiene una pérdida que tiene que absorber porque yo tengo que pagarte tu depósito cuando se venza. Los bancos pueden llegar a desestabilizar sus finanzas en ese sentido, porque si tenés una cartera morosa muy alta, eso impacta directamente porque es una pérdida del banco.

Encaje legal bancario golpea

La política y los efectos de la decisión del Banco Central de Nicaragua (BCN) de mantener el encaje legal en 19.25 por ciento, también son temas que comenta Claudia Stadthagen de De la Ossa, gerente general del banco HSBC en Nicaragua, aunque con ciertos matices.

“El banco no es que no le ponga atención a la política, porque todo el mundo le pone atención a la política, pero en realidad no es una cosa que lo veamos como detrimento o no”, responde a LA PRENSA.

Y añade inmediatamente: “Los bancos trabajan con todo el mundo, con diferentes gobiernos, con diferentes problemas, uno hace su negocio y está enfocado en su negocio”.

El año pasado, poco antes de las elecciones generales de noviembre, el BCN decidió elevar el encaje legal, es decir el porcentaje de los depósitos que los bancos deben colocar en la entidad monetaria, del 16.25 al 19.25 por ciento.

Los recursos del encaje legal contribuyen, en parte, a que el país mantenga niveles adecuados de reservas monetarias y actúan como una medida de seguridad para los depositantes.

“Es un impacto directo (el encaje legal alto), porque las tasas se tienen que subir al público, porque si no el margen financiero se estrangula”. subraya.

“Para los bancos nos beneficiaría definitivamente (que se redujera el encaje legal). ¿Saludable para el Banco Central? Eso tendría que verlo el Banco Central. Pero para el sector bancario sería mejor volver a bajar el encaje a como estaba”, responde.

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