Mucho se ha comentado últimamente sobre el supuesto enamoramiento de la cúpula del PLC para con el Partido Conservador. No se sabe a ciencia cierta el fondo del asunto. Pero conociendo la reputación que les cubre holgadamente a los liberales-constitucionalistas y que les precede, considero inaudito que se piense en sentarse a negociar con estos señores.
Antes de continuar debo admitir la necesidad de platicar por la bienandanza de la nación, especialmente si se trata de desarmar al pacto que tiene a Nicaragua entera con las manos arriba y contra la pared, pero de eso, a negociar sobre una diputación bien ganada, hay una diferencia sideral.
No se tiene que regresar mucho en la historia para darnos cuenta que el historial de crédito político de la cúpula del PLC no es nada bueno. Con esto no pretendo presentarme como el individuo que posee la última Coca-Cola en el desierto, pero no es malo recordar que tan sólo hace pocas semanas los diputados del PLC que habían acordado respaldar la posición del diputado Bolaños Davis dieron una vuelta tan rápida que seguramente todavía se encuentran girando sobre sus tacones.
Las excusas que ahora puedan ofrecer esos señores, son irrelevantes. Lo que a mí me extraña es que algunos dirigentes del partido ALN y particularmente los del PC se muestren s o r p r e n d i d o s y molestos con tan trapera actitud. ¡Por favor! El hijo de tigre tiene que salir rayado.
Una vez más. En este asunto de la anulación de la diputación contra el diputado Bolaños Davis no hay nada que negociar. Desde el inicio se sabía cuál sería el resultado debido a la actividad de Alejandro Bolaños en favor de los despedidos del Estado, agregando a esto su involucramiento en la acusación contra el ex alcalde, ex diputado y ahora aprendiz consular Gerardo Miranda. Esa labor que desarrolló Bolaños protegiendo a los trabajadores no admite negociación de ningún tipo. Por lo menos así lo veo yo y según las últimas declaraciones de Bolaños Davis, él se ha expresado más o menos en los mismos términos. En estas cosas el individuo debe estar dispuesto a morir con las botas puestas.
Además, en verdad ¿qué había que “platicar” o negociar con el doctor Alemán? Si era tanto el interés de parte del PLC, lo más lógico y prudente hubiera sido que ellos dieran primero una muestra de “buena voluntad”, en este caso absteniéndose de votar para enviar el caso a la Corte Suprema de Justicia.
Otra cosa que amerita más explicación es ¿por qué los dos diputados de la ALN-PC secundaron esa propuesta del diputado Wilfredo Navarro (la del recurso innominado)? Aducir que era mejor enviarlo a la CSJ en vez de perderlo en el momento (LA PRENSA 3/8/07) es un argumento muy débil por parte del diputado Callejas pues sabían que la caída sería más estrepitosa en la Corte Suprema ya que esa entidad está en la misma bolsa donde Alemán y Ortega guardan sus chibolas y además estaría cubierta por un velo de legalidad.
Los resultados de tanta “negociación” están ahora a la vista de todos. Alejandro Bolaños fuera de la AN. El PLC lavándose las manos diciendo que ellos nada pudieron hacer. Miranda —el aprendiz de cónsul— cobrando un cheque por no trabajar. ¿Y el FSLN? ¡Muy bien! Gracias por preguntar.
¡De esos negociadores líbrame Señor!