Las investigaciones de la Policía de Tránsito del Distrito Tres concluyeron que la causa del accidente en que falleció el niño Eduardo Bustillo Alemán, de siete años, fue la falta de precaución del conductor de la Ruta 107, Michael Pérez, al iniciar la marcha del bus.
“Las investigaciones hasta ahora nos señalan como único responsable al conductor del bus, porque hizo un giro indebido al momento de arrancar, sólo por levantar a otro pasajero”, explicó el capitán Gerardo López, jefe de Tránsito del Distrito Tres de la Policía.
Las investigaciones revelan que el menor circulaba en la parada de buses del Colegio Bautista Belén, donde el bus iniciaba su marcha, la que paró pocos metros adelante cuando intentó subir a otro pasajero, siendo el momento en que hace el supuesto giro indebido.
En sus declaraciones, al momento del accidente la mañana del domingo, Michael Pérez manifestó no haber visto al niño, sin embargo la Policía de Tránsito también le achacó en su reporte que como conductor le hizo “falta precaución al iniciar la marcha”.
HOMICIDIO CULPOSO
El expediente que responsabiliza a Pérez por la muerte del pequeño Eduardo Bustillo fue remitido por la Policía Nacional el mediodía de ayer al Ministerio Público, que procederá a acusarlo en las próximas horas, por el delito de homicidio culposo.
Por ahora el señalado se encuentra detenido en las celdas del Distrito Tres de la Policía, en espera de que se celebre la audiencia preliminar, donde un juez decidirá si la causa tiene méritos para iniciar un proceso judicial.
EL HECHO
El lamentable accidente sucedió en el barrio San Judas, en las inmediaciones al Colegio Bautista Belén, cuando el niño Eduardo Bustillo Alemán, de siete años iba de compras con su padre Pablo Antonio Bustillo y su hermano Pablo Bustillo Alemán, de 12 años.
Pablo Bustillo y su hijo mayor también iban en bicicleta, pero detrás del niño, y se dirigían hacia el Mercado Israel Lewites, a comprar un par de zapatos.
“Venimos de Loma Linda, íbamos para el Mercado Israel Lewites a comprarle unas cositas. Ellos viven con su mamá en el sector de la Carretera Vieja a León y vienen todos los fines de semana a visitarme”, explicó inconsolable el padre de los menores.
El hecho afectó los nervios del otro niño, al que su padre, en compañía de algunos vecinos y curiosos, tuvo que llevar hasta una clínica del sector, para que lo tranquilizaran.