Mujeres pertenecientes al Consejo de Mujeres Indígenas señalaron que el presidente de la Junta Directiva de la Comunidad Indígena de Jinotega, Andrés Granados, no les permite hacer uso de las oficinas que en su momento fueron facilitadas para que ellas tuvieran su propio local.
Según declaraciones a LA PRENSA, las mujeres señalaron que continúan gozando de sus derechos para usar esas oficinas y que “la actitud de Granados es un atropello a nuestros derechos”.
Elba Talavera señaló que “nosotras somos indígenas autóctonas de Jinotega y tenemos derecho a gozar y usar el edificio y patrimonio de la Comunidad Indígena, así como él (Granados) usa y goza de la propiedad indígena”.
Señaló que les ha impedido ingresar a la oficina que desde hace varios años han usado las mujeres indígenas.
El argumento de Granados, según las denunciantes, es que ellas participaron en las elecciones indígenas del presente año y depusieron sus cargos y al no quedar electas perdieron el cargo y cualquier derecho relacionado con la oficina del Consejo de Mujeres Indígenas.
Julia Villegas, otra indígena, expresó que “en la oficina hemos invertido gracias al apoyo de la Fundación Vientos de Paz que nos ha apoyado como Consejo de Mujeres Indígenas; es algo que nos cuesta a nosotras”.
SUSTITUIDAS
Por su parte Andrés Granados dijo que “con las mujeres indígenas no hay ningún problema sino con unas cuatro mujeres que fueron destituidas del Consejo de Mujeres Indígenas (…) que depusieron sus cargos al participar en las elecciones de este año y fueron sustituidas a través de elecciones por otras”.
De acuerdo con la versión del presidente de la Comunidad Indígena de Jinotega, las quejosas “se ausentaron de la oficina desde el mes de febrero y hasta ahora vuelven para reclamar por algo que dejaron abandonado”.
Granados señaló que sin autorización las mujeres “se llevaron una computadora, una archivadora y un escritorio, propiedad del Consejo de Mujeres Indígenas y no de ellas”.