Johan Santana se quedó un tanto confundido cuando Jason Tyner, su compañero en los Mellizos de Minnesota, se le acercó con un fajo de billetes de 20 dólares.
“Si ponchas a 17, recibes este pago”, dijo Tyner mientras se alejaba.
Fue una broma: el dinero no iba destinado a complementar el sueldo de 13 millones de dólares de Santana. Sin embargo, el serpentinero tenía muchos motivos para sonreír después de su actuación del domingo, en la que impuso un récord de la franquicia.
El venezolano, dos veces ganador del trofeo Cy Young en la Liga Americana, laboró ocho entradas, en las que permitió apenas dos hits, no expidió pasaportes y ponchó a 17 rivales, en una joya de pitcheo que permitió a Minnesota vencer por 1-0 a los Rangers de Texas.
Es la mayor cantidad de ponches recetada en un juego de las Grandes Ligas desde que Ben Sheets abanicó a 18 toleteros por los Cerveceros de Milwaukee, hace tres años. Santana rompió el récord de los Mellizos, de 15, logrado en cuatro ocasiones, la última en 1986.
“Es divertido el ver que alguien lanza tan bien”, dijo el receptor Mike Redmond, quien tuvo mucho mérito, al transmitirle a Santana las señales del manager Ron Gardenhire.
Redmond tuvo una estrategia clara. Frente a un bateo formado principalmente por derechos, Santana lanzó curvas sólo en cuatro de sus últimos 112 lanzamientos. Recurrió principalmente a la rápida y el cambio de velocidad.