Los presidentes de Nicaragua, Daniel Ortega y Óscar Arias de Costa Rica, dieron a conocer ayer ciertas discrepancias en cómo se llevó a efecto el plan de paz de Esquipulas, durante los discursos ofrecidos ayer durante el Foro “A 20 años de los Acuerdos de Esquipulas, la historia narrada por sus artífices”.
Pero no solamente Arias y Ortega relataron los hechos con algunas diferencias, sino también fue contrastante con la versión ofrecida por el ex presidente de Guatemala, Vinicio Cerezo, quien manifestó que el acuerdo de paz es un esfuerzo colectivo y no un plan ideado por Arias.
El presidente costarricense destacó que fue él quien redactó el Plan de Paz que posteriormente fue firmado por los presidentes de la época para lograr la pacificación de Centroamérica.
“No podíamos seguir esperando que las potencias extranjeras decidieran si querían que nuestro conflicto se resolviera por la vía militar o por la diplomacia, porque los conflictos que eran nuestros, estaban cobrando ya demasiadas vidas con balas ajenas. Por eso tomé la decisión, en enero de 1987, de redactar un Plan de Paz, una solución centroamericana para los centroamericanos”.
UNA DISCULPA
Esta versión de Arias fue desmentida por Cerezo en una entrevista concedida al periódico digital salvadoreño, El Faro, y que LA PRENSA reprodujo ayer.
Según Arias, Cerezo le habría ofrecido disculpas por las declaraciones que pueden escucharse en www.elfaro.net.
LA BÚSQUEDA DE APOYO
Según Arias, para promover el plan de paz, de su autoría, viajó a Europa para buscar apoyo internacional a su propuesta de acuerdo, de tal manera que cuando los cinco presidentes se sentaron a discutir su plan, ya se tenía el apoyo de El Vaticano, Inglaterra, Alemania, Francia, Italia, España, Portugal y Bélgica.
Arias dijo que además de ese respaldo también ya se contaba con los países que formaron parte del Grupo de Contadora (México, Colombia, Panamá y Venezuela) y su Grupo de Apoyo (Argentina, Brasil, Perú y Uruguay).
El mandatario costarricense manifestó que la prensa la que llamó Plan Arias a su plan y que hubiera estado honrado de recibir el Premio Nobel de la Paz en conjunto con sus homólogos de la región.
En su intervención, el presidente Ortega destacó los esfuerzos por la pacificación de Centroamérica del fallecido ex presidente de El Salvador, Napoleón Duarte, pero no se refirió a Arias.
LAS SUPERPOTENCIAS
Arias y Ortega tampoco coincidieron en el papel que jugaron la extinta Unión Soviética y los Estados Unidos en el conflicto regional.
Arias reconoció que el norte de Costa Rica fue utilizado por la Contra como bases de entrenamiento en donde había oficiales del ejército de Estados Unidos entrenando a los contras, para destacar que tanto Estados Unidos como la Unión Soviética y Cuba se oponían a una salida negociada y consideraban que la solución para la región era militar.
El presidente Ortega no concordó con este punto de vista y además de destacar las intervenciones armadas de Estados Unidos en Nicaragua desde 1856, negó que la Unión Soviética le haya presionado.
“Los soviéticos nunca me hicieron una llamada telefónica cuando estaba en las reuniones con los presidentes centroamericanos, como sí las hacía el secretario de Estado de Estados Unidos, George Schultz o el propio presidente Ronald Reagan a los presidentes centroamericanos para decirle que no firmaran los Acuerdos de Paz, porque ahí estaba Nicaragua”, aseveró Ortega.